Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

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Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Oct 27, 2013 6:38 am

Tras un largo rato en el despacho, salieron de allí en silencio. Oficialmente, Ashley era una trabajadora más del resort y comenzaba un quebradero de cabeza para Danielle de proporciones épicas pero se concentró en respirar hondo y caminar tranquilamente, embutiéndose otra vez las gafas de sol y saliendo al exterior.
Un momento que paró a hablar con un botones, tres palabras y cien dólares de propina para que llevase las cosas de su hermana del muelle a casa. Y la promesa no pronunciada de una llamada. Todo era así de fácil en la vida de Dan, dinero y sexo iban de la mano.
Su hermana la seguía, aunque no de muy cerca y la gente las miraba. O mejor dicho, miraban a la mayor y luego se preguntaban qué pintaba la menor al lado. No es que fuesen muy diferentes, pero hasta la forma de caminar de ambas era diametralmente opuesta, declaración de intenciones muy diferente. Los pasos de Danielle podían amenazar con romper el suelo y detener el mundo por su antojo.
Pasaron las zonas de las piscinas, el spa y otras instalaciones, el paseo fue largo y el sol era agobiante para dos chicas inglesas, aunque Dan lo soportaba gracias a la brisa y la costumbre. Tras casi una hora de paseo, llegaron cerca de unos jardines, donde se podía escuchar perfectamente el sonido del mar y oler la sal. Aquello era lo mejor de su casa pensaba ella, las vistas al acantilado.
En la entrada había una moto de gran cilindrada y un coche descapotable rojo de la marca mercedes que se notaba no escatimaba en lujos. Aunque Danielle no solía conducir demasiado, prefería andar, amaba su coche, igual que Klaus su moto, aunque ir andando o hacer footing fuese lo mejor para ellos.
Un amplio portal daba paso a un ascensor de último modelo donde Dan pulsó para ir al último piso. La mayor de las hermanas abrió la puerta una vez arriba y dejó pasar a Ashley a un amplio salón comedor pintado por completo de blanco. La decoración era sobria y masculina, porque Dan nunca había sido muy femenina tampoco. Predominaban los azules y colores metalizados entre el blanco, igual el negro. Todo estaba impecable y ordenado, algo que debía extrañar a la menor, pero es que Dan había aprendido a convivir con un maniático de la limpieza; dejó sus cosas en la mesa del comedor, que apenas se usaba. La llave terminó en una especie de cuenco o centro de mesa de cristal que servía solo para eso, para dejar las llaves y que su desastrada cabeza no las perdiese.
-Lo primero que te gustará saber es que Klaus es muy maniático del orden. Todo tiene su lugar... No es que lo mida con regla y tampoco te gritará si desordenas, pero se pondrá de mal humor- comentó tranquila, mientras vaciaba su bolso.- Segundo punto. Fumamos, los dos. Por eso las ventanas suelen estar abiertas, entiendo que no tendrás problema con eso... Dudo que hayas aprendido a tolerar el olor del tabaco.
Señaló la televisión de un tamaño desorbitado y el sistema de audio.
-Los mandos están ahí, aunque solemos ver poco la televisión, es solo para momentos de aburrimiento o cuando hay partido de algo o carreras- dijo, pues su afición al deporte era mutua a la de "su pareja".- La cocina es esa- dijo de forma divertida, pues una barra americana daba al salón y era algo evidente.- Solemos comer mucha comida basura, pero si tienes alguna petición especial... Pero tú no cocines. Te doy permiso para usar el microondas, pero no quiero un incendio- avisó seria. En la cocina, Dan era la dotada de las dos.- Por suerte, Klaus es un gran cocinero y si yo no estoy él no tendrá problema en cocinar para ti también. Te advierto que nuestros horarios son... Extraños. Los de comidas igual. Yo trabajo de noche igual que él, aparte de mis ensayos y sus turnos extra... Pero los días que estés aquí prometo te informaremos para que sepas un poco si estarás sola o andaremos por aquí.
Se notaba que evidentemente, los años habían pasado y desde los diecisiete, casi una década después, Danielle había madurado y era una mujer, una mujer que convivía con una supuesta pareja... Aunque de momento, no había mentido demasiado.
-Ah, por favor, si bebes café dilo, pero que no falte para Klaus. Ese hombre sin café es como una maruja pre-menopausica con problemas hormonales graves.
Se metió por el pasillo, haciéndola seguirla reprimiendo la risa.
-Primera puerta a la izquierda. Mi dormitorio y el de Klaus. Creo que es obvio que no debes entrar y si necesitas algo, toca la puerta. Primera puerta a la derecha... El baño. Solo hay uno, aunque te hice espacio en dos de los armarios para tus cosas... Eso si, no toques mis cremas y mi maquillaje sin permiso...- advirtió y lo que Ashley no podía ser capaz de imaginar era que su hermana se gastase unos cuantos cientos en un bote ce crema.- Normas obvias de cualquier baño compartido... No veo necesario decirlo.
Luego quedaban dos puertas, una al final del todo, a la derecha con un candado bien grande y llamativo en la puerta.
-Ese es el cuarto de los tratos... Cerrado porque Klaus se pone de malas solo de verlo, desorden absoluto, además de que solemos dar fiestas y no me importa que follen en mi cama, pero nada de hurgar en mis cosas viejas- mintió de forma absolutamente convincente antes de abrir la segunda puerta a la izquierda.- Tu cuarto... Mi antiguo cuarto extra, sabes que siempre tengo demasiadas cosas.
La habitación era aceptable, más o menos igual que la que compartieron, pero con una gran cama en el centro. La pintura era muy Dan, dos paredes gris oscuro, una de un color azul violeta y otra blanca cubierta por camisetas de futbol, bufandas de escuderías de fórmula uno, entradas de conciertos y fotos, muchas fotos como las que había enmarcadas por la casa, en la mayoría salía con Klaus. No había ninguna de su familia y muy pocas de ella de hacía más de un año.
-Siento que sea tan... yo. Tienes dos armarios empotrados y una cómoda. La cómoda y el armario pequeño son tuyos, en el grande tengo las pesas, los zapatos y los trajes de actuar... Demasiadas cosas para meterlas en mi dormitorio- le costó ligeramente recordarse que su dormitorio era el de Klaus.- Cuando necesite algo de ahí, que lo necesitaré, te avisaré. Prometo no toquetear nada más, el resto del espacio es tuyo... Excepto esas dos baldas- dijo señalando dos estantes en la pared, llenos de libros y CD's de música.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Dom Oct 27, 2013 6:52 am

No quería pensar demasiado en el veredicto del hombre que ofrecía el trabajo, pero lo cierto era que le ponía de los nervios el resultado de esa entrevista. Igual podía arrepentirse cuando viera que la muchacha que Danielle traía no era una rubia espectacular como ella, si no, más bien, una flacucha desabrida con poco carisma. Es por eso que salir de esa habitación fue uno de los alivios más grandes que podría haber tenido en días. Al fin tenía una preocupación menos, pues con trabajo, la vida se sentía algo más liviana.

Caminó sin decir una palabra junto a su hermana, lo cual no era extraño, pues Danielle y Ashley no tenían muchos temas en común. La mayor parecía estar bien con eso, pero Ashley comenzaba a desesperarse con el silencio y la impersonalidad. Es que caminaba junto a su hermana a la que no veía hace años, y simplemente no sonaba normal ir caminando con los brazos cruzados y en silencio. Suspiró agobiada, e hizo una mueca de frustración mientras se acomodaba la mochila en donde traía la mayoría de sus cosas, que no era mucho, solo un par de prendas, ropa interior como para una semana, otro par de zapatillas y útiles de aseo, no más que eso.

-Hey, no! – Protestó cuando vio que un hombre le quitaba su mochila – yo puedo llevar eso – exclamó, pero ya era tarde. El hombre se alejaba con una jugosa ganancia – Increíble… - murmuró absorta de la enorme y ridícula suma que su hermana acababa de entregarle al desconocido por cargar sus cosas. Pestañó un par de veces viendo al hombre alejarse para luego posar su mirada en su hermana que ya se encontraba lejos, y ella alzó un pequeño trote para alcanzarle – ni siquiera te arrugaste para tirar ese billete – se rió – ¿Quién eres y qué hiciste con mi hermana? – bromeó pensando inmediatamente en las veces que en el pasado, Danielle le pidió dinero prestado a su hermana para saldar “deudas”, con sus amigos de la escuela, incluso llegó a “tomar prestado” dinero que ahorraba meticulosamente en un puerquito de cerámica con unas flores pintadas en ella. Suponía que todo el mundo cambiaba. Caminó sonriente mientras pensaba en eso, pero luego, al percatarse del resto de las personas, su risa se esfumó tan rápida como vino. Algo debía andar mal con ella, pues de pronto la gente comenzaba a mirarlas con curiosidad, y sentía como la sangre comenzaba a subírsele a las mejillas. Detestaba la atención, sobre todo cuando sabía que la obtenía a razón de nada positivo. Bajó la mirada con las mejillas coloradas, esperando llegar pronto al lugar de Danielle, y así fue, aunque para Ashley fue como caminar desde Londres a Roma, eterno.

Danielle abrió la puerta, mientras que Ashley, subía mirándolo todo con curiosidad, en especial una moto y un mercedes, no podía creer que su hermana podría conducir uno de ellos. Luego posó su vista sobre un cenicero casi hasta el borde de cenizas, los cual hizo que instintivamente Ashley arrugara el rostro en señal de desaprobación, pero pasó desapercibida, porque al entrar rápidamente cambió esa mueca por una de un brutal asombro.

-Vaya, vaya… - murmuró caminando con timidez mientras miraba todo detenidamente, aunque no era mucho, pues se trataba de una habitación bastante minimal – Que hermoso lugar – dijo realmente sorprendida y sin fingir la gracia que le provocaba ver el lugar tan ordenado, y parecía que su hermana podía leerle la mente, pues cuando yo estaba a punto de darle el mérito del orden a su novio, ella solita lo hacía. – No te preocupes, sabes que detesto el desorden y la mugre también… - dijo paseándose con algo más de desenvoltura por el lugar sin tocar nada y tomando asiento en un cómodo sofá con cuidado, como si se fuera a romper por lucir costoso. – Pff… jamás tuve voz antes en ese tema y se que la tendré menos ahora que vivo en tu sitio. – negó un par de veces con la cabeza recordando que cuando eran más jóvenes, Ashley solo tenía una norma para la habitación que compartían, y esa era que no se fumara dentro de la habitación, pero Danielle no escuchaba, y si lo hacía jamás le importó lo que a su hermana menor le parecía, por más que Ashley reclamase.

Apoyó su espalda paulatinamente mientras su hermana le indicaba otras cosas relevantes del nuevo espacio que compartirían, como la tv, la radio y la cocina. – Hey, ya te dije que he aprendido a cocinar, las chicas con las que compartía habitación en la universidad jamás se quejaron… - reclamó, aunque sabía que no podría competir jamás con Danielle. Pues ella siempre fue la talentosa en cualquier cosa que no fuera los estudios. Solo se limitó a asentir, y a escuchar
-Descuida, he dejado el café. Solo bebo te o infusiones frutales – comentó, la verdad era que jamás había sido una gran consumidora de café, el te era todo para ella pero no se extrañaba en que Danielle no lo supiera.

Al notar que su hermana se se internaba por un pasillo, ella se puso de pie para seguirla. – Euk, juro que tendría que estar incendiándose la casa como para que yo entrara donde tu novio pasa las noches contigo – dijo con una expresión de trauma extremo. Pues la idea de ese cuarto solo hacía recordarle vivencias del pasado que le hacían dar vuelcos dentro de su pobre estómago vacío. – Danielle, sabes que no uso maquillaje, ni cremas, no tocaré nada de tus chucherías, aunque debería hacerlo, por todas las cosas que sacaste sin mi permiso, Agradece que soy la madura de las dos – dijo antes de que su hermana le señalara un par de dormitorios, entre ellos el que ocuparía ella misma – Vaya, esto es definitivamente un retroceso – dijo quitando el pin que sostenía una foto de un futbolista que desconocía. – Tranqui, mis cosas no son demasiadas, ni pretenciosas. Solo estaré aquí de pasada, no pretendo molestar tanto tiempo, solo hasta cuando tenga el dinero suficiente como para irme por ahí.– Asintió dejándose caer en la cama, que a propósito era blanda y suave. Todo eso era mejor de lo que esperaba y eso le asustaba un poco. – A que hora llega tu novio?, estoy impaciente por conocerlo. Podríamos pedir algo para la cena, muero de hambre- se acarició la pansa y se levantó para volver a caminar por el pasillo a la sala – a menos de que estés con ánimos de cocinar, lo haría yo misma pero sabes que… - agitó sus dedos en el aire haciendo una mueca de desagrado mientras vocalizaba con sus labios “deditos torpes” y luego se reía, pues así le llamaba ella misma cuando eran pequeñas.

Se dio una vuelta para ver por la ventana y notó que sus pertenencias ya estaban allí, lo cual era un alivio, pues quería hace mucho rato cambiarse de ropa. El calor de la isla era insufrible sobre todo para una chica como ella que estaba acostumbrada a vivir dentro de una fría ciudad – Te importaría si me tomara una ducha rápida?, no sé cómo le haré para adecuarme a este clima - se abanicó con una mano tomando su bolso y echándoselo al hombro.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Oct 27, 2013 7:12 am

Ignoraba las palabras sin sentido o razón de su hermana, o sea, casi todo lo que salía de esa boquita. Danielle había cambiado en algunos aspectos mucho y ya no era una chica de diecisiete años diciendo idioteces constantemente, ahora las toleraba bien poco. Los años no pasaban en balde.
-A mi no me quedó de otra que aprender a organizarme y compartir tareas, Klaus no tiene demasiada vena de señora de la limpieza... Aunque le he sugerido alguna vez que se ponga rulos, pero su orgullo no se lo permite- broméo, dejando sin darse cuenta un punto. Su compañero, su amigo, era casi tan egocéntrico como la rubia, en cierto punto, sus caracteres se complementaban de una forma que seguro, incomodaría a Ashley. Pero le daba igual.- Y antes ignoraba tu petición, ahora digamos es algo que no se puede evitar. Klaus y yo fumamos más de lo que te imaginas... Sinos quitas de eso deberemos mandar ese impulso a otra cosa. Y engordaremos y no entra en el plan.
Dejar el tabaco les era tan absurdo que ni si quiera se lo habían planteado. No era algo que fuese a pasar y Ashley debería aceptarlo, aunque con la brisa que entraba por las ventanas siempre, la casa olía a limpio y no a antro de fiesta.
-Ahsley... Esos electrodomésticos valen miles de dólares. No te dejaré tocarlos. Los días que te quedes si quieres te dejo comida en el frigorífico y la vas calentando, pero la cocina solo la tocamos Klaus y yo... Y no me extraña que no se quejasen- suspiró, su hermana era un desastre de proporciones catastróficas y no creía que hubiese mejorado demasiado.- A saber lo que hacían ellas. La cocina no es para todos.
La miró de arriba a abajo... Suspiró y volvió a mirarla. En esa casa no había ni infusiones, ni tés ni cosas de esas. Comían mal. Bebían peor. Su frigorífico de dos puertas, aunque limpio, era un desastre. Poco verde, mucha carne, más comida basura, mucho alcohol, refrescos y cervezas.
-Habrá que comprar... ¿Algo más que deba saber o necesites?
Pensó que en realidad, Ashley necesitaba mucho. Clases de como andar, enseñarla a vestirse y arreglarse para el trabajo, ropa lujosa, zapatos... Le costaría dinero, pero bueno... Ella sola había aceptado ayudarla y eso era con todas las consecuencias, por eso intentó relajarse cuando le mostró el baño, completamente blanco, casi deslumbrante. Excepto una pared y la encimera de un lavabo doble que era de pizarra de un intenso color negro. Le mostró los cajones y armarios libres y listo por ahí...
-No las tocarás porque te compraremos las tuyas... Aunque si quieres de momento usa mi pasta de dientes, mi jabón y mi champú. Te gustarán... El jabón es de chocolate blanco, muy relajante, el champú es de mango. Ah y los aceite de masaje puedes usarlos, pero si gastas alguno dilo, que Klaus aveces los coge cuando lo llaman del spa para cubrir bajas de masajista...
Lo pensó con perspectiva. De haber sido cierto, hubiese sido una mujer afortunada... Tenía un hombre limpio, ordenador, guapo, sexy, que cocinaba, daba masajes y hacía deporte, que se tiraba a ver películas con ella y que follaba de maravilla... Solo que eso se llamaba amigo.
-Como sea... El tiempo que estés aquí quiero que las cosas sean tranquilas y relajadas para ambas- y antes de que Ashley dijese nada añadió:- Por Klaus. No tiene que soportar peleas entre nosotras.
Se quedó en el marco de la puerta viendo a Ashley tirarse en el colchón y no dijo nada, perdida en sus pensamientos hasta que oyó llamaban al timbre y salió rauda a por las cosas, volviendo al cuarto con todas ellas, sola, no eran muchas y estaba en buena forma.
-No lo sé, tenía turno en el spa. Volverá para cenar seguro... Y teníamos preparada masa de pizza casera. ¿Te sigue gustando la pizza no? Nosotros solemos hacerla juntos... Es una buena forma de pasar tiempo en pareja... Puedes ayudar. Un delantal y alejada de los cuchillos y el fuego y todo arreglado... creo.
Se sentía rara hablando de hacer cosas juntas, pero sus veintiséis años le decían era lo que debía hacer, ofrecer y procurar. Y que sería bueno para que Ashley no se sintiese un mueble o algo que sobraba en la casa que compartirían por laaaargo tiempo. La miró y una sonrisa que duró un parpadeo llenó su rostro cuando hizo aquel alarde de recuerdo de su infancia juntas. Cuando Ashley era aún muy pequeña y Dan solo la veía como una molestia a medias... Demasiado hacía de aquello y no tardó en recordarlo.
-Ahora también es tu casa, tienes toallas aquí- dijo abriendo uno de los cajones de la cómoda y sacó varias, de lavabo, de cuerpo y demás.- ¿Te explico como va el hidromasaje? Y todo es acostumbrarse créeme... Cuando llegué de Amsterdan creía me iba a derretir- hizo una cómica mueca, muy clásica en Dan y salió al baño, comenzando a explicarle los botones y demás del moderno sistema de ducha, antes de mirarla.- Eh... Las cosas femeninas las tengo en ese armario- dijo haciendo alusión a compresas y tampones- y respecto a lo otro... ¿Qué usas? Para tener en casa.
Tras ese lapso corto, con el agua aún cerrada y ambas mirando como cada una a una punta de la habitación, Dan se dio cuenta que eran como dos desconocidas y que ni confianza, ni nada, aquello era hasta peor.
-No sé, tienes algo que preguntarme sobre estos años... Solo dilo. El otro día me contaste mucho de ti, pero creo que sentirás curiosidad así que... Pregunta y prometo respuestas- la miró a los ojos.- Solo por hoy, una oferta exclusiva de baño que no se repetirá, acepte ahora y quizás hasta te preste mascarilla exfoliante con partículas de oro.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Lun Oct 28, 2013 2:11 am

Vivir con Danielle nuevamente era algo extraño, casi un suicidio, pero necesario. De no ser por ella la situación con su padre estaría peor y las deudas, sin duda alguna, nos sobrepasarían. ¿Quién iba a pensar que finalmente sería ella quien les sacaría del agujero?. La menor y más pálida de las rubias pensaba en ello cada vez que veía a Danielle pasearse por esa cabaña tan costosa, como toda una dama elegante de fama y éxito, era inevitable acordarse de cuando eran más jóvenes y compartían una minúscula habitación que Ashley intentaba mantener sagradamente ordenada y limpia, pero que era en vano pues Dan insistía en hacer de su espacio común un antro privado de perdición, dejando tirada sus cosas por doquier, llenando de vasos, colillas de cigarrillo entre otras molestas actitudes, pero Ashley se contentaba pensando en que era una de las cosas por las que debía pasar al compartir su vida con ella, las miraba como experiencias enriquecedoras de vida a pesar de que le colmaran la paciencia, sobre todo en esas ocasiones donde la rabia le nublaba el juicio y deseaba aniquilar a su hermana cuando tomaba cosas prestado sin avisar y luego convenientemente desaparecía por dos o tres días sin avisarle nada a nadie, pues para ese entonces, Ash estaba bastante preocupada por su bienestar como para discutir con ella.

Ladeó la cabeza algo confundida por lo que su hermana acababa de decir, tal vez había escuchado algo mal
-cómo? Tu… quieres comprarme algo… a mi? Algo que necesite? – musitó divertida haciendo como que desconocía a su hermana – Habla la misma chica que me sacaba los jeans y playeras que me compraba luego de trabajar en McDonalds toda la temporada, y que cuando llegaba el finde y por fin podía ocupar mi ropa nueva porque pasaba toda la semana trabajando luego de la escuela con ese estúpido uniforme resultaba que estaban para el lavado porque mi hermana GOTICA ocupaba? – alza una ceja haciendo énfasis con bastante diversión en la palabra gótica – ni siquiera te gustaba mi ropa, no se por qué la usabas… - se rió y negó con la cabeza, pues esas eran las cosas que sacaban de quicio a Ashley pero ya habían pasado muchos años y casi que sonaban divertidas.- Si quieres comprarme algo, podríamos partir por vegetales, cereal, soya, y te, quizá podríamos pasar luego por algún mercado ¿Crees que hayan supermercados orgánicos en esta isla? – Se pone de pie para mirar de reojo por la ventana. Éste era el barrio residencial y estaba lejos de vislumbrar un mercado cerca, pero vio a otro botones cargando el equipaje de alguien más, Ashley vio que le miró de reojo en la ventana y le saludó amigable agitando la mano, pero el hombre con mirada algo asustada le quitó los ojos de encima y siguió su camino algo más rápido. Ash hizo una mueca de confusión y algo de disgusto mientras su hermana continuaba hablando, todavía necesitaba esa ducha, así que la acompañó hasta volver al ese baño tan pulcro y bien cuidado.
-Cuida tu dinero Dan. No necesito estas cosas, ni maquillajes, y mucho menos esas cremas costosas, ni aceites, ¿qué es eso, dios?- se hizo un espacio en el baño ignorando esas cosas- tal vez un vestido para el sol, o algún traje de baño nuevo, hace un calor del demonio en este lugar – miró nuevamente la playa por la ventanilla del baño y se sorprendió por todavía poder verla desde ese lugar- tienes una posición privilegiada, casi me siento mal por querer ir a tirarme un chapuzón al mar, cuando en verdad estoy aquí para ayudar a papá – se cruzó de brazos y le dio la espaldas a la ventana, apoyándose en la pared más cercana a ella. Su hermana continuaba mostrándole las cosas del baño, como el hidromasaje, las toallas y donde estaban las compresas, tampones y rápidamente el tema comenzó a incomodarla – cualquiera… - musitó de brazos cruzados – cualquiera de esos estará bien, supongo. –un leve rubor no tardó en cubrir parte de sus mejillas, pues ni siquiera cuando vivían juntas y compartían un diminuto espacio de habitación hablaron de eso antes. Ash pensó que tal vez se debía a que Danielle era algo así como un vampiro; salía de noche y dormía por el día, lo cual volvía loco a su padre que lo único que quería era que Dan se enderezara como persona.
Un intenso y extraño silencio invadió la habitación y Ashley comenzó a pensar en miles de temas que podrían sacarlas de ese incómodo momento, pero le sorprendió que fuese la misma Danielle quien se encargó de hacerlo ofreciéndole un chipe libre para preguntarle cualquier cosa. ¿Tanto se le notaba lo curiosa que se sentía al entrar de esa forma en la vida de Danielle?
-Oh…. Ok.. –dijo extrañada, pero emocionada, sabía que una oportunidad como esa no llegaría tan fácil como esta, y debía aprovecharla. Tenía algo asi como un papiro de cosas que deseaba preguntarle para su reencuentro, pero ahora que el momento se había dado de sorpresa, simplemente no tenía idea por donde empezar o qué hacer – hm.. vemaos… -se rascó la barbilla mientras alzaba la cabeza y entrecerraba los ojos sin saber bien que preguntar – tu… - apretó los labios, esa pregunta no. Era demasiado directa – En algún momento de la vida… tu… - y volvió a callar, tal vez esa pregunta sería demasiado invasiva – Jamás te has… arrepentido de dejar nuestra casa? – dijo demasiado rápido antes de arrepentirse de haberlo dicho – ok, puedes responder mejor, si todavía sigues viendo los padrinos mágicos, solo por si esa pregunta es demasiado hostigosa… - agitó una mano en el aire mientras se sentaba en la bañera – ah y… en serio no ocupo máscaras industriales, las testean en animales. Sabías eso?
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Lun Oct 28, 2013 2:46 am

-No tienes donde caerte muerta- apuntó.- Tendrás que comer. Y con tu ropa y tus pintas no puedes trabajar aquí... Así que, tengo que pagar. No sé de qué te sorprendes a estas alturas cuando te dejé un fajo de billetes en la mesa de aquella mugrosa cafetería.
La voz de Danielle se volvió hiriente. Un reproche. Restregaba lo que había logrado de la peor forma, pues cuando se fue ella solo era una niña a la que todos en su maldita familia dijeron nunca sería nada, ni nadie, que no tendría la vida de lujo que quería y volvería pidiendo perdón. Y ese perdón jamás llegaría. Y el dinero y el lujo, sucios pero compensados llenaban su vida y ahora ellos eran cargas de las que podía prescindir si quería. El poder estaba en sus manos caprichosas y egoístas como lo estuvo en sus padres al echarla... La vida daba tantas vueltas que nunca sabías dónde terminarías.
-No somos niñas, tengo veintiséis años y es mejor que te des cuenta de eso. Eres una responsabilidad absurda, pero responsabilidad. Y no lo hago por gusto, lo hago porque no quiero a mis jefes jodiéndome porque vas con pintas de zarrapastrosa al trabajo.
Enarcó una ceja ante el calificativo y rió. Seguía prefiriendo el negro. Y el cuero. Y las tachuelas, el rock duro y las botas. Pero lo llevaba en su más estricta intimidad, mostrándose alguien con clase. Pero seguía saliendo a hacer la compra con vaqueros rasgados y playeras negras varias tallas más grandes, dejando los trajes de diseñador y los tacones en el armario.
-Lo dicho, ya no somos adolescentes. ¿Enserio comes esas cosas? Ok... Hay uno en la otra punta de la isla, iremos luego... Abren veinticuatro horas al día. Mañana iremos a renovarte el vestuario y ya te tengo un cursillo en el spa de auto-maquillaje. Al menos para las horas que trabajes, deberás maquillarte. Y te harán la manicura, la pedicura, cera completa y un poquito de bronceador... No te vendría mal.
La observó mirar por la ventana y asintió. Era una prostituta, pero no podía quejarse ni de lejos... Había tanto que Ashley jamás sabría de ella... Y así era mejor para ambas, sobretodo para la pequeña.
-No lo pienses, ahora estás aquí, no puedes hacer más por él- sentenció con frialdad y de forma práctica. Egoísta como era, no entendía los reparos de su hermana, pero desistía de hacerlo.- Y ya... Digo... ¿Qué anticonceptivo usas? Aquí vivimos solo los trabajadores, si necesitas algo más específico que condones hay que comprarlo y tal y si necesitas un diu tienes que ir al ginecólogo...
Quería terminar de hablar de eso pero... Era su hermana menor y no quería ser tía. Bajo ningún concepto, un o una mini Ashley sería el peor castigo que se le ocurría. Mientras, el silencio se extendía en la habitación y Dan miraba fijamente a su hermana, esperando preguntas que sabía no le gustarían pero para las que curiosamente llevaba mucho preparada y la primera fue tan absurda que rió por largos minutos luego que su hermana lograse escupirla.
Siguió riendo, incontrolable, con las lágrimas cayéndole por las mejillas hasta que finalmente tras respirar varias veces hondo pudo parar, apoyándose en el marco de la puerta y mirándola como si fuese un payaso en su baño.
-¿Has visto dónde vivo? ¿Crees que me arrepiento de haber dejado ese cuchitril y a unas personas que solo podían pensar en ti? Creía que tú eras la rubia inteligente de las dos, pero veo que todos se equivocaban.
Sin poder evitarlo, fue a matar y sacó toda la artillería, sin arrepentimiento, sin reservas en su voz que sonaba poderosa y aplastante, como podía llegar a serlo toda ella.
-Veamos... Tengo un mercedes SLK 350, gano lo que nuestros dos padres juntos en tres meses en una buena semana... Mi dormitorio es tan grande como la mitad de vuestra casa. Me sobra el dinero. Visto Armani, Pucci, Dior y marcas que ni si quiera conoces... Solo un par de mis zapatos vale más que todas tus cosas y las de mamá. La verdadera cuestión es... ¿Es la respuesta demasiado dura para ti? Espero que no. Y aveces cuando no hay nada mejor, veo dibujos animados con Klaus. Depende si no hay nada que ver en televisión... ¿Algo más?
Seguía dispuesta a responder. Sabía que tendría dudas sobre Klaus, sobre el trabajo, sobre sus años fuera y sobre muchas otras cosas y ella respondería en el frágil equilibrio entre la mentira y la verdad, sonriendo como si no acabase de menos preciar sus orígenes, a sus padres y su hermana, como la peor basura. Como la hicieron sentir a ella cuando con diecisiete años se vio en la calle sola.
Puso los ojos en blanco.
-Ash, todo lo que nos rodea y nos afecta ha sido probado con animales por uno u otro motivo. No me seas idiota, es terrible, pero es así... Además, compro marcas que son respetuosas con el medio ambiente... Cosas de pagar seiscientos dólares por el tarro, pagas más que calidad.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Lun Oct 28, 2013 2:53 am

Durante toda su vida, Ashley tuvo problemas para diferenciar el sarcasmo de Danielle de las verdaderas amenazas, o el tono hiriente, del sarcasmo, la furia, de la locura, aunque no era solo con ella, si no que con todo el mundo. No es que fuera una idiota de lo peor, pero Ash, no era de esas que andaba buscando el entrelíneas de todas las cosas que le hablaban durante el día, prefería creer que todo el mundo hablaba con la verdad, y entonces se quedaría con lo literal, la vida es mucho más simple de esa forma y así actuó por el resto de su vida, o bien, prefería actuar como si no se diese cuenta, al final terminaba convenciéndose. De este no se complicaba demás, después de todo, no tenía por qué ir por la vida desconfiando de todo el mundo. Así que cuando su hermana comenzaba a ponerse borde, solo la miró. Es cierto que era una responsabilidad absurda, y que ya no eran niñas, y que definitivamente no podía ser gentil por gusto pero tampoco podía obligarle, simplemente ese tipo de cosas no eran para ellas, no tenían ningún sentido, ni utilidad. Su piel era bastante buena por naturaleza, tal vez se debía a la cantidad de semillas, frutas y vegetales que consumía al día, aunque con las uñas si habría problemas y ganas de intervenciones rápidas que tal vez no podría mantener en el futuro, pues Ashley mantenía un terrible hábito al respecto y ese era masticarse las uñas en situaciones de ansiedad, y debido a la enfermedad de su padre, sus uñas lucían bastante maltratadas y heridas. No reclamó nada al respecto, y tampoco quiso entrometerse en los planes que Danielle tenía para ella, pues si era para mejorar su desempeño laboral lo haría todo con gusto, hasta que toco una parte que le produjo cierta clase de curiosidad. Alzó el dedo con timidez, algo doblado, a la altura de su rostro, y al notar que Danielle no se callaba, hizo el gesto del “tiempo” que se usa en el baloncesto, una mano perpendicular a la otra, pero su hermana continuó hasta empezó a hablar de que no debía sentirse mal por su padre, que ya hacía demasiado por él, pero para Ash nada era demasiado, pero poco tiempo le dio para seguir reflexionando acerca de eso, pues el próximo tópico express era sobre métodos anticonceptivos, y entonces Ashley solo la interrumpió:
- Hey!, detente, esto es demasiado, dame un respiro por Dios… - negó con la cabeza mientras se sostenía en la bañera y se daba un tiempo para formular la pregunta – am… ok, todo bien… pero… tengo una… duda… tu sabes… técnica? – dijo dándose tiempo como si eso fuera a quitar lo incómodo que era preguntar lo que quería saber - cuando hablamos… no se… de esas… depilaciones, tu sabes, completas…- murmuró con timidez mientras comenzaba a jugar con su cabello nerviosa – qué tan… completa… sería?- se relamió los labios y desvió su mirada mientras se balanceaba en la bañera. – y en cuanto a temas anticonceptivos no te preocupes que yo me hago cargo de eso sola – dijo lo más seca que pudo sin evitar ponerse roja como un tomate, no quería ni pensar en el bullyng que le haría su hermana al enterarse de que todavía seguía virgen, a sus 21 años nadie la había “podado la flor”.

Finalmente la respuesta que tanto esperaba había llegado de una forma que no vio venir, y que le ofendió desde alguna clase de forma, pero la rubia prefería pensar que se reía de su segunda pregunta y luego de que su risa acabó, la respuesta que oyó salir de la boca de su hermana era todavía peor.

- Dan, ¿De qué hablas?, somos tu familia, no un cuchitril, ni nada, esas personas, nuestros padres, se desvivieron año a año por tu culpa – no podía creer que eso pensara, que ella tenía la atención era la cosa más ridícula que jamás escuchó – nuestro hogar vivía pendiente de lo que hacías, con quien salías, que comías, que tomabas, que aspirabas, que te metías, con quién dormías cuando no llegabas, todo era sobre ti! – dijo sin darse cuenta de que alzaba la voz por sobre su tono normal – mis pequeños momentos pasaban solo de premios por buenas notas y nada más!, si yo faltaba en casa, no había problemas porque era tan jodidamente responsable que a nadie le preocupaba que estuviera metida en líos. Jamás hice nada para llamarles la atención, y tu dices que solo pensaban en mi, cuando en el fondo siempre ocupaban su tiempo intentando hacerte una mujer de bien porque te querían! – ni siquiera había notado que su tono de voz era algo acelerado así que se detuvo. No le gustaba escuchar a su hermana hablando de todo lo que tenía de esa forma- Esta bien tener todas estas cosas, pero que no se te olvide que cuando eras pequeña y quisiste bailar, mamá te llevó a la escuela de ballet para que canalizaras tu rabia, quieras o no, es gracias a ellos. Ni siquiera nos extrañaste Dan?, ¿ni un poco? ¿Jamás te sentiste sola afuera?, ¿Dónde fuiste a parar cuando te fuiste?
- siempre tuvo curiosidad por todo eso, y agradecía que se diera el momento para saberlo.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Lun Oct 28, 2013 11:07 pm

El andar de Klaus era, ni mucho menos, tan confiado y engreído como siempre. Sus conocidos jamás podrían haber adivinado lo que pasaba por su cabeza. Siempre se mostraba siendo el mismo, pero en realidad por dentro podía llegar a ser completamente diferente. En aquella ocasión, por ejemplo, repasaba una y otra vez como cambiaría su vida por las siguientes semanas, o meses... Dan ya había conversado con él sobre el tema, pues en una casa que era de ambos, no hubiera sido respetuoso para nada simplemente llegar con su hermana, sin previo aviso, e instalarla en su hogar por quien sabe cuanto tiempo. Claro, había generado dudas en él; mira que Klaus no era para nada un hombre de familia porque jamás había tenido una real, y la única pariente que tenía le había dado cientos de balazos en la espalda. Pero era la hermana de Dan, y mucho más importante, Dan había aceptado ayudarla y para eso necesitaba su ayuda. ¿Cómo decir que no en aquella situación? Lo más complicado no sería actuar como si fueran pareja; tras años de servir a mujeres que buscaban hombres siempre diferentes había desarrollado habilidades de actuación merecedoras de los más grandes premios en el gremio. No, lo más difícil sería acostumbrarse a la presencia de "una familiar" en la casa nuevamente. Porque para efectos prácticos, Ashley sería ahora su "cuñada", y por como la había pintado Dan, prácticamente una hermana menor que necesitaría varios cuidados. Klaus llevaba todo el día tratando de evocar aquellos sentimientos que alguna vez sintió por su gemela, pero eso solo lo hacía enojar. Al final lo más fácil siempre sería improvisar; sería el mismo, nada más.

Lo primero que hizo luego de que Dan fuera a buscar a su hermana, fue informar su ausencia en el Spa aquel día, y luego salir a comprar algunas cosas para el apartamento. Bien sabía que el resto de las personas no vivían necesariamente igual que ellos. Había gente, según narraban las leyendas, que comía frutas y verduras. No sabía aquello con seguridad pues no le habían dado muchos detalles, pero si resultaba que Ashley comía igual que ellos, pues podría poner todo eso a freír en mantequilla y asunto arreglado. Se dirigió almacén, y le llevó un buen rato caminar hasta allá, pero le dio tiempo de pensar y a la vez despejar la mente. Quizás fuera a ser divertido tener a la pequeña Hudson con ellos. Compró algunas verduras convencionales; lechuga, zanahorias, papas, maíz, cebollas... antes de agregar algunas legumbres también, y nueces.

La fruta era la que presentaba mayor variedad, algo que supuso era normal considerando el clima del lugar. Llevó algunas manzanas y naranjas, piña, mangos, incluso se tentó con algunas granadas, frambuesas y moras. Salió un ojo de la cara considerando que todo aquello salía de la tierra, pero en fin, no le preocupaba el dinero. Incluso metió algunas hierbas que la gente solía tener en casa, como menta y manzanilla y eso. Y entonces emprendió su camino de regreso a casa por la orilla, rodeando la isla.

Encendió un cigarro cuando faltaban más o menos diez minutos para llegar al apartamento, y lo fumó con calma, finalizándolo justo antes de tener que meter la llave en el cerrojo de la puerta de entrada. Suspiró y abrió la puerta, sonriendo de verdad. Era un efecto que le provocaba el llegar a casa. Y notó inmediatamente que ya habían regresado. - Llegué. - informó, en voz alta para que la escucharan desde el baño, al parecer.  Se dirigió hacia la cocina para dejar las bolsas antes de ir a saludar.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Lun Oct 28, 2013 11:14 pm

Miró a su hermana hacer un gesto de tiempo. Pero la ignoró, Ashley sabía que Dan odiaba el baloncesto por sobretodos los deportes. Prefería la petanca, que ya era decir, y la caza, aunque fuese contra sus creencias de proteger a los animales. Una vez creyó lo dijo todo, entonces, guardó silencio para la réplica.
-Ashley, comienzas a trabajar en menos de noventa y seis horas. Descuenta las que gastarás en necesidades vitales como dormir y comer y piensa que de ahí debo convertirte en una camarera de un resort de lujo. Debes ser, en apariencia, tan perfecta como aparento yo. Y andar como yo. Sonar segura. Ser ágil sirviendo copas... Tenemos mucho trabajo y debemos pisar el acelerador o no llegamos.- Explicó, su hermana era igual de práctica que ella en realidad, algo en común, así que entendería la necesidad de comenzar a volverse un camaleón e intentar imitar a su hermana y aprender lo que le fuese diciendo. Sacar papel y boli y tomar nota.- ¿Técnica? ¿De qué? Con completa me refiero a COM-PLE-TA. Te vendrá bien para la playa estar bien depiladita, así además podrás empezar a hacerte la depilación láser, es muy cómoda- explicó Dan, que llevaba bastante tiempo haciéndosela y por ello, ya apenas tenía que preocuparse por el vello de ningún lugar de su cuerpo.- ¿Cargo tú sola?- enarcó una ceja y la miró de arriba a bajo, con esa mirada que prometía analizar y penetrar en el receptor.- Ashley Hudson, puede que no sea la mejor hermana mayor, pero no tengo hijos y en toda mi vida jamás tuve un susto- dijo con tranquilidad, totalmente sincera.- Soy firme defensora del sexo seguro... Y cuando decidas estrenarte, solo dilo o mejor, solo hazlo con cabeza.
No dijo nada más del tema. Problemas que se ahorrarían las dos, realmente la vida de su hermana le daba igual, no quería saber si tenía sexo, con quien. Saber que la respuesta a ambas era la nada absoluta consolaba a su mente que no quería detalles de nada más. Solo quería hacer lo que se supone hacen las hermana mayores o al menos, eso creía.
-Mira Ashley, no voy a pelear contigo. Querías respuestas y te las prometí- se encogió de hombros, ignorando por completo el discurso de la menor, como quien oía llover.- Nadie dijo que fuesen respuestas que te fuesen a gustar, no voy a entrar en una disputa, porque como te dije, no quiero regalarle a Klaus peleas absurdas... Y él si es mi familia- dijo con una abrumadora verdad, dando por zanjadas las réplicas de Ashley.- Pero también gracias a ellos me vi en la calle. Y gracias a ellos aprendí que todos te dan la espalda y que es mejor no encariñarte de nada ni nadie... Y no conservar recuerdos que alimenten cariños absurdos. Dales las gracias por volverme la hija de puta que soy ahora, me vas a tener que soportar- sonrió, aún divertida antes de meditar las preguntas.- Extrañé la ropa que se quedó en casa. Mis cd's y libros que no me pude llevar. Y el clima, siempre extraño el clima...- suspiró, desde que se había marchado, el gris del cielo de Londres de su infancia, era su color favorito en paredes y ropa.- He estado sola toda mi vida, no noté diferencia, solo me di verdadera cuenta de ello... Terminas volviéndote un nómada, sin apego a nada y sigo siéndolo. Agradece que con esto saldo mi deuda con tu padre y nuestra madre por los años que me criaron.- Se quedó mirando por la ventana.- Me quedé en casa de Chloe, hasta que me terminaron echando del instituto, luego formalicé las cosas con el idiota con el que follaba... Y nos fuimos juntos a Amsterdan a vivir como reyes. Pero me harté de él y comencé a buscarme la vida por mi cuenta. Estuve en Berlín durante unos meses y en Praga, que es carísima por cierto. Luego simplemente escuché que aquí necesitaban bailarina, tomé un avión, un ferry y de eso hace casi tres años...
Era un resumen exprés de lo que fueron años muy llenos de sombras y luces, una montaña rusa que casi la mata dónde si, se sintió tremendamente sola, pero aprendió a sobrevivir como todos, a hacer frente a sus circunstancias y su realidad y a sobreponerse. Y ahora tenía una vida, quizás no muy normal, pero una vida que la hacía despertarse de un brinco mientras cantaba y bailaba lo que sonase ese día en su radio despertador, como cuando era una niña. Y ya no solía mirar al pasado.
-¿Más preguntas?
Entonces, algo maravilloso pasó y fue oír la puerta. Como siempre que sabía que Klaus llegaba, hubiese o no visita, Danielle sonrió como una niña en la mañana de navidad, porque sí, ahí estaba su familia, entrando por la puerta.
Lo escuchó ir a la cocina y salió, dejando a su hermana quizás con las palabras en la boca, pero Danielle necesitaba un abrazo, uno de esos que nunca daba, porque desde los seis, siete años, la rubia había dejado por completo de dar abrazos o de dejarse abrazar de buenas maneras. Ahora incluso aveces, le echaba los brazos a Klaus al rededor.
-Hola, creía que trabajarías... ¿Haciendo pellas?- bromeó antes de acercarse a él y apoyar la cara sobre su pecho, cerrando los ojos y relajándose con todo lo que llevaba ese día encima con la tercera persona que había en ese momento en casa, en la que reparó aún sin abrir los ojos antes de ponerse de puntillas y darle un suave beso a su amigo en los labios, antes de volver a incluir a su hermana en la escena.- Ashley, este es Klaus... Klaus, mi hermana ¿le firmas un autógrafo? Creo que te hará club de fans por reformarme.
Luego de una broma para intentar suavizar la incomodidad social que solía tener la menor con todo, aunque no era tan broma como solía pasar con las bromas de Dan, pues realmente la persona desordenada y falta de rutinas y equilibrio había cambiado mucho gracias a aquel hombre que ahora que lo pensaba, le sacaba la década a su hermana.
Entonces, reparó en las bolsas y solo con ver el logo de la tienda rió suavemente.
-Es por cosas como estas que recuerdo qué me enamoró de ti, estás en todo cariño- dijo sacando la compra, todo lo que Ashley había pedido en esencia para ir sobreviviendo hasta que la llevase al supermercado a elegir cosas más concretas. Había hasta manzanilla y Danielle le guiñó un ojo a su cómplice, pues en realidad, si que recordaba algo, por qué Klaus era su mejor amigo y su complemento ideal. Él contrarrestaba su egoísmo natural con detalles como esos.



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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Mar Oct 29, 2013 7:28 am

Extrañaba a su hermana, pues a pesar de que no se llevasen bien, aún era su familia y parte importante de su vida, después de todo era la persona con la que compartió habitación desde que tenía memoria. Pero lo que jamás extrañaría era ese increíble y molesto tono autoritario que en otras épocas le dejaba la garganta seca y un nudo en el estómago que no le permitía replicar nada.

Hay personas que deben su personalidad de adultos en su totalidad a sus padres, pero en una familia, como los Hudson, de padres algo ausentes a causa del trabajo, era un poco distinto, sobre todo con Ashley, quien debía su introversión a la presión que su hermana mayor ejercía sobre ella de forma inconsciente en la mayoría de los casos, como por ejemplo, cuando sus padres celebraban sus logros académicos, y Danielle mutaba a un ser más hostil de lo normal, emanando odio y desprecio por los poros, Ashley sentía que no estaba bien ser centro de la atención. O como cuando sus padres las llevaron a probar suerte en talleres de danza clásica y Dan se reía y burlaba cada vez que Ashley intentaba algo nuevo en el baile, simplemente abandonó esa clase de cosas, y dejó de intentarlo. Terminó por creerse todo lo que su hermana mayor le decía, que era una flacucha desabrida, que no tenía gracias, ni talentos. Así que solo se limitó a hacer bien sus responsabilidades, que eran: el estudio, y en la adolescencia, su trabajo de tiempo parcial en McDonalds.

Pero no sería esta chica por tanto tiempo. Cuando Danielle se fue, y Ashley logró entrar en la universidad para vivir sola con un par de roomies, fue que entendió que no debía ser así. Que tal vez no tenía talentos, pero si podía ser escuchada, y su opinión cada vez tenía peso. Encontró gente que leía como ella y compartía sus gustos y opiniones, por lo que ahora no le costaría trabajo mirar a Danielle a los ojos y decirle que podía meterse sus cambios por donde mejor le cupiesen, aunque en serio no quería pensar en eso gráficamente. – No creo, la verdad, que sea necesaria una depilación completa, menos con láser o luz pulsada, acaso no sabes que lo que hacen es quemar el folículo de la vellosidad. Luego tu cuerpo acumula más líquidos. Debes dejar que tu cuerpo fluya naturalmente, no forzarlo a ser como quieres ser- dijo casi como si se tratara de una revista hippie hablando – además – agregó sonriendo divertida – no creo que algún cliente capaz de pagar el ferry se meta bajo mi falda – rió – se trata de gente con clase, muy elegante, nadie reparará en si llevo un vello de más – bromeó negando con la cabeza, sonaba ridículo, su hermana se pasaba de exagerada – gente tan importante no mirará demás a una simple camarera por muy bien que gane, verdad? – Sabía que por trabajar en este sitio debía sacrificar algunas cosas, y todas las hacía pensando en su padre, pero comenzaba a pensar que Danielle se quería burlar de ella haciéndola actuar como ella. Luego le diría que jamás podrá ser como ella y ya estaba grande para pasar de nuevo por eso.

No dijo nada más del tema. Problemas que se ahorrarían las dos, realmente la vida de su hermana le daba igual, no quería saber si tenía sexo, con quien. Saber que la respuesta a ambas era la nada absoluta consolaba a su mente que no quería detalles de nada más. Solo quería hacer lo que se supone hacen las hermana mayores o al menos, eso creía.

-Danielle no insistas, no vamos a tener esta charla del sexo seguro, tengo 21 años. – dijo serena mientras que por dentro moría ¿Acaso tenía un papel en la frente con grandes letras imprentas que decía VIRGEN?, ¿Cómo era que su hermana se había enterado?, en serio esperaba que su voz fuera lo suficiente firme como para contrarrestar el rojo de sus mejillas.

-Lo último que quiero es pelear contigo, jamás me ha gustado el conflicto. Estoy harta de eso, solo quiero que te enteres de cómo son las cosas en verdad – dijo como si no le hubiese oído, todo eso que vomitó acerca de su familia, esperando que no notara lo ligeramente ofendida que se sentía. Reunió algo de valor, jamás pensó que podría decir lo que estaba a punto de salir por su boca – ¿Jamás te cansas de ser tan egoísta? – su corazón comenzaba a latir un poco más a prisa que antes, tal vez no estaba preparada para enfrentarla todavía, tal vez su presencia aún la intimidaba. Estaba a punto de admitir que vivir juntas, no era tan buena idea como pensaba, es que simplemente no comprendía que no viera lo que ella le explicaba, que no lo entendiera, que siguiera pensando solo en ella, pero su papá necesitaba el dinero y eso la comprometía a guardar la paz. Se mordió los labios por dentro mientras pensaba en todo y miraba al piso. Danielle con tranquilidad y diversión llamó a más preguntas pero Ashley permaneció en silencio algo desilusionada, sin embargo un ruido la distrajo, el de la puerta, tal vez era el novio de Dan, y por como su hermana echó a correr estaba confirmado, el famoso Klaus ya estaba en casa.

Ashley caminó con desgano por el pasillo observando la escena, ella brincando a abrazarle, él de piel tostada, algo mayor, pero de buen cuerpo, ojos profundos. Cuál pareja perfecta. Suspiró mientras se cruzaba de brazos y les observaba del pasillo. Si hubiese llegado segundos antes se hubiese reído del chiste de Dan, pero solo alzó la mano en señal de saludo – Hudson menor de este lado – indicó con desgano y volvió a cruzarse de brazos, su buen, y liviano humor se entintó con una pincelada de estúpido pasado Hudson.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Mar Oct 29, 2013 11:33 pm

El corto silencio que siguió a su aviso de llegada le indició que, al parecer, había llegado en un momento más o menos delicado. Quizás acababa de interrumpir una discusión, o llegado justo en el momento oportuno para evitar una. Consideró que era lo normal, recordando que las dos hermanas no se llevaban muy bien, según Dan. Y pasar de estar separadas por durante años ya a vivir bajo el mismo techo de nuevo, teniendo que adaptar sus costumbres y estilos de vida, debía ser, por sobre todo, muy estresante. Supuso que debería ser comprensivo respecto a eso durante varias semanas. Al fin y al cabo ya había aceptado ayudar con todo el asunto.

Esbozó una sonrisa sincera al ver a Dan aparecer en el pasillo y dirigirse hacia él para abrazarlo. La rodeó con sus brazos, sintiendo que aquel abrazo no era parte de su actuación de pareja. Daba igual, siempre habría espacio entre sus brazos para ella. - Me tomé el día libre para preparar una buena bienvenida a nuestra invitada. - agregó un guiño a su sonrisa antes de responder al beso corto y rápido. Luego se irguió y miró a la chica que acababa de aparecer en la cocina. Se llevó una impresión. Salvo por la mirada inocente que proyectaba, y el aire de una persona que en verdad no conoce el lado oscuro del mundo, Ashley Hudson podría haber sido su propia hermana, quitándola unos 10 años, diría él. De manera imperceptible, encerró en lo más profundo de su mente aquellos detalles que simplemente terminarían complicando más todo aquel asunto. El parecido era increíble, pero sin duda alguna no era su hermana, y no debía verse afectado por ella. Le sonrió a la menor de los Hudson. - No diría que te reformé, solo inculqué en ti algunas costumbres nuevas. - ladeó levemente la cabeza. - Pero nunca me he negado a firmar un autógrafo si me lo piden. - Bromeó, riendo con suavidad. Se separó de Dan y se acercó a la rubia menor, que mostraba de pronto un leve desgano.

- Hola, me da gusto conocerte al fin. - le extendió la mano para saludarla tras detenerse frente a ella. - Bienvenida a nuestra casa. - sonrió con sinceridad, incluyéndola en el "nuestra" pues sería su casa también por las próximas semanas, olvidando la incomodidad inicial y simplemente decidiendo ser él mismo. Se volteó hacia Dan y sonrió ante su comentario sobre las compras. - Bueno, supuse que no todo el mundo vive como nosotros y recordé que las verduras y las frutas son parte de lo que hay que tener en casa, porque muchos las comen. - rió y miró a Ashley. - Espero que esté bien. No sabía que te gusta comer así que traje verduras clásicas y algunas frutas no tan tropicales. Claro que hay piñas y mangos por ahí también. - se encogió de hombros. - Ahora, si es muy sano para ti pues siempre podemos ponerle caramelo a la fruta y echarle queso fundido a las verduras. - trataba de aligerar el ambiente. - Y bueno, si falta algo podemos ir al supermercado más tarde a comprar lo que necesites. - sonrió y regresó a la cocina para desempacar las compras. - Personalmente me muero de hambre... - miró a las chicas. - ¿Alguien está de ánimos para almorzar ya?
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Mar Oct 29, 2013 11:37 pm

-Claro que lo sé Ashley, esa es la cosa. Que lo queme. Pero mira, haz lo que te de la gana, aunque con el calor que hace te van a sudar las bragas- puntualizó, acertadamente.- Si quieres hacer la casi completa y prefieres seguir usando cera y sufrir tirones, es tu cuerpo. Yo prefiero no hace sufrir a mi sistema nervioso en vano. Y nunca sabes... Créeme, todos los tíos solteros y muchos casados que pisan la isla vienen a follar con quien se deje...y con quien no, también.- Suspiró.- Tendrás que tener cuidado con eso, dar calabazas sin ser insultante es un arte difícil de aprender, más cuando aquí todos tienen un ego desmedido.
La prostituta sabía lo que decía y se exasperaba con su hermana, con su rollo hippie de que la aceptasen con sus pelos y todas sus imperfecciones, humanas pero imperfecciones. ¿Realmente se creía que Dan había dejado de ser la gótica siniestra por gusto? Lo hacía porque trabajaba y su imagen, era esencial en un sitio donde un cubata valía como una botella cara en cualquier otra ciudad del mundo.
-Mira Ashley, llevo cinco años más que tú en este mundo y tres más en esta isla. Créeme. Los jefes revisan todo y les gusta ver que las trabajadoras de cara al público se cuidan al exceso. Si fuese limpiadora, nadie te diría nada, pero eres camarera y trabajarás directamente con el público. No quiero que seas mi réplica, créeme que ni lo quiero, ni me interesa, ni espero eso. Pero hay cosas, que debes aprender de mi y lo harás por las buenas o por las malas cuando veas que te hacen falta. Y de Klaus igual podrás aprender mucho.- Suspiró, era como darse cabezazos con la pared.- Mírate. Los hombros caídos, espalda encorvada, cara de cervatillo asustado y se nota que no te cuidas, aunque tengamos buenos genes. Aprende de mi, camina erguida, segura, alza la barbilla con orgullo y demuestra que puedes ser preciosa. Sonríe, gánate a los clientes. Deberás aprender a caminar de un lado a otro, durante horas, con tacones sin que parezcas cansada... ¿Puedes hacer eso sin aprender de mi, tú sola? Pues vale, pero sin mi ayuda no estarías aquí, quizás deberías meditar eso y comportarte como una persona adulta.
Suspiró otra vez y respiró lentamente, pellizcándose el puente de la nariz. Increíblemente, Danielle le estaba dando una lección de madurez y trabajo a Ashley, lo cual más absurdamente respaldaba su mentira de haber llegado dignamente a donde estaba y ser ahora en tecnicismos a mano alzada, el sostén económico de Ashley, su padrastro y su madre.
-Cuando no te pongas colorada hablando de tu virginidad, hablamos de que eres mayorcita. No me interesa darte lecciones, solo digo que cuando elijas probar el sexo, no seas orgullosa y me pidas un condón antes de hacer una idiotez. Tampoco creo estar diciendo nada disparatado.
Era absurdo el punto al que llegaban las dos hermanas, pero Danielle estaba demostrando una paciencia y un “saber estar” que solo los años proporcionan. Quizás hubiese ganado en ambas con los años, incluso madurez, simplemente era que los puntos de vista eran demasiado diferentes para entenderse en su segundo día juntas tras bastantes años.
-Mira Ash, eras una cría de doce años cuando me fui. No me vengas a decir como fueron las cosas... Esto es tan sencillo como que cada quien necesita culpar a alguien. Tu padre y mamá, a mi, igual que tú. Y yo a ellos. Y como tú has vivido muy bien bajo el ala paterno-maternal, no vengas a decirme como debo sentirme yo que me vi en la calle a los diecisiete- cortó, de la forma más ortodoxa y diplomática que pudo el tema.- Si he sobrevivido es porque solo he pensado en mi todos estos años y sigue siendo así. Jamás antepondré a nadie antes que a mi.
La llegada de Klaus suavizó las cosas por parte de la mayor que simplemente puso los ojos en blanco.
-Como te dije, mi hermana y yo solos nos parecemos en el físico... En fin, cada una con lo suyo- sonrió a Klaus y comenzó a guardar las cosas mientras sacaba la masa de pizza.- Te diría que eres un encanto pero... No quiero alimentar tu ego desmedido- bromeó tranquilamente, de forma abierta, como si su hermana fuese una más o un mueble. La mayor no iba a dejar de ser ella por su hermana.- Y yo a ti otras muy buenas- rió, porque ella ahora mismo, lo último en lo que pensaba con esas frases, era en la limpieza y el orden precisamente.- Yo no diría que no a lo del caramelo... Y chocolate... Y nueces caramelizadas... Dios, que hambre. Hagamos de comer antes de que me de un ataque de zombie y me lance a por vosotros... Seguro resultáis indigestos.
Abrió uno de los cajones y trasteó, sacando un delantal, que ninguno de los dos usaba, pero que por precaución su hermana si.
-Ayúdanos y mientras se hace la pizza, te duchas ¿Te parece? Pontelo- dijo lanzándole un delantal ridículo, que habían comprado más por cachondeo que otra cosa pero sería norma, su hermana como “pinche” iría con delantal y alejada de cualquier cosa cortante, que quemase o fuese susceptible de explotar.- Bien, cariño- dijo recordándose sonar cariñosa-, ¿amasas tú y yo preparo los ingredientes con Ashley? Intenta no llenarlo todo de harina eh, que se te va la mano, alemán exagerado.
Miró a su hermana y esperó un poco alguna reacción por su parte antes de lavarse las manos y empezar a sacar cosas del frigorífico, recordándose que su hermana querría verduras pensó en hacer una de aquellas pizzas sencillas que comían en sus viajes a italia en la niñez, una que recordaba le gustaba a Ashley de tomate, orégano y mozarella. Y ella se haría una rebosante de grasa y carne, como le gustaba, de esas que chorrean salsa.
-¿Tú que quieres en la pizza Klaus?

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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 02, 2013 10:31 pm

Suspiró algo agobiada mientras recorría su propia nuca, enredando sus dedos entre su madeja rebelde de cabellos rubios, solo por hacer algo mientras que su hermana sin ningún reparo ni tapujo continuaba la discusión que venía desde el baño, ahora en frente de su novio que acababa de llegar. Prefería permanecer en silencio, algo avergonzada de lo exagerada que podía llegar a ser, ni siquiera conocía ese lado sobreprotector de Danielle, o tal vez solo lo hacía para cuidar su imagen propia, después de todo ella misma se había encargado de hacer ver que no sentía mayores afectos por los que eran su familia. Se sintió algo incómoda, asi que prefirió seguir mirando hacia otro lado, la idea de tener que aprender a fingir ser alguien que no era le resultaba agotadora y frustrante, pero no podía evitar pensar que era necesario. Por suerte, Klaus parecía ser un hombre completamente diferente al perfil de chicos que solían llegar a su antigua casa, y no tardó en intervenir para saludar a la recién llegada. Parecía un buen partido por donde le mirasen, Ashley no podía dejar de pensar en Isabelle, la madre de las hermanas Hudson y lo encantada que estaría con la presencia de ese hombre que acababa de hacer medio sonreír a la menor cuando pensaba que su día no volvería a repuntar luego de ese disgusto que pasó con su hermana dictándole las cosas que debía hacer. Era agradable para ella que tuviese sentido del humor, y es que hubiese jurado que se trataba de un hombre muy serio en cuanto lo vio de reojo, jamás hubiese pensado que él poría estar con su hermana, pero ahí los tenían llevándose de maravilla.

-vaya, no era necesario que interrumpieras tu trabajo por mi abrupta llegada, la verdad a mi también me tomó por sorpresa todo esto- comentó algo avergonzada recordando que los motivos que la traían a la isla no eran nada gratos-Encantada de conocerte Klaus, esta demás decir que el gusto es todo mío – añadió con algo de mejor humor – es que cualquier hombre que lograra dominar el caótico desorden de Danielle se merece mi admiración – sonrió para luego observar curiosa las bolsas de compras – si encima este chico cocina, me terminaría de sentir en la dimensión desconocida. – bromeó riendo para si misma.
- debo confesarte algo Klaus, cuando mi hermana me dijo que estaba viviendo con un chico, no me costó visualizar Sodoma y Gomorra contenida en una cabañita diminuta…- se mordió el labio divertida, pensaba que tal vez lo que diría luego estaría fuera de lugar considerando que Klaus era la actual pareja de Danielle, por lo que a su mediana sonrisa le añadió una pizca de travesura – es que… tu no conociste a los antiguos novios de Danielle – dijo finalmente riendo mientras se llevaba unos dedos a la boca para disimular la gracia que le hacía hablar del oscuro pasado de su hermana mayor luego de que ella misma le hablara de esa forma prepotente frente a terceros– no tienes idea, era como un continuo llamado a la autodestrucción.- parecía una venganza hacia su hermana por haberle hecho pasar un mal rato, claro, una venganza muy al estilo de Ash- Cada uno más oscuro y raro que el otro, daban miedo en serio.- y ahora la historia le daba risa, pero en el momento le preocupaba, pues era como si en vez de salir con esos chicos por romance, solo los coleccionaba como moniguetes extraños que sabía molestarían a Isabelle, la madre de las muchachas, a quien se le desprendía un trozo de alma cada vez que los chicos de Danielle competían entre ellos mismos, sin siquiera enterarse, por quien tenía menos espacios vírgenes de tinta en el cuerpo, o quien tenía la piel más perforada que el otro. – Pero me alegro que después de todo y te quedaras con el bueno y normal, ha hecho un buen trabajo – comentó algo distraída sin siquiera enterarse de lo que decía realmente sonaba como un verdadero chiste, pués desconocía muchas cosas del par de personas que tenía en frente. Pero los dejo para ir curiosear las bolsas del mercado. La mayor parte eran frutas y verduras, lo cual volvía a subirle el ánimo y terminaba por restablecerse el buen humor solo con la idea de preparar una pizza. Notó como su hermana brincaba entusiasta a lavarse las manos y sacar cosas del refrigerador, Klaus por su parte se preparaba también, así que Ashley comenzó a moverse hacia el baño para tomarse el cabello en una cola de caballo y lavarse las manos, pero al volver se encontró con una sorpresa, unos estupendos delantales con la forma de gente desnuda, adornaban las ropas de Klaus y Danielle. Ashley negó un par de veces con la cabeza sonriendo –ok, ahora si me siento un poco más en casa – señaló buscando uno para ella también – que digo en casa, quiero decir, en presencia de Danielle – y es que la maravillosa casa ordenada y pulcra era algo muy impersonal, sabía que muchas más cosas divertidas, extrañas y rebeldes tendría escondidos por ahí su hermana mayor, solo era cosa de esperar.
-Yo pelaré los tomates – dijo sosteniendo un cuchillo que encontró en un cajón cercano
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Dom Nov 03, 2013 11:31 am

Klaus no podía evitar esbozar sonrisas en respuesta a las palabras de Danielle. Que era el más normal, el que la había encarrilado... Oh por Dios, lo único que evitaba que se echara a reír a carcajadas era que la menor de las Hudson de verdad parecía feliz y aliviada con como era Klaus. Por supuesto no conocía nada de las antiguas parejas de Dan, pero al escuchar a su hermana menor solo se le venían a la mente imágenes de chicos idiotas con más tatuajes que piel auténtica y el cuerpo tan perforado que podría usarse para filtrar hojas de té. Eso si que lo había hecho reír mentalmente. En comparación con aquel tipo de chicos, Klaus era un miembro de la realeza. Pero Ashley nunca sabría que, probablemente de todos los novios de Dan, incluso aunque él estuviera fingiendo, él sería el más... "oscuro". Oscuro, si, pero no por eso malo. Después de todo, si era verdad que había inculcado algunas costumbres buenas en Dan, al igual que ella en él, y se preocupaba genuinamente por ella y su bienestar.

Miró a la mayor de los Hudson. - Así que solo chicos problema, huh? - comentó, divertido, pero sin hacer un gran tema de ello. - Con razón parece como si hubiera superado la barra volando. - le guiñó un ojo y volvió a centrarse en picar algunas otras verduras para la pizza. - No te preocupes por mi trabajo, Ashley; cuando llegué a esta isla tuve que aprender todo solo. Es más complicado de lo que parece. - miró a la menor. - Además, nunca necesito grandes excusas para celebrar un acontecimiento importante. - se encogió de hombros. - Lamentablemente esta noche si debo trabajar en el club. - miró a Dan, dándole a entender que debía ir porque una clienta lo había citado, y entonces rió por el comentario de los delantales. - Oh, puede que sea ordenada ahora, pero ambos somos unos locos bromistas cuando se nos da. Vimos estos y simplemente pensamos en lo mucho que reiríamos cocinando con esto. - volvió a reír con suavidad. La verdad era que simplemente era para aparentar si habían visitas. Con suerte si usaban ropa en casa cuando estaban solos e iban a usar delantales. La idea le daba ganas de reír más aún.

- Bueno, cuéntame de ti, Ashley. ¿Qué te gusta? Como para tenerlo aquí en casa. Hay muchas cosas que no puede conseguirse directamente acá y deben encargarse, pero básicamente puedes conseguir de todo. - explicó, mirando a la menor mientras pelaba tomates antes de volverse hacia Dan y sonreírle.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Nov 03, 2013 3:49 pm

La bronca a su hermana le salió como si la tuviese ensayada, otra prueba más de que los años pasaban sin perdón para todos. Hacía una década aquello hubiese terminado con Dan dándole una torta a su hermana, diciéndole que haría lo que ella quisiese y una Ashley de once años yendo a chivarse a su madre. Conclusión, mientras la menor soportaba el chaparrón sin muchos pretextos y sin escapatoria, Danielle sentía una pequeña parcela de poder que le sabía bastante bien. Además, ahora el tercero en discordia de la situación no era uno de sus padres, con sus insufribles preferencias por la niña de sus ojos, era Klaus que para algo era el amigo de la mayor.
-Cocina casi igual de bien que yo- respondió a su hermana, sonriendo a Klaus. Nunca diría públicamente que cocinaban igual de bien, al menos si el público era su hermana menor.- Y lo domino yo misma, limpio mi desorden, él solo me da motivos para preferir limpiar a dejar las bragas por el pasillo.
Era absurda la forma en que Ashley se había dejado engatusar por la idea de la pareja perfecta de Danielle y la mayor se recordó que aunque a ella nunca le hubiese afectado especialmente, el efecto en Klaus en las mujeres solía ser así, dejarlas boquiabiertas con su aparente perfección. Aunque evidentemente, ellas no lo conocían como ella.
-Hermanita ¿Quieres un cubo? ¿Una cita con tu cuñado?- lo peor, es que lo segundo casi iba en serio, aunque se recordó que las hermanas no se rulaban los novios. Además, no pensaba pagarle a Klaus para que desvirgase a su hermana, que se lo pagase ella o lo buscase gratis.- ¿Enserio con eso?
Primero pensó que la menor no había errado, solo que Sodoma y Gomorra estaba contenida en una habitación en concreto y no esparcida por la casa, principalmente por la llegada de ella. Que sino, no sería extraño encontrar algo... Desconcertante por el salón o el baño o donde les hubiese dado el último calentón. Pero el “enserio” iba más por la charla sobre sus ligues de la adolescencia, de los que desistía hacer entender a Ashley que no eran novios. Solo polvos de un par de noches, que era lo más que solía durarle a Dan el interés en un hombre, con la excepción de cuerpazo presente, se recordó.
-Ash ¿Qué te dice que Klaus no es un psicópata que entierra gente en el jardín?- preguntó sin mucho interés mientras sacaba cosas de la nevera, ante el comentario sobre lo oscuro y raro. Sin poder evitarlo, un nombre le vino a la cabeza y amenazaba con no dejarla tranquila, mientras la charla de la menor de las Hudson seguía.
Se quedó abstraída, perdida en sus cosas hasta el punto que casi sacaba sin mucho sentido la leche. Gracias a dios, se dio cuenta antes de demostrar que estaba completamente distraída y se obligó a volver a la conversación, aunque su cabeza estuviese a otras cosas.
-Me siguen gustando los chicos problema- respondió con abrumadora sinceridad y se obligó a sonreír.- Solo cambian los problemas- añadió con tono evidentemente bromista, como una buena mentirosa, pues debía aparentar que solo bromeaba.- Yo igual tengo trabajo. Toda la noche...-lo cual implicaba más de un cliente.- Hermanita, quedas de dueña del castillo. No tengo que pedirte que no hagas fiestas salvajes, algo es algo.
Rió ante lo de los delantales. Si, eran de esas cosas que evidenciaban su carácter suelto y que Klaus igualaba. Eran mejores amigos por algo, porque pensaban igual y se entendían, compartiendo el gusto hasta comprando delantales que no usaban y se pasaban casi todo el año metidos en un cajón, pero ahora visto lo visto la ropa y los delantales tendrían utilidad de puertas para dentro de la cabaña. Solo tuvo que mirar los ojos azules de su compañero para saber que pensaban en lo mismo y que ambos contenían las carcajadas de su “chiste privado”.
-Eh, no, no- dijo acercándose a Ashley, quitándole primero el cuchillo con cuidado y luego el tomate.- Primero, deditos torpes, nada de cuchillos. Segundo, en la pizza italiana no se pelan los tomates. Anda y ayuda a Klaus antes de que cometa un homicidio y le quite sitio en el jardín.
Lo dijo muy enserio y le pasó el marrón a Klaus, que estaba dotado de mayor paciencia, mientras ella se ponía a cortar los tomates en finas rodajas y luego de limpiar la tabla y el cuchillo, se ponía a trocear algo de pollo para su propia pizza.



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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Invitado el Mar Nov 05, 2013 3:20 am

Al principio, cuando su hermana le dijo que compartía su casa con otra persona y que esa persona era nada más ni nada menos que su novio, se sintió incómoda de llegar a irrumpir de esa forma la vida que ellos ya tenían establecidos. Sobre todo pensando en cómo era su hermana Danielle. La idea le ponía los pelos de punta, pues celebró el día en que finalmente dejó esa pequeña habitación compartida, para compartir pieza con gente algo más normal y como ella. Pero ahora, la presencia del hombre con el que vivía su hermana no le incomodaba para nada, sobre todo porque acababa de decir que su llegada era un acontecimiento importante como para celebrarle. Parecía un buen hombre, y le comenzaba a agradar su presencia.
Se rió ligeramente de los comentarios que ella misma, malintencionadamente, había hecho acerca de los ex novios de Danielle, pero más que de eso, se reía de las respuestas de Klaus frente al tema, casi se le olvidaba el porqué de su pseudo venganza, pero entonces, como si Danielle leyese su mente, se adelantó a recordárselo con un par de comentarios bastantes desubicados para la menor de las rubias.
-Danielle! – le reprendió con su fina y temerosa voz, la rubia – ¿cómo puedes decir algo así? – dijo algo atropellada entre una palabra y otra, pues jamás podría haber adivinado que diría algo semejante a “salir en una cita con el que ahora era su novio”, le parecía tan insultante y de mal gusto que sentía como el calor nuevamente comenzaba a subírsele a la cabeza, de pura vergüenza. – Por Dios, no tienes límites. Solo intentaba ser amable, y te recuerdo que fuiste tú la que me invitó a formar parte de su fansclub – se cruzó de brazos cuál niña pequeña, y se giró en una vuelta algo brusca que ondeó en el aire su cola de caballo. Pero su hermana continuó, cuestionando el buen juzgar de Ash frente a Klaus – Eso es lo más absurdo que jamás oí en la vida – se limitó a decir a secas, pero luego sonrió de costado y agregó – Además, si eso fuera cierto, seguro que ya habrías mutado en un bonito cactus – dijo pensando en la planta más fea que se le ocurrió en un lapso de medio segundo, solo por molestar, molestar en una forma muy Ashley Hudson. Se metió a la cocina con el cuchillo en la mano, y su hermana admitía que todavía le gustaban los chicos problemas pero que los problemas cambiaban. Ashley alzó una ceja incrédula, y volvió a sonreír, esta vez algo divertida de lo que acababa de decir – oh si?, me imagino que ustedes dos tendrán unos problemas muy terribles – rió – a ver, vamos a ver… Se les pierde muy a menudo el control remoto- señaló buscando algún problema absurdo para burlarse- o tal vez ese estupendo auto deportivo que esta aparcado afuera tenga muchos problemas, o esperen, no creo, es del año… - tomó un tomate y continuó – o tal vez se les pierden a menudo las llaves de esa extraña habitación cerrada – alzó nuevamente una ceja – sí, Danielle, muuuchos problemas puedo ver aquí… -dijo irónica, pues su vida parecía simplemente perfecta, y no podía imaginar más problemas que los que acababa de mencionar
- Ok, no se preocupen. Cuidaré estupendamente su nidito de amor. – la idea de quedarse sola por la noche no podía venirle mejor. Ya comenzaba a hacer planes con esa tina y sus hidromasajes, o esa estupenda tv, pero mientras fantaseaba con sus planes cortoplacistas, Danielle la interrumpió quitándole el cuchillo y volviendo a llamarla “deditos torpes”. Ash frunció el entrecejo, ya tenía 21 años y sabía como comportarse dentro de una cocina. Pero suspiró hondo, y se giró refunfuñando. – Arg, Danielle que no sabes que en la cáscara no solo están todos los nutrientes, si no que también todos los pesticidas asquerosos que usan los agricultores hoy en día… - giró los ojos en blanco, como si lo que estuviera diciendo fuera parte de la cultura general básica que el mundo debiese manejar, pero no se calentó demasiado la cabeza. Volvió a caminar por la sala saliendo de la cocina con una mano en su cintura – Mejor buscaré entre sus películas alguna que me acompañe esta noche antes de ir a la cama, o tal vez algún disco. Me sentiré extraña entre tanto silencio más tarde. Siempre he compartido el espacio donde vivir. - Avanzó hasta la tv y hurgó entre el lugar que Danielle señaló guardar sus discos esperando encontrar alguna película o musical interesante y no porno barato– Por cierto, Klaus. Danielle me ha contado que a veces das masajes en el Spa, pero, ¿A qué te dedicas realmente? – preguntó como para generar conversación mientras miraba algunos títulos con el entrecejo fruncido.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Klaus R. Vander el Jue Nov 07, 2013 7:38 pm

Literalmente, requirió de todo su autocontrol no expresar su impresión en voz alta, o de cualquier manera en realidad. Era realmente increíble, aunque no sabría decir si era normal o no. ¿Qué iba a saber él? Ni recordaba como era tener una familia. Era solo que... bueno, llevaba 5 minutos en casa, y las hermanas habían demostrado ser ya completa y definitivamente opuestas. No solo con la comida, sino el estilo de vida completo. La personalidad, los gustos, el habla... ¿Realmente habían crecido juntas? Era para reírse, claro que no lo haría. Mientras más tiempo pasaba, se preguntaba que tantos encontrones tendría que soportar. Pues, si bien conocía la mecánica de los hermanos y hermanas, no era idiota, y estaba seguro de que estaba en medio de una disputa disfrazada de conversación en ese mismo momento mientras cocinaba.

Durante años había dejado de pensar en ella, y eso que había pasado años también soñando con ella; su hermana. O quien solía serlo. No la niña rica y acomodada que le volteara el rostro al reencontrarse luego de años de no saber del otro. No, su hermana era la niñita parecida a él, más bonita, claro, inocente y juguetona que se hacía amiga de todos y a la que todos querían. Aquella que había hecho llorar a muchos el día que se fuera con sus nuevos padres del internado. Y de pronto se encontró recordando todos esos momentos que compartieron; desde su primer recuerdo en adelante siempre habían estado juntos. Y de pronto odió la situación en la que estaba porque supo que sería un recordatorio constante de aquellos antes. Fue un odio que duró solo un segundo, mientras las hermanas Hudson seguían discutiendo. Fue la menor de ellas la que lo sacó de ese banco de memoria y lo devolvió al presente y a la realidad que estaba viviendo.

- Bueno ese a veces en realidad es casi siempre. Ser masajista es mi trabajo diurno, mayormente. - le expliqué a Ashley, sonriéndole. - Aunque puedo darme el lujo de tomarme algunos días cuando los turistas bajan su flujo por aquí. No es mucho lo que gano pero las propinas aumentan bastante el peso de mis bolsillos. - bromeé. Era cierto que las propinas aumentaban mi salario, mucho, pero la paga en un lugar tan exclusivo como aquel era bastante buena. . - De noche trabajo encargándome de la seguridad del club. - sonreí de lado. - ya sabes, me encargo de los pesados ebrios que pretenden pasarse de listos, o de los que quieren meter manos a algunos bolsillos. - me encogí de hombros. Claro que no iba a decirle mi otro trabajo. ¿Cómo decirle: "Y además atiendo sexualmente a mujeres que vienen a este lugar en busca de placeres nuevos que me dedico a proveer."? - Pero mi trabajo más importante es ocuparme de que cierta hermana tuya como cuando debe y tenga suficientes horas de sueño y ejercicio y entretenimiento. - miré a Danielle, guiñándole un ojo y sonriéndole, juguetón y bromista. - ¿Y qué hay de ti? ¿En qué trabajarás aquí? - le pregunté a Ash, antes de plantar un beso en la mejilla de Danielle y seguir cocinando.
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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por Danielle M. Hudson el Jue Nov 07, 2013 11:12 pm

-¿Qué?- preguntó ante la reacción de Ashley.- Solo bromeaba.
Se encogió de hombros esgrimiendo una escueta defensa a su propia persona mientras seguía preparando los ingredientes para las pizzas. Siendo sinceros, ni si quiera veía a Ashley la clase de mujer que gustaba a Klaus aunque... Tampoco sabía que clase de mujer le gustaba a Klaus. Pues solo le conocía fuera de horario de trabajo una, ella misma. Y no hablaban de esas cosas, porque era algo así como uno de los límites, de las normas. Como no meter en casa a nadie con quien pensasen follar o como no hablar de lo que no fuese trabajo con el otro. Aunque en el fondo no entendía esas normas, pues ella y Klaus no eran personas celosas, ni tenían nada entre ellos que permitiese o diese lugar a celos de nadie más pero... Hay cosas que son de una forma y si funcionan ¿Para qué cambiarlas?
Ojalá todas sus relaciones con el sexo masculino fuesen tan fluidas como lo eran con Klaus o Gabriel y pensando en Gabriel... Tenía una charla pendiente con Ashley.
-Me gustan los cactus, tengo colección, están en la terraza- respondió sin darle sentido a las palabras de Ashley como un insulto.- Son plantas fascinantes.
Sobrevivían a los climas más extremos, almacenaban agua en entornos imposibles y eran a grandes rasgos una joya de la naturaleza. De la supervivencia. A Danielle siempre le habían gustado y de tener que reencarnarse en una planta, ella feliz sería un cactus.
Pero su hermana seguía intentando lanzar pullas sin mucho éxito para diversión de la mayor, que reía. Ashley no se imaginaba nada y era el éxito absoluto de la mentira donde la tenía metida, como cuando vas a enviar algo delicado y lo llenas de embalaje por todos lados. Aunque respecto a los chicos problema, había muchos puntos a aclarar y suspiró, cortando con más ganas al pobre pollo. Suspiró.
-Bien, no dije que fuesen problemas entre nosotros. Lo que pasa es que Klaus ronca- rió.- No podía ser perfecto en todo- siguió la línea, pero cuando pensó bien lo del control remoto casi se le saltan las lágrimas de la risa... No era precisamente el control que pensaba Ashley el que se les perdía aveces. Y no era el único aparato de un tamaño similar que terminaba extraviado entre cojines o bajo la cama.- Si, se nos pierde mucho... Demasiado. Pero lo encontramos siempre, no podemos vivir sin él- siguió, empeorando las carcajadas por la broma oculta.- Y mi coche es perfecto, tiene menos de un año. No te metas con él- advirtió, señalándola con el cuchillo.
Era evidente que Ashley no recordaba que no era oro todo lo que reluce. Y que la vida nunca es perfecta por mucho que quieras y Klaus y Dan no eran diferentes. Solo que cada uno llevaba las cosas lo mejor que podía y la mayor era una superviviente, su vida en la isla le resultaba sencilla, porque podía con los pesos que cargaba, al menos por el momento.
-Ashley... Estamos en una isla donde nos cobra a veinte dólares el kilo de tomate. Es de cultivo ecológico. Lo mejor de lo mejor. No seas hueca- se quejó.
La carne y cualquier producto que compraba Danielle era ecológico, además de que era lo que se traía a la isla, porque no solo eran más caros porque respetaban el planeta, el entorno y en el caso de ser carnes o pescados al animal, sino porque la calidad era mucho mayor. No es lo mismo por ejemplo un tomate que crece en un invernadero que uno de temporada en un campo con abono natural. Ni un pollo que come maíz y crece a su ritmo que otro con hormonas encerrado en un cubículo.
Mientras Ash abandonaba la cocina y se iba a trastear, Dan se sintió más libre, seguía sintiéndola algo que no debía estar allí pero... La decisión ya era una realidad. Tarde para arrepentimientos que a nada llevaban y permitió que esos dos hablasen, aunque ella ya le hubiese contado eso a Ashley. Pero bueno, de alguna forma debía sacar la menor tema y ellos debían conocerse un poco, por lo que la mayor se quedó en un segundo plano, terminando y fregando la tabla y el cuchillo antes de tomar una de las masas y comenzar a llenarla con los ingredientes.
-Oye, no es mi culpa que haya días donde trabajo más de quince horas, así los horarios pierden algo de sentido- se excusó picada, porque entre ensayos, trabajos privados y horas en el club bailando, había días de locos donde sentarse a comer era un lujo.- Aunque he de concederte me das muy buen entretenimiento...- murmuró provocativa, buscando con éxito incomodar a su hermana mientras recibía ese beso en la mejilla que era parte del teatro. O al menos, lo sintió así.



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Re: Acoplando una pieza más al puzzle || Ashley & Klaus

Mensaje por шеф el Mar Dic 17, 2013 4:33 am


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