Alles hat ein ende || Klaus

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Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Mar Feb 18, 2014 2:13 am

Danielle sacó el móvil prepago que había comprado para la ocasión y miró nerviosa como los minutos pasaban. Oh si, estaba de los nervios, cansada y con frío. No parecía la mujer sensual y segura de siempre, tampoco se había arreglado, aunque en parte era una estrategia para que nadie reparase en ella dos veces. Era normal, una mujer cansada y joven que espera a su marido a la puerta del hotel en una fría mañana berlinesa.
Solo que ese día cometería su primer asesinato premeditado y a sangre fría. Y estaba con ello poniendo su vida y la de mucha gente que le importaba, en juego. Un todo o nada. Desde luego, nadie querría estar en su pellejo.
Repasó una vez más el plan, mentalmente, mientras golpeaba rítmicamente el pavimento con la punta del pie derecho.
Primero: Unos billetes sacados a nombre de Danielle y Klaus Vander a Toulouse. Con escala en Madrid. Ambos llegamos a la ciudad española el día 2 de Marzo, a las cinco de la tarde. Él embarcó a Francia, mientras Ygg pirateaba la compañía para que yo apareciese abordo a pesar de que usando un pasaporte a nombre de Lisbeth Cormwell tomé un vuelo a Milán.
Segundo: Klaus dejaría en el hotel de Toulouse su teléfono y el mío, sacando su nuevo teléfono prepago y con el dinero en efectivo que ambos hemos guardado a conciencia, tomar un billete de tren a Berlín para el día 4, en esos días, seguiría juntando lealtades entre viejos amigos para que no nos maten antes de poder huir. Mientras, yo, llegaría a la ciudad italiana, al hotel donde se hospedaba la pequeña Olya Sokolova junto con su amado Sergey Morózov, la mano derecha de su papi, diecisiete años mayor, junto al que pretendía huir usando identidades falsas de su padre y esa boda idiota. Debía a que Klaus mantuviese el contacto con algunos conocidos de la mafia dirigida por los Vander haber pillado el rumor. Mis contactos se habían asegurado de confirmarlo y, en dos días, me dedicaría a seguirlos y lograr fotos, pruebas. Incluso entrar a la habitación y robar los billetes a nombre de la pareja y fotografiar los pasaportes. Luego, el mismo día que mi marido, tomaría un vuelo a Berlín, donde tenía una habitación a nombre de mi identidad falsa.
Pasos uno y dos, completados con éxito. Ahora venía lo realmente difícil.

Había dejado su maleta hecha, preparada para llegar y salir directa al aeropuerto y ahora, solo esperaba a Klaus para ir hacía la prisión, tardarían bastante por el tráfico, pero ir en taxi era el único medio fiable. Cuando llegasen a la prisión, un solo sms haría que su amigo hackease la lista de visitas y ellos pasasen de estar citados para el día 20 de Marzo a las 17:00h, a el día 5 a las 11:00h. Eso les daría unas horas antes de que los hombres del alemán y el ruso supiesen que estaban allí, en la misma boca del lobo. A matar al lobo. Y Klaus no tenía ni idea, claro, él que tanto había huido y despreciado esa vida no llegaba a comprender que la mujer con la que había pasado prácticamente más de tres años, era igual o peor que su padre. Y estaba dispuesta a todo por salvarles el pellejo a él, a Cam  y sobre todo a sí misma. Sabía que él no estaba dispuesto y no quería hacerlo cargar con decisiones como aquella, lo protegía porque lo quería. Porque se lo debía. Y por eso él desconocía del veneno y de todo, excepto que tratarían de negociar con Rogülph, que luego de convencerle, negociarían con Sokolov tras salir de entorno hostil y que necesitaban que sus amigos ralentizasen cualquier alerta para poder salir del país y perderse entre un viaje lleno de escalas. Pero Danielle sabía que ese plan era un parche y ella, necesitaba tapar ese agujero definitivamente, no optaría a menos y no sentiría remordimiento de matar a alguien que había dañado a quien ella veía a su curiosa manera como un hermano.
Lo llevaba en la sangre, en ella estaba el ser capaz de cargar con esas decisiones y el ejecutarlas y ahora que nadie lo haría por ella, no le temblaría el pulso. No tuvo dudas cuando vio a Klaus cruzar hacía ella. Le sonrió, puede que fuese la última vez.


Última edición por Danielle M. Hudson el Mar Feb 18, 2014 10:37 pm, editado 1 vez



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Mar Feb 18, 2014 9:36 pm

Klaus se bajó del taxi unas calles antes de llegar al hotel donde su esposa lo estaría esperando. Ya cogerían uno más adelante. Por el momento, él necesitaba algo de aire fresco, sentir el frío contra su piel. Quizás le ayudara a relajarse un poco. Estaba nervioso si, y cansado. Tras esos días de viajes sin terminar, de buscar a gente que lo conocía, buenos amigos y contactos dentro de la red de su padre a los que prometió mucho a cambio de su ayuda. Los nervios, sin embargo, podían más que agotamiento. Después de todo, en poco más de una hora vería a quien fuera su padre. Aquella representación de todos los males que había sufrido desde que fuera adoptado. Crueles penurias que lo habían llegado a hacer desear regresar al orfanato. Rögulph Vander, el mafioso y proxeneta más poderoso de Europa, era un hombre peligroso incluso detrás de las rejas, donde seguramente contaba al menos con media prisión bajo su influencia, guardias incluidos de seguro. Fuera de la cárcel ejercía un control absoluto de sus negocios, a través de sus "socios". Klaus se había arriesgado mucho al contactarlos, pero estuvo seguro de que muchos de ellos, con quienes hizo algunos trabajos de prostitución, lo ayudarían con lo que estaba buscando. Y había encontrado mucho, la verdad. Grandes rumores que se esparcían por el bajo mundo acerca de su prometida oficial, y cierto grado de protección por parte de ellos. Al alejarse luego de enfrentar a su padre, podrían estar seguros de que el camino que seguirían estaría, no despejado, pero si desarmado. Lo único que quedaba era ver a su querido viejo para presentarle a su nueva esposa. Había algo que iba a hacer, sin embargo, antes de que Danielle entrara en la escena y entre ambos lograran que lo liberara del matrimonio arreglado. Él quería, e iba a, hablar con su padre, a solas, antes de presentarle a su esposa. Si tenían suerte, podrían alejarse de aquel sujeto que tanto daño y, como se daba cuenta ahora, tanta influencia negativa tenía sobre Klaus. Estaba nervioso como nunca antes. Muchas veces había pensado en dejar todo el plan de lado solo para no tener que enfrentarse a él. El trauma que tenía y que giraba en torno al mafioso le provocaba un miedo que conseguía... Suspiró, decidido ya. No iba a dar vuelta a atrás, pero se aseguraría de tener un tiempo para confrontar al padre de sus pesadillas en soledad, antes de hacerlo en equipo. Era necesario que lo hiciera. Solo así podría liberarse de él también. Para siempre. Tras caminar varias calles, divisó a Danielle, a quien reconoció a pesar de su disfraz. Le esbozó una sonrisa cuando cruzó la calle. - La vida de casada te sienta. - bromeó, en un susurro, cuando se inclinó a besarle los labios a modo de saludo, como parte de su disfraz conjunto. - Vamos.
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Mar Feb 18, 2014 11:22 pm

-Idiota, tengo un aspecto horrible- respondió frunciendo los labios.
Al menos el abrigo de lana, robado del armario de su hermana, que era el único ser al que se le ocurriría llevarse ropa de abrigo a Krakoa, era calentito que te cagas. Y menos llamativo que la parka militar de Danielle. Como fuese, cuando se inclinó hacía ella no dudó en besarlo, tomándose su tiempo, intentando encontrar algo de paz en un gesto como aquel. No lo consiguió. Lo tomó de la mano, entrelazando sus dedos y alzando la otra para parar un taxi al que subieron.
Una vez dentro, dejó que Klaus dijese la dirección de la prisión y se acurrucó contra su pecho, al menos, verse cansada y preocupada era bueno, pues el taxista miró al joven matrimonio a través del espejo retrovisor, preguntándose quizás que los llevaba a ese lugar. El trayecto se hizo en relativo silencio, pues Danielle estaba absorta observando por la ventanilla del taxi, pero en cierto punto, miró a su marido, fijando su mirada en la de él.
-Verás que las cosas con tu padre salen bien...- intentó animarlo, tomando su mano y dándole un beso cariñoso.- No debes dejar que él te haga sentir mal- murmuró aquello que siempre había pensado, pero pocas veces le decía.
No tendía a meterse en la vida de Klaus y las pocas veces que lo hacía, era para atacar sin compasión a las dos personas que más daño le habían hecho. Pero nunca solía consolarlo, sin embargo, sabía que todo aquello lo necesitaba, igual que necesitaba aquel tiempo a solas con Rogülph... Y pasase lo que pasase, aunque todo saliera mal, ella pensaba deshacerse de ese cerdo para siempre. Para que Klaus pudiese enterrar definitivamente aquella parte de su pasado, sin el miedo, siempre presente, a que el mafioso volviese a pegar en su puerta.
Para cuando llegaron, se acercaba la hora. Ygg había falsificado una carta de la administración de prisiones donde informaban a la mujer de un preso que tenía la cita que ellos tomarían, que se la habían retrasado a la fecha que tenían ellos. Así nadie se presentaría con la misma hora. Una vez pagaron el taxi y entraron, tocó presentar la documentación. Mientras Klaus pagaba, la rubia ya había avisado al hacker, por lo que cuando tocó revisar, el funcionario dijo que todo estaba en orden. Que ahora, deberían pasar por los controles de seguridad mientras a Rogülph lo llevaban a la habitación.
Los miraron curiosos, era extraño que se presentasen dos a un bis a bis, pero como Danielle explicó con tono nervioso, como una muchacha joven y sacada de su entorno que era y Klaus algo más firme pero incómodo, que se habían casado recientemente y ella estaba embarazada. Y que querían contar con el apoyo del padre de Klaus, porque al fin y al cabo, iba a ser abuelo, que quizás era el momento de arreglar las cosas a pesar de que Rogülph no fuese el abuelo ideal. Una hermosa historia de una pareja feliz que intenta que el pasado familiar de él, turbio y oscuro, no empañe su felicidad y la de su retoño. Les pareció conmovedor y Dan se anotó un punto para ella. Cuando pasaron por el arco detector de metales, como era de esperar, solo ella pitó. Se dejó pasar uno de mano que detectó el metal en la zona de sus pechos.
-Es el aro del sujetador, me temo. ¿Es necesario que me lo quite?- preguntó, a lo que la mujer ocupada asintió, señalándole una habitación.
Entró y se quitó las capas superiores de ropa, quedando solo con una camiseta interior, explicó que tenía mucho frío y la mujer le dijo amablemente que podía quitarse el sujetador sin retirar la camiseta, que era por seguridad que nada de metal podía pasar y que era normal, que durante su embarazo ella igual había estado friolera. Le entregó la lencería con una sonrisa y se volvió a vestir antes de salir, siendo ambos guiados a la sala. Todo era frío, apagado, deprimente. La sala no era mejor. Un ventanuco con rejas y un cristal de seguridad era lo único que daba luz natural. Una cama en un rincón, una mesa y unas sillas.
Danielle se quedó fuera junto a la funcionaria, explicando que primero quería que su marido tuviese un momento a solas. Solo pudo ver a Rogülph de refilón cuando éste entró a la sala donde Klaus ya lo esperaba. Sus miradas se cruzaron un segundo, ambas destilaban odio. Él sabía quién era ella. Mientras los minutos pasaban en el interior, a puerta cerrada, la funcionaria y Danielle hablaban sobre malestares de los primeros meses, siendo la rubia tan mentirosa y embaucadora como debía ser.



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Lun Mar 03, 2014 8:20 pm

Todo el viaje, desde el momento en que subieron al taxi y Klaus le dio las indicaciones al conductor, pareció transcurrir endemoniadamente rápido debido a algo que el alemán solía llamar "vivencia automática". Era simple de explicar... cuando se encontraba tan concentrado en algún tema o situación, su cuerpo se movía por si mismo. Podía trabajar, cocinar, limpiar, follar... de todo en aquel estado y estar completamente absorto en lo que deseaba resolver. La gente que lo conocía podía darse cuenta de aquel estado. Era como un robot que funcionaba en base a repetición. De todo su camino solo recuerda haberle respondido a Danielle un par de veces, nada con exactitud. Unos simples "Lo sé" y "Ajá" sin emoción. De seguro le había pagado al taxista, y fue parte de la historia contada acerca de su matrimonio y el bebé que jamás llegaría. Recordó haber sentido cierta repulsión por la idea de tener un bebé con un abuelo como aquel. Bien estaba sentado que tener familia no era de su interés intencional... pero Klaus estaba 100% seguro de que si llegaba a pasar, jamás les diría una palabra de quien fuera el hombre que lo adoptara. El personal de seguridad de la prisión pareció convencerse con la porquería de historia. Ambos, Danielle y él, eran actores espectaculares pues muchas veces su trabajo lo precisaba. Y entonces Klaus volvió a la realidad cuando se encontraba de pie frente a la puerta que lo separaba de su padre adoptivo. Miró fijamente a través de la pequeña ventana rectangular, de vidrio blindado, que lo dejaba notar la figura oscurecida y acabada de Rogülph, quien se acercaba para entrar en la sala. Recordó nuevamente todo lo que aquel imbécil lo había hecho pasar.
La puerta se abrió y el líder de la prostitución organizada de Europa entró a compartir el espacio con él. La puerta se cerró firmemente detrás. Rogülph y Klaus se miraron fijamente, en completo silencio. Se podía palpar la frialdad y la tensión entre ambos, un día aliados, ahora peores aún que enemigos. Klaus pensaba en todo lo que quería decirle a aquel hombre... poder bañarlo con todo el rencor y el odio que sentía... asfixiarlo con su aborrecimiento. Había tanto que tenía que decirle. - Te estás quedando calvo. - dijo finalmente, burlón, en un regreso a como era de adolescente que era además un freno que impedía que se abalanzara sobre él y lo matara a golpes. - Y creo que estás más corto de piernas.
Klaus había crecido un poco más desde que se lo llevaran preso. Con el ejercicio constante, además, ya era más grande que su padre adoptivo. Rogülph permaneció unos segundos más en silencio, antes de comenzar a reír. Klaus por su parte, compartió un poco las risas. Una extraña forma de saludar después de tanto tiempo. Se podría decir que era un reemplazo para el abrazo que deberían haberse dado. El preso alegó, con un tono ligero, que nunca le había gustado su sentido del humor. Klaus simplemente se encogió de hombros. - Hay muchas cosas que nunca me gustaron de ti. - luego el prisionero comentó sobre su argolla de matrimonio y la rubia que estaba fuera de la sala. Klaus se encogió de hombros. - Apuesto a que es bastante diferente a quien esperabas, huh? - se puso serio como muy pocas veces se le veía. Se acercó, con bastante calma y mucha más confianza de la que de verdad sentía, a su padre, hasta estar directamente frente a él.
- He..., hemos venido a conversar ciertos asuntos referentes a... cierto trato que conoces muy bien y que... - alzó su mano izquierda, mostrando la argolla en su dedo anular. - Ya no puede llevarse a cabo. Y que no se hubiera llevado a cabo sin importar qué...
Le dijo que haría pasar a su esposa, a quien esperaba le mostrara respeto y que no intentara nada pues, si hacía algo, las consecuencias serían horribles para él. Rogülph simplemente lo miró en silencio evaluador. Klaus se fijó en sus ojos, sellando la promesa. Recordaba perfectamente el trato que tenía su padre con las mujeres, a quienes consideraba meros objetos que podía comerciar. No permitiría que la tratara como trató a su madre durante tantos años.
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Lun Mar 03, 2014 9:23 pm

Los minutos pasaron mortalmente lentos... Era extraño, pero quería terminar cuánto antes. Solo quería hacerlo ya y largarse lejos. Y vivir. Quería regresar a Krakoa, por extraño que resultase. Quería vivir y de ello dependían los siguientes minutos, las horas venideras, sus acciones... Todas ellas tendrían consecuencias nefastas si había errado en un solo cálculo. Se jugaba tanto... Solo cuando era niña, antes de una actuación, había sentido una presión semejante, pero sabía que una vez saliese al escenario y los focos estuviesen sobre ella, no había lugar para fallos.
En un momento de esos, la puerta se abrió y Klaus asomó por ella. No habían escuchado nada, las puertas estaban insonorizadas. La funcionaria de prisiones les explicó entonces que por procedimiento cerraría la puerta, que tenían unas horas, que cuando necesitasen salir o algo, diesen al intercomunicador del interior junto a la puerta... Pero todos sabían que el ojo de la cámara estaría en ellos. En esos momentos previos, la rubia le había preguntado a la funcionaria si cabría la posibilidad de que el abogado de la familia fuese para arreglar unos documentos legales, le explicó que bueno... Tener un nieto siempre cambia las cosas y que solo estarían allí por ese día por motivos de trabajo, por lo que pedir otra cita era imposible. La mujer, una morena alta de ojos verdes, había dicho que sin problemas, que lo comentaría con su superior pero que pasando los controles de seguridad y sin exceder el máximo de horas de la visita, podía hacerse.
Para cuando Danielle se puso frente a la puerta, dispuesta a entrar, supo que definitivamente, la suerte estaba echada... Ya no podría echarse atrás y sabía, que una vez que saliesen de allí, la suerte de Klaus y la suya, su vida juntos, podía dejar de ser aquello a lo que se aferraba a base de cabezonería. La suerte estaba echada.
Tomó la mano del que era su marido al entrar luego de mirar el reloj de muñeca y la puerta se cerró tras ella. Sonrió, de forma fría e impersonal. Se abría el telón y el viejo mafioso que apenas la había mirado, ahora le dedicó una larga mirada, que la hacía sentir asqueada. Al menos te buscaste un coño decente, hubo una época donde pensé que saldrías del armario... dijo con diversión, como si Danielle no estuviese allí o como lo que seguro creía, que ella no le entendía.
-Encantada yo también Rogülph...- respondió en un perfecto alemán, el mismo que llevaba utilizando desde que puso un pie en Berlín.- Nos encantaría quedarnos a tener una interesante charla familiar, incluso jugar al monopoli... Pero tenemos cosas mejores que hacer- miró a Klaus. Había prometido dejarla manejar aquello... Y esperaba que no se arrepintiese.- Seguro que agradeces algo de claridad por nuestra parte, igual que nosotros la agradeceremos por tu parte. ¿Qué quieres a cambio de disolver ese estúpido trato? Sé que Sokolov no tiene mucho interés en una guerra contigo, solo basta con que te plantes para que podamos negociar algo.
No iba con interés de negociar, pero al menos, por unos minutos, necesitaba que Klaus no supiese que planeaba. Se sentó frente a su suegro, la mesa de por medio. Se miraron, como dos depredadores midiendo a su rival... Si el alemán estaba impresionado o no porque su nuera se salía de la rubia tonta que había aparentado durante todo lo que llevaba en la prisión o no, no lo mostró. Dan alzó por un minuto la vista a la cámara de seguridad, miró su reloj. Cuatro minutos. Su hacker ya tendría suficiente para meter el bucle que taparía lo que realmente grababa la cámara. No sé a qué creéis que jugáis... Pero sois dos niñatos y esto os viene grande. En cuanto pongáis un pie fuera... Os matarán y no será rápido. El alemán miró al que a efectos legales, era su hijo. Nunca debiste creerte más listo que yo y menos, dejarte guiar por una zorra... Con muy buen culo y buenas tetas, pero una zorra al fin y al cabo.
No la intimidó. Miró a Klaus, su amigo. No entendía como alguien tan bueno podía haberse criado con un ser como aquel... Vander la asqueaba. Lo odiaba. Un odio puro y sin adulterar que evitaba que cualquier palabra de ese hombre la afectase. Había tratado con cientos de tipos como él y unos cuántos, habían querido matarla, violarla y mil atrocidades más... No tenía miedo, no ahora que podía hacer algo aparte de esperar el momento.
-Imaginaba que tu postura sería esa... Es una lástima. No quería recurrir al trato de influencias, pero tu consuegro, Frederick Holland, no estará muy contento si encima de tratar mal a su hija, la mandas matar. No. En realidad, no está nada contento... Y no es bueno enfadar a Holland- sentía no haber preparado a Klaus para aquello. Era cierto que le había comentado en esos meses que había localizado a su padre y que andaba metido en mierdas... Pero no que esas mierdas harían que la cara de Rogülph Vander se viese contrariada, preocupada.- ¿Seguimos poco dispuestos a hablar? Créeme... Mi padre me ha enseñado formas muy efectivas de... “negociar”- se marcó un farol y como no, coló de pleno.



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Jue Mar 13, 2014 10:29 pm

Klaus simplemente se mantuvo con los brazos cruzados, atento a intervenir en caso de que a su querido padre se le ocurriera algo gracioso con Dan, pero más que nada solo se dedicó a escuchar la conversación entre ambos. Ya sabían lo que ella iba a decirle, el nombre que iba a invocar para atraer la seriedad del alemán más viejo. Esbozó una sonrisa ladina al ver la reacción de su padre adoptivo al reconocer el nombre del padre de Dan. - Así que sí te acuerdas de quien es, huh? - ladeó la cabeza levemente. - Tu mismo lo dijiste, me conseguí una buena. - recordó, imprimiendo algo de orgullo en su voz. Borró la sonrisa y lo miró seriamente para que supiera que no bromeaba. - No nos matarán al salir de aquí, Rogülph... al menos, no "tus" hombres. - negó y pudo verse una chispa de diversión en sus ojos. - ¿Cómo crees que hemos llegado hasta acá? - preguntó retóricamente, dejando en claro que la lealtad de varios de sus hombres más importantes ya no descansaba sobre él, sino en el Vander que era libre de ocupar directamente el puesto que se había visto abandonado parcialmente cuando lo apresaran. Uno de esos hombres, que era un integrante del grupo "segundo al mando", había estado tan locamente enamorado de la madre de Klaus, que había aceptado ayudarlo solo con la condición de que Klaus le revelara la ubicación de la tumba de ella. - Dime... Rogülph, ahora que hemos llegado hasta aquí... crees que Sokolov sería mantenido a raya, afuera de estos muros, si se entera de que, biológicamente, no soy hijo tuyo como él parece pensar. - alzó las cejas, sabiendo mejor lo que podría pasar.
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Jue Mar 13, 2014 11:01 pm

Sonrió cuando Klaus habló con orgullo de ella. Él no se imaginaba lo que venía y en el fondo, Danielle no quería pensar en lo que sus actos provocarían. Actuaría, simple y sencillo. Ella actuaba siempre, sin más. Alargó uno de sus brazos, para tomar la mano del que era su marido con cariño. Una muestra de afecto tan destinada a dar fuerzas como a joder a la persona que los observaba.
-Mira Rogülph… Las cosas están así. Tenemos material para negociar con Sokolov. Tengo amigos, tenemos amigos que nos deben favores… Tenemos el dinero suficiente para desaparecer. E igual tenemos los suficientes cojones para hacer esto por las malas… Puedes estar en nuestro barco y seguir manteniendo tu lugar privilegiado, disfrutar de la tranquilidad de tu cadena perpetua o puedes terminar muerto. Créeme, no somos los únicos que disfrutaríamos de saber que en el patio se te acercó otro preso con un pincho y te apuñaló más de dos docenas de veces…
Fue entonces cuando Klaus comentó lo de Sokolov y la rubia solo asintió en un cabeceo suave y sutil, pero firme, sin apartar la mirada del más mayor de ellos. Vander sabía que en este mundo no de tiene amigos y que desde la cárcel, tenía una posición poco aventajada. Pero aún así, el orgullo era la perdición del mafioso. Iros a jugar al monopoli. Os estáis marcando un farol tras otro y no me vais a acojonar. Además, si muero, tú no verás un solo euro. Y nadie seguirá a un niñato estúpido como tú… Y tu mujer no tiene bastante boca para comer las suficientes pollas para ganaros un indulto… No pienso ayudaros, se mantuvo en sus trece el cabeza de los Vander, empecinado en no mostrar duda ante dos jóvenes que a su modo de verlo, no podían considerarse ni piedras en su camino.
Danielle ya esperaba aquello. Se puso en pie y besó a Klaus en la mejilla, susurrando entonces.
-Ahora más que nunca necesito que confíes en mi…- pidió antes de apartarse y caminar hacía Vander, sacando del bolsillo del pantalón algo que quedó oculto en su puño, antes de agacharse y sacar de la caña de su bota una jeringilla. Enganchó entonces la aguja y quitó el plástico protector para clavarlo en el cuello de su suegro justo cuando estaba a su lado. Inyectó el contenido de color transparente en su torrente sanguíneo.- Tienes tres horas antes de que el coctel de toxinas que te he metido en sangre te mate- avisó quitando la jeringilla y apartándose cuando Vander intentó golpearla de la impresión.- En estas tres horas, si quieres que te de la cura, vas a llamar a tu amigo Sokolov y dirás que cancelas en trato y luego, vendrá un notaria ante el que firmarás un nuevo testamento… Y se lo dejarás todo a Klaus. ¿Hay trato o prefieres morir con dignidad?- preguntó con frívola y cruel diversión, sentándose en el pico de la mesa.- Tic, tac, tic, tac, Rogülph.



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Jue Mar 13, 2014 11:22 pm

Klaus suspiró. Había estado seguro de que sin importar lo que dijeran, el mafioso no se echaría para atrás. Lo conocía, sabía como era, al final, lo mejor era haber recurrido a las amenazas, úes era lo único que le daría la mínima posibilidad de que él se retractara... por otro lado, eran mucho mayores las probabilidades de que sus amenazas atacaran su ego y su orgullo, provocando que les hiciera frente sin importar qué. Y así había sido. En aquel punto... no podrían hacer nada para convencerlo; lo que los llevaba a tener que cumplir con sus amenazas. O eso creía Klaus. Por eso, cuando Dan se le acercó y le susurró que confiara en ella, Klaus solo la miró a los ojos un segundo antes de decidirse a quedarse atrás y observar. Requirió de todo su autocontrol para no reflejar su sorpresa cuando Dan hubo inyectado las toxinas, aunque si se acercó cuando Rogülph pareció ponerse agresivo. Cuando el mafioso se puso de pie, Klaus ya estaba entre él y Dan. - Mientras más te agites, más rápido invadirá todo tu sistema. - La mirada de odio que recibió de su padre adoptivo fue la misma que a veces le dedicaba cuando era más joven, cuando estaba metiéndolo en el mundo de la prostitución... cuando Klaus se negaba a entrar de lleno. - Vamos... atrévete a intentar golpearme ahora. - lo incitó Klaus, serio. - A ver que tal te va esta vez. - apretó los puños tan fuerte que sus dedos tronaron. Pasó unos segundos con la mirada fija en la del mafioso. - El tiempo corre, Rogülph.
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Jue Mar 13, 2014 11:41 pm

Klaus refrenó al que teoricamente era su padre y luego, cruzaron amenazas. Danielle chasqueó la lengua y negó sutilmente mientras alzaba una mano entre ellos.
-No armemos un escándalo, no nos conviene a ninguno.
Hizo a Klaus sentarse, quedando a su lado aún sobre la mesa. Rogülph parecía un animal acorralado bajo su fachada de hielo que comenzaba a desquebrajarse. Sus ojos mostraban nerviosismo, miedo. Caminó por la sala y los miró, para entonces, la sonrisa de Danielle volvía a mostrarse, real, con una crueldad implacable. Vais a morir, los dos. ¿Qué creéis? Puedo llamar a los guardias, hay cámaras de seguridad… La habéis cagado.
-Sabes mejor que yo lo fácil que es sobornar a los guardias- mintió.- Y segundo, un hacker ha introducido un bucle en las cámaras de seguridad… Seguimos sentados, hablando los cuatro, como si nada. Mira Rogülph… Solo quiero ser feliz con Klaus como lo he sido desde que le conozco. No me interesa tu dinero, tu mafia. No me interesas tú, tampoco Sokolov. Podemos solucionar todo y seguir ignorándonos todos o podemos irnos ahora mismo y dejarte morir ahogado en tu propia sangre.
Mientes, la acusó el mayor de los alemanes. No me has inyectado nada.
-Bien, entonces nos marcharemos y si tienes razón, mañana podrás desayunar la mierda que os dan aquí, sino… Nos veremos en el entierro, aunque tú solo estarás de cuerpo presente- se permitió bromear.- Vamos Rog, no te estoy pidiendo mucho… Unas firmas en unos papeles que no tendrán valor hasta que mueras en unos añitos y una llamada a tu colega, que te tiene miedo. La mierda podemos lavarla en casa. No llevemos esto a caminos que ninguno queremos pisar- dijo, casi con amabilidad, ante lo que el mafioso terminó por asentir, al fin y al cabo, no tenía más opciones.



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Vie Mar 14, 2014 12:13 am

En ningún momento, ni aunque Dan se interpusiera, quitó su mirada de su padre adoptivo. Sabía que el muy cobarde no haría nada, ahora que no tenía tras quien escudarse no le convenía meterse en un pleito, y menos con él, quien pesaba al menos 15 kilos más. Así que simplemente se dejó sentar, observando al mafioso de cerca. En ningún momento dudó que Dan sabía lo que hacía... fueran las toxinas reales o no. No se permitió demostrarlo, pero se sintió aliviado cuando su padre finalmente aceptó el trato. Solo entonces se movió y la llamada se hizo, informando que el notario podía pasar ya. Se puso de pie y se mantuvo cerca, pero dando la espalda a los dos otros ocupantes de la sala. Apretó la mandíbula y esperó en silencio... aquella sería la última vez que viera a su padre en definitiva. El notario finalmente llegó a la sala y, haciendo algunas indicaciones que Klaus solo escuchó desde su lugar, se dispuso a escribir el nuevo testamento. El alemán menor escuchaba atentamente lo que se estaba plasmando en papel, seguro de que Dan se aseguraría de que todo fuera fidedigno. Por alguna razón, cuando ya estuvieron listos para irse, sintió un extraño vacío en su corazón. Algo... que había sentido hacía mucho tiempo y que... odiaba. Odiaba sentirse así... se sintió sucio y... un traidor y... abandonado nuevamente. Todo oculto tras una máscara de indiferencia.
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Vie Mar 14, 2014 12:42 am

Una vez que Rogülph se vio aplastado por la caprichosa y delicada mano de Danielle todo fue fácil y rápido. Increíblemente, volvía a demostrar ser capaz de manejar una emboscada, de planear hasta las posibles salida de una conversación, adelantarse y allanar su camino. Y esta vez, sin Bosco a su lado, lo cual resultaba… Extraño. En menos de veinte minutos el notario estaba dentro y Klaus se mantenía al margen, pero la rubia ahora lo tenía tiempo para él. Las cosas iban en que saliesen de allí lo antes posible y no podían jugársela.
Papeleo, papeleo, términos legales aburridos y firmas. Todo en orden. Quizás no hubiese terminado ni su primer año en la universidad, pero Dan sabía suficiente de derecho como para entender lo que iba ocurriendo y verificar que todo estaba en orden. Tras pocos minutos, el notario estrechó las manos de los tres presentes y se marchó, Danielle le había pagado una suma que aseguraba que saldría de allí directo al registro para que por la mañana, eso ya fuese más que oficial. Klaus Richard Vander sería el único heredero de un imperio ilícito de los más amplios y poderosos de Europa y del mundo. Sonaba demasiado bien, sino fuese aún por Sokolov. Quedaba una parte del trato.
-Bien suegrito, ahora que estamos en familia de nuevo, toca que llames a tu amigo. Te he escrito lo que debes decir… Pondrás el altavoz. No debe saber que estamos aquí, ni que nos has visto. Sino… Me iré sin darte el antídoto.
Puso el móvil prepago sobre la mesa. Vander tecleó, su cara era de disgusto mientras Danielle sacaba del bolso unas hojas de papel con unas frases escritas en alemán… Podían alternarse para que cobrasen sentido y todas llevaban a lo mismo, la anulación de ese compromiso entre Vander y Sokolova. Fue breve, un efusivo ruso saludó a su amigo con un inglés de marcado acento soviético, preguntándole por qué el nuevo número. Una de las frases fue leída entonces. Los guardias me pillaron el antiguo, tuve que conseguir uno nuevo. Saludos y formalidades siguieron, antes de que Sokolov dijese que la perra se les estaba resistiendo a los sicarios y no hacía falta aclarar a quién se referían. Por eso mismo te llamo. ¿Sabes de quién es hija de furcia? De Holland. Se acabó, enunció el alemán obligado ante las circunstancias. No pienso entrar en una guerra con Frederick y por otro lado, si mi crío no aprecia a tu hija ¿Para qué casarlos? Nuestros negocios están por encima de estas tonterías. Se hizo el silencio absoluto al otro lado de la línea, solo la respiración del ruso… Entonces, el sonido que demuestra que la llamada finalizó. Danielle suspiró sin darse cuenta que había contenido el aliento y guardó tanto el móvil como los papeles.
-Bien, sé bueno y pon el brazo para que te de tu mierda y sigas vivo…- gruñó como si la idea le disgustase y sacó una jeringuilla de la otra bota, cambiando la jeringuilla que había llevado escondida en el sujetador y luego en el bolsillo. Su suegro puso el brazo y ella buscó la vena antes de inyectar.- Bien, por aquí hemos terminado Rugilph…
El mayor alzó la mano y el rostro de Danielle se vio girado de una bofetada. Resonó y el sabor a sangre le llenó la boca, aún así la sonrisa volvió por un breve segundo. Hizo un gesto a Klaus para que lo dejase, pues todo estaba saliendo como esperaba y la grabación ya debería haber vuelto a la normalidad… Y por ende, los guardias entraron y los sacaron, para reducir a un Vander furibundo… Esa noche, su última noche, la pasaría en una celda de aislamiento, donde nadie sospecharía de que guardase tanto silencio… Hasta que se diesen cuenta que estaba muerto.
Caminó fingiéndose afligida, hasta que salieron al exterior. El frío de la nevada fue relajante. Sonrió y miró a Klaus.
-¿Hueles eso? Se llama victoria- le murmuró.- Ahora vamos, la libertad está cerca. Tenemos que llegar a Krakoa, esto es como el pilla-pilla, toca llegar a casa antes de que nos pillen y entonces… A esperar que quieran terminar el juego- un juego del que Klaus aún no sabía lo suficiente.



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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Vie Mar 14, 2014 1:43 am

Todo estaba listo cuando Klaus se volvió para mirar a su padre, justo cuando el notario hubo salido. Vio como su esposa le ofreció y administró las antitoxinas en el brazo, y entonces él la abofeteó. Klaus se quedó paralizado en medio de Dan y el mafioso cuando los guardias ingresaron, agresivos, a someter al alemán mayor. Klaus solo pudo ver como se lo llevaban, y justo antes de que se lo llevaran a través de la puerta al lugar donde pagaría su agresión, volvió a hablar. - Adiós, papá. - dijo en alemán informal, como llaman los chicos a sus padres. Ahí iba la única familia que le quedaba. Fingiendo que consolaba a Dan, pues sabía que aquello no había sido nada para ella, fueron escoltados hacia el exterior, teniendo que negarse a los ofrecimientos de atención médica completa para Dan. De ahí en adelante, todo fueron viajes de nuevo. Muchos aeropuertos, muchos aviones en los que mayormente reinó el silencio por parte de Klaus. Tenía mucho que asimilar... aquello aún no terminaba. El silencio del ruso no decía nada. Y por lo que a Klaus respectaba... él seguía siendo el blanco del soviético criminal. Charlaban sobre cosas sin importancia de vez en cuando, mientras viajaban a casa... Klaus ya ni siquiera le prestaba atención a los lugares a los que llegaba. Solo eran aeropuertos para él. Estaba inmerso en recuerdos nuevamente.
Fue en su última parada antes de llegar a casa, cuando recibió el llamado. Estaban haciendo hora en un sitio en Madagascar, esperando por la hora en que la avioneta que los llevaría a la isla fuera a partir, cuando su móvil vibró en su bolsillo. No conocía en número que lo estaba llamando, lo que lo hizo pensar que recibiría nuevas amenazas... su sorpresa fue enorme cuando escuchó que quien llamaba era un hombre que hablaba alemán.
- Con él. - dijo, en el mismo idioma, y un tono ligeramente curioso. Toda emoción lo abandonó al momento de rocesar lo que le informaron. Su padre, a quien había visto un día antes, había sido encontrado muerto dentro de su cámara de aislamiento. Al parecer, un infarto había acabado con su vida. No había tenido lesiones físicas, todo indicaba de que se había tratado de lo que los médicos de la prisión habían diagnosticado... su corazón simplemente se había detenido y, al estar aislado nadie había podido prestarle ayuda temprana. El alemán cortó la llamada, luego de que le dedicaran un pésame. ¿Cómo había pasado aquello? Simplemente le había dado un infarto... pero si era un hombre joven y sano dentro de todo... y hubiera sido imposible que alguien le hiciera algo si había estado encerrado y aislado y...
Una lágrima bajó por su mejilla mientras se volteaba hacia Dan. - Mi padre murió... - dijo, aún sin creerlo, pero con una sospecha brotando en su mente. - Hace algunas horas lo encontraron... nada que hacer...
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Re: Alles hat ein ende || Klaus

Mensaje por шеф el Sáb Mar 15, 2014 12:44 am


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Re: Alles hat ein ende || Klaus

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