Y lo que surja || Rachel

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Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Vie Dic 27, 2013 2:07 pm

Colgó el teléfono y miró el reloj, eran apenas las cuatro de la tarde, pero una llamada de su jefe le había cambiado toda la agenda del día y lo primero era avisar a Klaus que no se verían hasta por la mañana para luego, mandar un mensaje a Rachel.
Tenía el maldito chequeo a las seis, sabía que la morena tenía trabajo y otros clientes, pero si quería estar a las siete en el club, teniendo en cuenta que le tocaban analíticas y otras pruebas, además de casi un interrogatorio, necesitaba que se lo adelantase o bien, le cambiase el día de la cita. Extrañamente, se quedó con el móvil en la mano y la mirada perdida durante unos quince minutos, divagando en cosas que normalmente prefería no pensar, antes de sacudir la cabeza y centrarse en mandar el sms. Mientras recibía respuesta o no, fregó los platos y se duchó. Fue justo cuando iba a vestirse que recibió la respuesta de la doctora diciéndole que se pasase y tras vestirse de forma impoluta (x), pues no creía le sobrase tiempo para ir a casa y cambiarse, salió de casa y fue en su descapotable hacía la clínica, como siempre, pisando el acelerador quizás más de lo necesario, llegando a las menos cinco. Cosas de que la isla fuese más bien pequeña.
Entró a la clínica y tras indicar a la recepcionista que la esperaba la doctora Sheridan, se dirigió a la consulta, pegando a la puerta antes de entrar. No entendía muy bien qué relación había llevado a que una chica tan maja, ayudase al sicario, menos aún entendía por qué ella se había tomado tan enserio el ocuparse de Danielle y volverse su doctora... Pero bueno, no era cosa suya.
-Buenas tardes- saludó cerrando con suavidad tras ella y sentándose frente a la morena con el escritorio entre ambas.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 28, 2013 12:40 pm

---Buenas tardes, señorita Hudson. Tome asiento, por favor.--- Fue un saludo frió y formal, con una doctora Sheridan centrada en la pantalla de su ordenador. Solo hasta que la puerta se cerro del todo y la despampanante rubia atravesó la oficina hacia el asiento frente al escritorio, Rachel se volvió a mirarla con una sonrisa mas familiar. Danielle Hudson era uno de los pacientes mas conflictivos que tenia, si no el que mas...  nunca terminaba ninguno de los tratamientos, ni cedía tampoco a las peticiones de ser ingresada al centro. Las dosis de analgésicos opiáceos que tenia que suministrarle hubieran podido ser un motivo de sospecha sobre Rachel, "Sospecha, despido...". La irlandesa se habría preocupado por su licencia medica de no ser porque el Resort y los altos mandos estaban muy interesados en mantener el estado de Danielle sano, funcional y en secreto. Pagaban sumas muy grandes por ello.

Con todo y eso, Danielle no se sometía y en cada cita, Rachel siempre pensaba que seria la ultima... pero Dan regresaba pese a los pronósticos. "Con nuevas heridas, nuevos síntomas y nuevos secretos."--- Vaya, no tenias que venir tan guapa para mi, Dan, de cualquier forma te haré ponerte una bata.--- Uso las bromas y la sonrisa a manera de disculpa, la doctora sabia muy bien cuan especial era su paciente para ceder a las revisiones... con la mirada señalo el biombo de tela donde Danielle podría desvestirse, la bata azul colgaba del mismo. --- ¿Como estas?, ¿Como te has sentido? --- Pregunto, apoyando los codos sobre el escritorio y entrelazando sus manos. Danielle lucia bien, pero bajo el maquillaje Rachel podía reconocer la estela del cansancio.

"Nadie puede consumir narcóticos sin sus consecuencias... al menos ya se que el insomnio se presento. ¿Y lo demás cuando lo hará?"
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Sáb Dic 28, 2013 1:05 pm

Dejó el bolso en la silla de al lado y cruzó las piernas por los tobillos, que es la única forma “correcta” en que una mujer se cruce las piernas y más si lleva vestido. Aunque fuera de horario laboral fuese un desastre, hay buenos hábitos que se mantienen, por costumbre. Igual que se estaban volviendo las revisiones. Hacía unos meses, se solía escaquear, menos del habitual análisis de sangre todos los meses para que sus jefes viesen que ninguna de las chicas venía con sorpresas desagradables. Por lo demás, no pisaba el médico. Pero ahora no solo insistían los jefes, ni tampoco Cameron, era la propia Rachel la que parecía habérselo tomado a lo personal y con resignación, Dan les daba el gusto a todos de ir. Que no de hacer caso, ella había decidido que moriría de la manera que fuese y que mientras viviese, haría lo que le diera la real gana, que para algo era su cuerpo. Y si a alguien le preocupaba, que le diesen. Ella nunca prometía envejecer junto a nadie. Se abstrajo mirando sus propias manos entrelazadas y parpadeó lentamente cuando alzó la mirada, sonriendo de forma amable, hacía la doctora. Le costó un segundo caer en lo que decía.
-Voy algo ajustada de tiempo, si tengo que volver a casa a cambiarme, no llego- se levantó y se quitó los tacones con facilidad, caminando hacía el biombo se desabrochó el vestido antes de llegar, no tenía problemas con su desnudez, primero porque se ganaba la vida teniendo sexo, segundo porque la doctora no iba a ver nada que no hubiese visto antes. Aunque claro, esta vez Danielle no era un moratón andante ni un muestrario de arañazos, cortes, quemaduras, mordiscos y otras preciosidades. Ni una cicatriz, el cirujano plástico se ocupaba bien de ella.- Yo siempre me siento bien, sois los demás los empeñados en que no es así- puntualizó con tono divertido mientras se colocaba la bata.
Se fue hacía la camilla y se sentó. Danielle llevaba demasiados años tomando mierda para estar afectada, controlaba... Luego de dos sobredosis, bueno, casi cuatro. Sabía qué tomarse para poder dormir y qué tomar para aguantar todas sus horas de trabajo en el club fresca como una rosa. No abusaba, tomaba lo justo, su único vicio era la morfina y por lo mismo, la evitaba. Rara vez la usaba, porque no quería volver a la época anterior a Krakoa donde era una yonki que dormía sobre su propio vómito y parecía se iba a caer muerta en cualquier momento. Además, desde su secuestro, había pasado más de un mes, prácticamente dos, completamente limpia, hasta que Bosco le soltó las bombas y fue tan amable de darle cocaína como para perder el conocimiento. Luego de eso, estaba volviendo a dejarlo porque su corazón ya había dicho un "hasta aquí" de los buenos. Eso no quitaba que realmente no lo necesitase pues solo el no poder dormir por culpa de las pesadillas donde rememoraba su secuestro, era como para querer drogarse.
-Gracias por verme ahora- le dijo amable, pues le agradecía el favor.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 11:55 am

La doctora Sheridan sostuvo la mirada de Danielle en todo momento, agradeciendo su disposición y amabilidad aunque fuese cociente de su falsedad. No podía culparla. Vivir en el ambiente en el que ella vivía ameritaba una gran dosis de mentira y actuación, en ello radicaba la sobre-vivencia. Podía desconocer la historia de la bailarina, mas no su realidad. Danielle era una de las chicas del resort y su fama tenia cierta popularidad antigua. La irlandesa tuvo que evitar entornar la mirada a las respuestas tan vagas. Cuando un doctor le pregunta a su paciente un típico “¿cómo estás?”, nunca es por mera formalidad, tampoco es que esperen que les digan el santo y seña de sus enfermedades, la verdad de ellos esta en sus síntomas, rara vez en sus palabras. Aquella pregunta tan insípida, en realidad, les provee de otro tipo de información... igualmente importante.

--- Bueno, si te sientes tan bien entonces cuéntame algo mas. ¿Como te va allá afuera?, ¿Lista y emocionada para la fiesta de fin de año? --- Rachel se levanto del asiento para encaminarse hacia la cajonera metálica, abrió el tercer cajón, hurgando entre las carpetas para extraer apenas un par de papeletas. El expediente medico de su paciente era al menos 100 veces mas grande que ese par de hojas, pero para esa revisión no necesitaba nada mas que un par de resultados. Les hecho una hojeada antes siquiera de volverse a mirarla, los negativos en letras rojas la hicieron sentirse mas aliviada. --- Tuve una cena el otro día con el cirujano Gallagher. - --- Comento en todo casual,  apartando la mirada de los estudios y guardándolos en el bolsillo izquierdo de su bata. --- No dijo nombres, pero critico las bruscas puntadas de una de sus pacientes. ---- La morena le dedico una especial sonrisa a Danielle cuando llego hasta ella. Alzo las manos para sujetar el mentón de la bailarina y elevarlo un poco, su pulgar derecho acaricio la forma del labio con la suavidad de un artesano. Cinco puntadas deberían estar cicatrizando apenas... pero de ellas no quedaba ni su rastro. -- Estuve apunto de decirle que mi trabajo no pretendía ser estético, sino efectivo. ---- Un ápice de orgullo brillaba en sus palabras. Ella había insistido, había estado a un paso de pelearse con sus jefes, pero el Resort había decidido que el delicado estado de su empleada no era mas importante que el bienestar de sus clientes. Habían sometido a Danielle varias cirugías de riesgo y la habían obligado a ella a firmar prescripciones de morfina. "Nadie se detiene, nadie se enferma, nadie muere hasta que el Resort así lo quiera." Nunca se había sentido tan mas humillada que en ese momento. Las manos de Rachel subieron pues, por los costados del rostro de Danielle, con los mismos pulgares aplasto sus mejillas para estirar la piel y echar una mirada por la esclerótica oculta, su color era normalmente blanco. Estudio con un poco mas de detenimiento y luego le soltó. --- ¿Has estado durmiendo bien, verdad?  --- Pregunto, extrayendo de su bolsillo una pequeña linterna  que encendió frente a sus ojos. --- Sigue la luz ---- Pidió con su misma amabilidad.


Última edición por Rachel Sheridan el Dom Dic 29, 2013 8:33 pm, editado 1 vez
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Dic 29, 2013 2:19 pm

Enarcó una ceja, poniéndose aparentemente seria y mirando fijamente con sus ojos grises a la doctora.
-Doctora Sheridan, sabe que esa clase de preguntas le restan profesionalidad ¿No?- luego de unos segundos incómodos soltó una carcajada, dejando que se notase estaba de broma.- Bien, son épocas atareadas de trabajo, pero me gusta. Me gusta estar ocupada, activa- dijo sincera. No había peor idea para Danielle que quedarse en una cama o en casa en general. Por eso no se dejaba internar.- Pero tampoco emocionada, solo es una fiesta más- se encogió de hombros.- Vivo de fiesta exclusiva en fiesta exclusiva, al final se vuelven todas iguales. Además, hubiese preferido irme de viaje pero... No me quedaban días libres.
Y no los había gastado descansando. Sus jefes habían descontado sus bajas por los “incidentes” del total que llevaba acumulando todo el año. Apenas gastaba días libres para poder aprovecharlos con Klaus e irse de viaje toda la navidad por Europa o dónde se les antojase. Ese año no iba a poder ser, habían tenido que atrasarlo a Enero, pero ya tenía ella comprados los billetes, dos, como siempre un regalo que le hacía a su amigo y como siempre él le daría el otro billete a ella. Había cosas tan monótonas que resultaba agradable.
Pero ahora importaba su salud o eso se suponía. Veamos... Danielle llevaba haciendo danza desde los cuatros años y deportes variados desde los seis. De problemas de salud, siendo además una chica problemática, Dan había tenido lo suficiente como para no darle importancia a casi nada. Como su nariz, se le había roto tantas veces que había aprendido a recolocarse el tabique con la maestría del mejor médico. Sonrió cuando la doctora le alzó el rostro y la miró. Era guapa, la clase de mujer que le gustaba a Danielle, que tenía una preferencia especial por las morenas... Pero no iba a acosarla, menos en el trabajo. No era un tío baboso.
-Bueno, comparto tu opinión. Tú estás para pegar los pedazos y gracias a eso, Gallagher puede ganarse la vida puliéndolos. Trabajo en equipo- puntualizó práctica. Cada uno se dedicaba a lo que se dedicaba, además, daba gracias de que Bosco no la hubiese mandado con una veterinaria... Conociéndolo, capaz era.- Soy como un coche de carreras, hay que cuidarme la chapa y pintura y se necesitan buenas manos, no solo un par.
Ella era tratada como un objeto porque se dejaba. Había tomado sus decisiones y esa era una. Cuando llegó a Krakoa la hicieron someterse a cirugía láser para muchas de sus cicatrices, otras tuvo que quitarlas con operaciones. Esto era igual. El labio había sido lo único que había costado una operación realmente... Y le había dolido a rabiar, pero su cabezonería hacía que los frascos de morfina estuviesen cogiendo polvo en un cajón. Pero conociendo como comenzaba a conocer a Rachel solo pudo volver su sonrisa, normalmente egocéntrica, a una dulce.
-Sé que posiblemente no lo entiendas y no lleves bien esto, puedes pasarme a otro doctor si quieres. Krakoa es como es y yo entré al juego voluntariamente- llevaba más de tres años en la isla y casi dos como prostituta, sabía lo que decía. Lo mucho que quemaba aveces aquel lugar.- Paso por esto porque tomé una decisión y no me arrepiento de ella, soy lo que soy, alguien tiene que serlo- compartían muchos ideales, en unas pocas charlas comprendieron que tenían cosas en común. Pero a pesar de todo, una era una médica independiente y la otra era una prostituta con la que sus jefes jugaban como si fuese una barbie y la rubia no toleraba la lástima.- Duermo las cinco horas de siempre- respondió, jugando con la verdad. No dormía bien, peor dormía lo necesario.- Te seguiría mejor a ti que a una lucecita- bromeó obedeciendo para luego, guiñarle un ojo.- Ahora doctora- dijo con tono melodramático-, sea sincera... ¿Cuánto me queda de vida?- Danielle solía sobrellevar la realidad con bromas, el humor, extraño eso si, la mantenía cuerda.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Mar Dic 31, 2013 11:45 am

“Son épocas atareadas de trabajo…”
“Al final se vuelven todas iguales.”
“No me quedaban días libres.”

La morena sonreía a las bromas, reía cuando era necesario, pero sin caer a las distracciones, Rachel anotaba en su cabeza cada una de las frases importantes que iba escuchando. Haciéndose una idea de la rutina cotidiana, el estado anímico y por ende una leve noción del impulso nervioso al que estaría sometiendo sus músculos. La doctora Sheridan no era la persona más saludable del mundo, pero ni la suma de todos sus vicios se acercaba – aunque sea un poco - al abrumador desgate físico que sufría el remendado y recién pulido cuerpo de su paciente.

--- Si hubieses podido salir, ¿A dónde abrías ido de viaje?--- Pregunto entonces, llevando a  Danielle lejos de sus propios pensamientos y preocupaciones. Había temido que las dosis de morfina pusieran en un predicamento al sistema respiratorio, pero Danielle reaccionaba con normalidad a los estímulos, sin mostrar un solo indicio de empeore… al menos hasta el momento.

“Trabajo en equipo” dijo ella, y la doctora Sheridan tuvo que morderse el labio inferior para evitar decir algún comentario innecesario. La guerra de irlandeses bien podría ser comparada con su relación con la división de cirugía plástica. Gallagher y todos los demás eran unos abiertos patanes, y si de algún modo ella había cedido a compartir la mesa con ellos, había sido meramente para obtener información sobre las chicas llevadas a cirugía aquella semana. Habían sido cuatro, tres de ellas trabajadores del Resort. Solo dos habían salido con una cirugía exitosa para convertirse en, tal y como decía Danielle, los coches de lujo y en eterna exhibición, para la publicidad de sus creadores.

De pronto la bailarina arrojo un repentino desplante de sinceridad, Rachel frunció apenas el ceño, mas no dijo nada. Paso la linterna frente a los ojos ajenos y las dos pupilas se constriñeron a la vez. Rachel asintió una sola vez. Sin inmutarse a los comentarios a juego. Ya había tenido más de un paciente como la bailarina, aquellos que bromean constantemente por temor a tomarse las cosas enserio.  

---- No puedo predecirlo aún, señorita Hudson, pero le puedo prometer un par de días mas de vida, siempre y cuando trabaje conmigo ---- Imito su tono, a través del juego era el mejor modo de bajar la barreras ajenas. Apago la linterna y guardándola en su bolsillo. --- - ¿Nada de visión nublada, fatiga, falta de apetito o alguno de esos problemas de la edad, verdad?

Solo hasta que respondió, cogió el otoscopio de la mesa y lo paso de una mano a otra hasta terminar sentándose aún lado de Danielle.

--- Danielle, quiero dejar algo claro antes de continuar… No se que te haya hecho pensar que no lo entiendo ni lo llevo bien, pero no te confundas. Todos en esta habitación entramos al juego voluntariamente…  si no te sientes cómoda,  y si es tu deseo cambiar de médico, o si no quieres ya seguir ningún tratamiento. Nadie, ni siquiera el resort o yo te vamos a quitar ese derecho. No te sientas comprometida con nadie. Es tu elección, yo ya hice las mías.
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Mar Dic 31, 2013 4:01 pm

Ya que tenía que pasar por aquello, no se estresaba. Rachel no le diría nada nuevo ni preocupante, nada que la afectase. Así que hablaba tranquila, como si estuviese haciéndose la manicura o cualquier otra cosa.
-Me voy en Enero. Tengo billetes para las Vegas. Me voy con mi “algo”- dijo encogiéndose de hombros, pues como su doctora, al final había salido la clásica pregunta de la pareja, igual que la de los anticonceptivos y otras obvias cuando se es puta y puedes tener casi cualquier cosa.- Yo siempre me voy de viaje, es tradición, nuestras vacaciones.
Ambos, Klaus y ella, tenía horarios algo asfixiantes. Ella terminaba en el club sobre las seis, siete de la mañana normalmente, él sobre las cinco. Cuando llegaba a casa pasaban un rato juntos que era asegurado y ella se iba a dormir y él, al spa. O con alguna clienta más especial... O ambas. Se veían entrada la tarde, comían juntos y Danielle se iba a los ensayos o a sus horas de deporte mientras él descansaba y entrada la noche, ambos iban al club. Algunos días a la semana hacían huecos en el horario para hacer la compra juntos o salir, en algún día libre suelto. Pero en general, añadiendo que ambos tenían que mantener la casa y hacer cosas de personas normales además de trabajar, quedaba claro que sacar horas para simplemente tirarse en el sofá haciendo el vago no era posible. Pero no había mentido, le gustaba llevar ese ritmo de vida, normalmente.
-Nada de nada, estoy fresca como una rosa. De momento llevo bien los veintiséis. En unos meses ya le diré si quiero la eutanasia...- Se puso seria entonces.- No cambiaría nada de mi vida por unos años más, asumí hace muchos que no olería los cincuenta y tampoco es algo que me preocupe.
Fue tras su aclaración de las cosas que se hizo ligeramente a un lado para que la morena se sentase junto a ella. Se encogió de hombros sin mirarla. Solo era sincera, porque no le gustaba perder el tiempo y tampoco hacer que los demás lo perdiesen. Ella no iba a cambiar, no iba a dejar de matarse un poco más día a día y entendía que un médico, que está para salvar vidas, no tuviese interés en atenderla, menos una mujer que sabía tenía unos principios muy firmes y en cierta forma, la hacía sospechar de qué hacía en Krakoa.
-Digamos que creo que los principios dividen a la gente en dos tipos. Los cínicos y los sinceros... Los primeros tienen unas ideas y una forma de ver el mundo, muy bonita y todo, pero solo para lo que les interesa. Los segundos, de verdad creen en ello y por ende, no ven bien colaborar o actuar de forma contraria a sus ideales. Tú no tienes pinta de ser de los primeros... Solo tú sabes qué te hace estar aquí. Pero no voy a decirte que si a todo como en misa y hacerte perder el tiempo, si te parece bien, yo no tengo problema contigo, pero entendería que estés harta de tratar con gente insufrible aquí.- Era la maldición de Krakoa, gente que se creía que era dueña de tu tiempo porque “trabajabas para ellos”.- El Resort puede obligarme- aclaró.- Pero no lo hago por ellos, lo hago porque así mi mejor amiga duerme tranquila por las noches pensando que al día siguiente no estaré muerta de sobredosis- dijo soltando una carcajada.- Cree que ir al médico tiene de por sí poderes medicinales.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Lun Ene 06, 2014 8:32 am

Rachel estrujaba y liberaba el mango del otoscopio, una y otra vez, como quien juega con una pelota de espuma para liberar el estrés. Debido a su reservado modo de ser, era muy común que las personas libraran juicios de valor sobre su persona. Estaba acostumbrada a ello. Mientras Danielle hablaba con aquella voz impostada y carente de calor, Rachel se remonto años atrás... a una vieja habitación con un balcón y un gran mural en cuyas letras rojas se concentraba la sangre derramada de la guerra. Tomas, su hermano mayor, siempre había mirado ese mural en silencio, con un orgullo patriótico... el había tenido un ideal, había luchado y había muerto por el. Era un sincero muy cínico, en palabras de la rubia.  

---Hay ideales de toda clase, y dependiendo al ideal vienen los principios.... seamos sinceros o no a ellos.--- Miro a Danielle de reojo, dedicándole una sonrisa marrullera. No esperaba abrir un debate sobre ello, ni siquiera esperaba una respuesta. Ella mejor que nadie era consciente de que los principios eran también una cárcel. Y de ningún modo esperaba liberar a Danielle de la celda. La única que podía hacerlo era ella misma. --- No, te obligas tu misma. --- Se volvió hacia Dan entonces, pasado sus dedos por los rizos dorados para colocarlos tras la oreja. ---Siempre hay formas de evadir al Resort. --- Concluyo, pasando la palma de su mano por la mandíbula para invitarla a levantar un poco el rostro y así alinear su perfil. --- De cualquier forma no es mi asunto,  ambas lo sabemos. No tienes que inquietarte por mi. Mas allá que seas el favor de un amigo o que me agrades, es mi trabajo hacer esto. --- Como puntualizando las palabras, coloco el cabezal de otoscopio en el oído ajeno. La luz ilumino el interior del tímpano y Rachel reviso el área con la misma solemnidad con la habría mirado la primera plana del periódico. --- Debo revisarte, diagnosticarte y medicarte. Hagas lo que hagas con lo que te medico, el Resort me paga muy bien por enviarles el expediente.--- Una verdad y una broma a la vez. --- A ellos les importas mucho, mas de lo que podrías creer... Solo tú sabes qué te hace estar aquí, pero ya que estas jugando el juego de Krakoa. Saca todo el provecho posible. --- La mirada que Rachel le dedico resulto inescrutable, se puso de pie de inmediato y repitió el mismo procedimiento con el oído opuesto. Muchos médicos solían aburrirse de la rutina y se centraban únicamente en los puntos claves del malestar, pero la doctora Sheridan estaba enamorada de lo que hacia. Si había algo que superara su sentido de justicia, era sin duda su fascinación por la mera posibilidad de ganarle una partida a la muerte, a veces con tan solo un par de tabletas.

Acomodo el estetoscopio alrededor de su cuello y coloco entonces las olivas en sus oídos, el diafragma  del instrumento viajo hasta en el centro del pecho, levemente inclinado hacia la izquierda. "Respira hondo" pidió en dos ocasiones, registrando en su cabeza los resultados.

--- Todo parece marchar bien por aqui,  y tenemos suerte, aun nos falta mucho para que llegue el olor de los 50, así que creo que no tendremos problemas por continuar, ¿no es así, Danielle? --- Con aquel tono calmo, y un gesto elocuente de su mano, Rachel le indico que se recostara.
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Mar Ene 07, 2014 4:47 am

-Cierto. Pero todos tenemos principios.- Aclaró. No había hablado de qué condicionaba esos principios, ni que estos fuesen siempre los que se tienen por los correctos en global. Las circunstancias, creencias y la personalidad, influían en ellos. Pero había conversado suficiente con Rachel para ir viendo los suyos.- Luego de dos bajas médicas por aparecer como un saco de boxeo en su último día de vida, mis jefes no están para tolerar rebeldías. Y yo no estoy para perder mi trabajo. Tampoco vengo a ver a Josef Mengele, no me supone una gran molestia venir- explicó tranquila, dedicándole una sonrisa amable.
Dejó que las manos de Rachel moviesen su cabello y su rostro, tomándolo igual que un trato con una clienta. Normalmente odiaba que la tocasen y hubiese rehuido el contacto de mala manera, sin embargo, siguió sonriendo tranquila, hasta que dijo “el favor de un amigo” y su cara hizo una mueca digna de chupar un limón que duró apenas un parpadeo antes de centrarse en lo siguiente, queriendo no darle importancia a la mención de Bosco.
-¿Así que te agrado? Interesante...- dijo con tono travieso mientras la doctora revisaba su oído y respondía algo que la hizo reír una vez que supo que no interferiría al hacerlo con el trabajo de ella.- Créeme, me estoy haciendo un sueldo extra vendiendo las pastillas para que la gente se drogue- bromeó de forma evidente. Desde luego, si hiciese eso, no lo contaría.- Y lo sé. A otra por una sola paliza como la de aquel día, la hubiesen echado... Llevo más de tres años aquí, prácticamente cuatro... Soy la chica más veterana del club ahora mismo, me he ganado cada dólar y mis jefes valoran siempre mi disposición a cumplir lo que me piden. Me dicen que vaya al médico... Voy al médico. Así se gana el favor de los jefes.
Los tratos de favor en Krakoa se ganaban sabiendo cuándo y ante quien agachar la cabeza, Danielle lo sabía y no tenía problemas en tener una lengua venenosa dispuesta a soltar miel para que su culo siempre estuviese favorecido. Por eso sobrevivía, porque sabía jugar con la gente y tenía casi instinto camaleónico para ser lo que debía ser con quién debía ser, cuando debía serlo. Obedecía por tanto a Rachel y respiraba cuando le indicaba, recostándose igual cuando se lo pidió.
-Continuaremos mientras haya que hacerlo. Solo no te encariñes mucho, la gente en esta isla suele terminar con un tiro entre las cejas- dijo con una sonrisa enigmática, ligeramente siniestra, mientras fingía con los dedos el gesto de un disparo en su rubia cabeza.- Y creo que contra eso poco se puede hacer- rió.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Jue Ene 09, 2014 9:27 pm

Con una mirada neutra, la doctora Sheridan dejo en el aire las respuestas que siguieron. Había dado su opinión -una que había rayado en el más sincero de los consejos-, extenderse en esa charla solo haría convertirla en controversia... Danielle en cambio resaltaba por su inherente necesidad de tener siempre la última palabra. Rachel se la concedió, como se la concedía siempre a todas las personas con las que intentaba ser comedida. El hacerlo, al menos hasta esas alturas, seguía trayéndole buenos frutos.  "Créeme, me estoy haciendo un sueldo extra vendiendo las pastillas para que la gente se drogue" Ella dijo una broma en apariencia inofensiva, pero Rachel sabia captar las indirectas, y como si eso no fuese suficiente, sabia reconocer un síntoma. Ni pupilas contraídas, ni nauseas, ni vómitos, ni somnolencias, ni respiraciones irregulares o pausadas, mucho menos uñas azuladas...  faltaba revisar la presión y alguna otra cosa, pero casi podía apostar  a que su excéntrica paciente no estaba consumiendo la morfina. ¿Que estaría consumiendo entonces?

--- Que obediente, la duda aquí es en qué momento dejas de serlo para meterte en tantos líos.--- Concreto. Sin esperar una respuesta se encamino al estante y cogió una de las mantas dobladas. La temperatura de la sabana era tibia, las habían planchado justo esa mañana. Tal y como lo había pedido. Oculto entonces sus manos entre los pliegues de la tela para hacerlas entrar en calor, y regreso a la camilla. Danielle ya estaba recostada en posición supina, con los brazos sueltos y una respiración tranquila... Rachel trato de recordar que la rubia era una mujer de 26 años, que llevaba -probablemente- algo más de 4 años en la prostitución y que era, además, uno de los personajes más turbios que hubiesen estado recostados en esa camilla... trato de recordarlo con fuerza, y aun así no pudo sacarse de la cabeza aquella sensación de estar atendiendo a una niña desvalida.

Una niña que no dejaba de decir verdades muy crudas…, no, ella no necesitaba advertirle sobre el peligro de encariñarse. Cuando niña, Rachel había querido a los rebeldes que vivían en su casa, habían compartido el calor de la chimenea y el pan en la mesa, los había curado de sus heridas después de cada revuelta.  Había llorado su perdida, como había llorado después la pérdida de su hermano, de sus padres y de su vida. Para cuando llego a la universidad, ningún profesor necesito advertirle el peligro de sentir afecto por sus pacientes.

Como quien abriga a un niño la doctora coloco la sabana aun doblada sobre los muslos de la rubia, luego fue levantando la bata, enrollándola hasta la altura de los pechos. El vientre quedo descubierto, apenas revelando impresiones fantasmales de las heridas que lo habían atravesado.

--- Tenias razón con el trabajo en equipo. Gallagher hace milagros con las manos. --- La sonrisa que la doctora predico fue dulce, como si intentara halagar a la belleza de Danielle. Prefirió guardo hasta el último de los indicios que evidenciaran el desprecio que quemaba en su garganta. Nadie en esa isla iba a entender jamás el significado de "guardar reposo ". --- Extiende bien tus piernas, por favor, y los brazos en cada costado. Necesito que estés lo más cómoda posible.--- La expresión liviana de la Rachel cambio a una más centrada, se acomodó los audífonos.--- Trata de respirar por la boca ---. Coloco el diafragma del estetoscopio sobre el vientre, presionándolo con suavidad hasta que el dulce cantar del estómago –un gorgoteo prolongado y muy bajo- llego a sus oídos. --- Me suena a que no tuviste una muy buena comida, espero que la cena sea mejor.--- Bromeo. La palma de la mano derecha de Rachel recorrió el abdomen, antes las había entibiado para ello, y dedicándole una mirada de reojo a Danielle, regreso su atención a su trabajo. La forma del abdomen era plana en la parte superior, y levemente abovedado en la inferior. La forma, tanto como su lechoso color eran tan saludablemente falsos…  Hizo la revisión más profunda después, el tacto de las manos de Rachel era por lo regular delicado pero firme. Cada vez que hundía los dedos en la piel, echaba una mirada al rostro de la rubia. ---. Muy bien, Danielle, me agradas aún más cuando eres una paciente dulce y complaciente… pero no, no te preocupes. No me acostumbrare jamás a ello. --- Se quitó los audífonos finalmente y le devolvió la sonrisa optimista. ---Voy a revisarte la presión y al menos conmigo habremos terminado… más adelante te mandare hacer otra clase de estudios, tenemos que comprobar que peligros corres con lo que sea que estés consumiendo para soportar el dolor. --- Finalizo Rachel, sin ningún ápice de recriminación en su voz.
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Danielle M. Hudson el Vie Ene 10, 2014 8:59 pm

Danielle no tenía problema en ser sincera con la doctora, pues al fin y al cabo, mentir sobre según qué cosas no tenía sentido. Igual que las veces que había acudido apaleada, dos en total, había dejado claro que nada de calmantes, no creía necesario incidir continuamente en que no se iba a tomar calmantes. Se lo dijo con la primera receta... ¿De verdad era necesario repetirlo? Danielle tenía verdadera adicción con esas cosas. Podía quitarse de la cocaína, la heroína, la maría y mil cosas más... Con facilidad absoluta. Pero sabía que abusar de la morfina y otros fármacos similares la haría volverse nuevamente una yonki de las que dan asco y no quería por nada del mundo volver a eso. Aunque era tentador meterse un chute tras otro... Cuidaba mucho las dosis y cuándo las tomaba, quizás en esos últimos seis meses había recurrido solo cuatro veces a la morfina, lo que teniendo en cuenta que era bailarina y deportista de años y había sufrido dos buenos trotes además de la operación de estética, era soportar bastantes dolores. Pero alguien que por años ha sufrido molestias normales en un cuerpo al que se le exige mucho, no es algo tan complicado.
-Bueno, soy obediente con quien paga... El problema viene cuando hay desacuerdos con la pasta o cuando quien me ordena no me paga- aclaró.- Y eso explica por qué yo termino en esta camilla y ellos...- se mordió la lengua y sonrió.- Nadie me da una paliza y se va de rositas. Pero es que los problemas me buscan a mi, que conste, que yo soy la mar de buena...- soltó una carcajada antes de ponerse ligeramente seria.- Doc, no hace falta una mantita con el calor que hace, estamos a más de veinticinco grados...
Se dejó tapar a pesar del calor que hacía, que ni el sutil aire acondicionado de la clínica aliviaba, al menos para alguien adicta al frío y una hija adoptiva del invierno alemán que tanto amaba, pero no puso quejas y dejó que le levantase la bata. Ni una marca en su piel... El láser, aplicado a borrar cicatrices, podía hacerlas desaparecer en apenas dos sesiones. Si estas eran previamente tratadas por un cirujano plástico que cosiese perfectamente las heridas... El resultado era el que Danielle mostraba. La excepción, su labio, que al ser algo interior y bastante más grave que cortes y quemaduras, había necesitado cirugía.
-Le doy más mérito al láser de la clínica. Es impresionante lo efectivo que es... Sin molestias. Lo único malo es que no es bueno que te de el sol tras ello y en esta maldita isla siempre hace sol. Pero soy una criatura nocturna, así que... Bien- explicó mientras obedecía sus indicaciones.- Oh vamos, yo siempre soy dulce y complaciente...- susurró sibilina.- A no ser que me pidan lo contrario. Comprueba lo que quieras, no tomo nada para el dolor. Cree, mi umbral del dolor está lo bastante alto para no necesitarlo. Si pude sobrevivir a que me hiciesen el daño y a que me suturase Gallagher sin anestesia local o calmantes, puedo soportar que curen. Ya estoy perfecta.
Y había cosas que dolían más que el cuerpo. Eran esas las que la habían empujado durante una época años atrás a pasar el día casi inconsciente a base de fármacos. La realidad duele mucho aveces. Pero luego de ser una mujer de meterse en peleas, un novio maltratador y un montón de clientes con la mano larga y soportar literalmente tortura, la rubia no creía que el dolor le guardase nada más.



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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por Invitado el Jue Ene 16, 2014 10:30 pm

--- Vaya, al parecer no importa a lo que te dediques, siempre tiene que haber desacuerdos a la hora de la paga. --- Comento Rachel con el mismo aire burlón, obviando –casi de manera magistral- las insinuaciones sobre golpizas y malas negociaciones.--- Aunque claro, hay de tus desacuerdos a mis desacuerdos…---  Sonrió con ironía. La doctora Sheridan como médico de la clínica tenía un sueldo bastante bueno, no era excepcional, pues su curriculum era ligeramente minúsculo en comparación con el de sus colegas, pero al menos le daba lo suficiente para vivir modestamente en las residencias de la zona oeste. Los líos de pagar las cuentas habían sido un dolor de cabeza hasta que el  Resort se había enterado de la rubia, quien en vez de ir con su doctor tradicional, había sido tratada en calidad de urgencia por una servidora. Desde entonces los cheques de la clínica se habían inflado. Como si Rachel hubiese necesitado de dinero extra para mantener el silencio profesional sobre su paciente.

… Primero fue el dinero, los chantajes y las advertencias habían llegado después. Era un secreto a voces que muchos pacientes en la clínica eran figuras importantes y que algunos asuntos médicos eran de cuestionable moralidad. Rachel odiaba formar parte de ellos, detestaba tener que escanear los archivos privados, las preinscripciones, las recetas, y enviarlo todo a su anónimo jefe. Detestaba más que nada las llamadas con esa voz melosa y demandante… habría renunciado a Danielle desde la primera llamada, de no ser porque había sido Bosco quien la había enviado a sus manos. Bosco, siempre Bosco… aquel a quien había asegurado que renunciaría hacia un año, y al que aún no podía olvidar. Eso también lo detestaba.

La mirada de la morena regreso al vientre, bajo la bata hasta cubrirla nuevamente, y hecho la sabana hacia un lado, la mirada continuo por el largo de las pálidas piernas hasta las uñas. Evaluadora, silenciosa, rápida y discreta. Volvió a mirar a Danielle entonces y le ofreció su mano para ayudarla a sentarse nuevamente.

--- Lamento lo de la bata, la calidez era necesaria… a la piel es fácil hacerla respingar. --- Se disculpó, escuchando después la explicación sobre el gran umbral del dolor. Había escuchado y visto de gente resistente, Bosco mismo lo era, pero la situación de Danielle… arqueo la ceja. --- ¿Absolutamente nada?, ¿Ni siquiera un buen trago de licor? Puede ser que no te des cuenta y estés empezando a beber con más regularidad de la usual. La mente puede engañarse fácilmente, pero el cuerpo...  
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Re: Y lo que surja || Rachel

Mensaje por шеф el Jue Ene 16, 2014 11:40 pm


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Re: Y lo que surja || Rachel

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