Priv. | Can´t Remember to forget you.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Priv. | Can´t Remember to forget you.

Mensaje por Carrie S. Northman el Lun Feb 24, 2014 7:59 pm

Los efectos de luminosidad no faltaba para reabrir los velos nocturnos y candentes del ansiado viernes. Las temperaturas inestables honorificaban leyendas de antaño entorno al sur africano. Sudáfrica. El antiquísimo escultor de gemas y especies exóticas llamativas. Embelesaba hasta el más ignorante de los turistas, o el más experimentado doctor en leyes, con cada uno de sus fragmentos paisajistas. Lastima, que los miembros ostentosos de Krakoa les importará un reverendo pepino explotar las qué serian nuestras ultimas reservas de naturaleza viva. Total, negocios eran negocios. ¿Qué tenían ellos a su favor? La corrupción, lavado de dinero, drogas, armas, juegos clandestinos y la trata de personas. Aquí, lo i-leagal era legal y la ley era un mal invento del pasado. Ahora bien, ¿qué rol jugaba yo? Mecí despacio mi vaso por la mitad, empleando finos movimientos circulares; de mientras  que reposaba un codo contra la barra de tragos y de vez en cuando, ladeaba la cabeza para los ambos costados fingiendo abrumador interés sobre algunos rostros del ambiente Nighclub.

Mi figura contrastaba entre las multitudes, o quizás mi cabeza quería darme una mala pasada y se aprovechaba para desinstalar ese dañino chip estructural de mi psiquis. Oh, si. Yo era una fiel amante de la ley y el orden. Chica policía o mechita: eran los apodos tan comunes con que me identificaban mis compañeros de cuartel. Bueno pero eso no significaba que no fuera a divertirme a mi modo. Estaba acostumbrada a la crianza sana dentro de un poblado pequeño, donde todos se conocen con todos y el concepto "aguja en un pajar" era meramente representativo. Además de disfrutar los consecutivos rodeos de cuarto de milla por cronómetro, las viejas baladas de country y dormitar con un yuyo en la boca sobre el fresco follaje silvestre. Pero, como cualquier otra cosa. La vida tenia sus grandes giros y no siempre podía tener sus añorados finales chiclosos rosas. Terminé de sorber los rastros cristalinos de mi bebida, dando una veloz lamida con la lengua mis húmedos labios y dejándola ya vacía frente a las narices del barman.

— ¿Cuánto es la cuenta?. — Pregunté un tanto insegura, ya que apenas recálcule en frió su verdadero valor y ya temía perder todo el cambio para la vuelta en el taxi. En fin, también le podría pedir las llaves del auto a la culpable que me acarreó rumbo a aquella alocada fiesta.

— Veinte dolares y con cambio chico, mujer — Aclaró seco, al parecer hoy andaba a cara de perro con los queridos clientes.  

—  No tengo.— Contradije, obviando la molestia que me causó su falta de tacto. Sin duda, una de las cosas que más detestaba era el trato grosero en las personas. Abrí el bolso sobre mi regazo, rebusqué y le tendí el dinero. Ahora solo faltaba localizar a mi amiga. ¿Dónde estaría? Posiblemente estaría contorneando sus caderas en el medio de la pista de baile y cómo era esperarse de Michelle Fanney  en compañía de algún nuevo amigo de por ahí. Ciertamente, tenia su lado ventajoso ser extrovertido y a la vez, no. Gracias, al cielo, que el alcohol no me hizo ninguna clase de efecto secundario  y que me encontraba totalmente lucida; sino seguramente correría el bendito riesgo de meterme en problemas y más siendo poco tolerante al mismo. Acomodé detrás de mi oreja un mechón suelto:  —Uhmm .

El mirador quedaba a tan solo diez kilómetros y  según oí a un italiano medio ebrio se podía apreciar perfectamente el romper de las olas pegando contra las rocas. Tal ves escabullirme allí y perseguir un nuevo amanecer sonaba tentativo y sería un excelente despertar. Si, eso haría. ¿Total que perdía?  Con tal determinación mentalizada guié mis propios pasos actuando de forma firme con rumbo hacia la salida más cercana.
avatar
Carrie S. Northman
агентов-7
агентов-7

Empleo /Ocio : Detective.
Mensajes : 23
Fecha de inscripción : 15/02/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Priv. | Can´t Remember to forget you.

Mensaje por Invitado el Lun Feb 24, 2014 9:43 pm

Todavía no se había cumplido un mes desde que Julius Highstream llegó a la isla de Krakoa, era todavía un hombre poco experimentado en su geografía y en su sociología. Había pasado las tardes recorriendo algunos lugares y había logrado conocer alguna que otra persona de interés, pero esa noche había decidido salir a decodificar los movimientos nocturnos de la isla. Se dirigió a la zona norte vestido con su traje de gabardina blanco y sus pantalones a rayas dispuesto a tomarse un trago y conocer gente. Entró en el bar del club y pidió un Martini doble y plato pequeño de papas fritas. Al cabo de unos segundos se sentó a su lado una mujer de pelo largo y ondulado. Ella pidió lo mismo. Julius no tardó en atacar.

-Buena elección, ¿estás segura de que podés aguantarlo?- dijo con una sonrisa picarona en el rostro. La mujer se rió con ironía, se paró sin contestar y fue a sentarse al otro lado de la barra. La cara de alegría de Julius fue transformada rápidamente por la bronca. ¿Cómo podía ser que lo dejaran tan mal parado? Justo llegó el barman con su pedido. -¿Todas las mujeres son así en esta isla?- le preguntó. El barman se rió y acto seguido negó lentamente con la cabeza mientras armaba el segundo Martini doble para la mujer. Julius se tragó el martini y dejó las papas fritas sin comer. Puso el dinero sobre la barra y se puso a caminar. En ese instante la vio. Una mujer de pelo largo y bipolar salía de forma rápida del lugar. Tomó una bocanada de aire y se dispuso a seguirla hacia afuera. Caminó un par de metros por el camino que llevaba al mirador y apuró el paso para llegar a su lado.

-¿Había un monstruo allá adentro que saliste así de disparada?
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Priv. | Can´t Remember to forget you.

Mensaje por Carrie S. Northman el Mar Abr 01, 2014 2:19 am

La sinfonía enérgica del ambiente congestionado que dejé atrás se escuchaba ahora lejanamente, había sido muy simple y se tornó en un tramite bastante rápido. A efecto de mi propia astucia superviciva, de someterme a unas cuantas maniobras evasivas a algunos cuerpos bailantes, a indirectas masculinas y de peligrar frente a las improvisadas acrobacias con charola de una novata – digo así–, por que era la misma que estuvé analizando, desde distancias prudentes, cuándo se equivocó al traerle un perdido de “nachos mexicanos” en vez de “papas a la francesa” a un fulano cualquiera con reserva en la mesa nº 23. Ojalá, la casa se hubiese reservado el derecho de admisión para prohibirle el pasé libre a ese tipo de gente indeseable y para colmo no podía evitar sentirme muy familiarizada con aquella joven. ¿De qué forma? Empecemos desde una primera base y sin tener aún el marcador prendido, durante el primer tiempo que viví en New York, sin experiencia laboral alguna y rondando la edad de los dieciocho años. Por causas de la terquedad propia de los Northman, la negativa de mi padre a  mi pronta independencia y el querer ahorrarle más disgustos a Matheus; que se encontraba apostado en medio del turbulento ojo de huracán. Terminé por sufrir de altibajos económicos. Los cuales me condujeron rumbo a las puertas de un pequeña cafetería llamada: Sweet&Cherry , Clara, la dueña del local, es un amor de persona, dedicada y madre soltera de dos gemelos. Evocándola siempre en presente. Ciertamente, estando a su buena compañía fue dónde nuevamente experimenté ese dulce confort de hogar. Lastima, por el sitio en qué se hallaba y los variados grupillos que frecuentaban continuamente dentro del negocio.

En fin, recuerdo haberme envuelto en un suceso similar y en donde mi reacción no fue precisamente ponerme "nerviosa", sino que le propiné una certera bofetada. ¡Y una bien merecida! A Jhonny Blake, un robusto motociclista de aspecto desaliñado, con múltiples tatuajes y vislumbrado una pequeña u oscura barba en candado. El muy desagraciado me había palmeado a sus anchas en gesto juguetón el trasero. Además, de que su propia ironía, no conocía sobre limites y no desaprovechó la oportunidad de echarme todas sus broncas encima. Insultos no faltaron y mi renuncia tampoco. Coloqué una palma abierta sobre la puerta de salida y la empujé sin emplear mucha presión corporal.

— Ah, un perfecto cielo despejado. — Murmuré extasiada, en la inmensidad de una plena felicidad liberal. Sin duda, el oxígeno de afuera con respecto al de adentro cambio olímpicamente y aquel horrible malestar de sofocamiento concentrado se había esfumado casi como cosa de un mal sueño. ¿Qué puedo decir? Quietud: es una palabra que desconoce mi inofensivo vocabulario y para muchos, ya les resultaba demasiado arduo intentar resolver el propio misticismo de tal reacción mía.

Algunas hileras de farolas a bases de mercurio iluminaban secretos ambos costados del camino asfaltado. Apenas se veían o sonificaban voces de personas ajenas a aquella seductora escena nocturna. En un momento los bocizos  hicieron que saliera de forma categórica de mi ensimismamiento, volteé un deje del rostro,  achinando los ojos frente a la intensidad de luces cegantes conjunto a un acompañamiento de  improperios por parte del conductor al mando del volante. Le resté poca importancia, avanzando por la serpenteante escalinata hechas en peldaños de madera y que se conectaban zigzag a la misma cima del mirador.

Y sin muchos preámbulos, alcancé a probar el duro sabor de mi brillante hazaña. Consiguiendo dar un mal paso y empeorando, aún más, aquella desventura mía. Uno de los tacones de la prestigiosa marca "Gucci", muy bonito, elegante y sin avisos de no ser acto para escalar . Se rompió. Haciéndome ejecutar la plancha , amortiguando la caída con ambas manos e hiriéndome casi en el proceso con unas burdas piedrecillas.

— Maldita porquería de calzado, tsk. —Insulté, semicerrando el ojo derecho y seguidamente que lo abría. Captando enseguida la presencia del desconocido. ¿De dónde rayos salió?— Justamente, me preguntaba lo mismo. ¿Has visto pasar al chupacabras por aquí? —Reí nerviosa producto del tremendo porrazo y cambiando  drástica esa faceta por una bastante seria.— Si, lo sé... —Suspiré desganada.— Me cagó de hambre con mis chistes  y ya que está muy dispuesto frente a mí... ¿Me ayudaría  a levantarme?
avatar
Carrie S. Northman
агентов-7
агентов-7

Empleo /Ocio : Detective.
Mensajes : 23
Fecha de inscripción : 15/02/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Priv. | Can´t Remember to forget you.

Mensaje por шеф el Mar Mayo 13, 2014 12:17 am


Tema Cerrado

avatar
шеф

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 25/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Priv. | Can´t Remember to forget you.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.