this could be worst - Danielle Hudson

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Mensaje por Invitado el Dom Nov 03, 2013 3:32 am

Cruzaba la acera sosteniendo su simple morral de mano. Algo nerviosa, sentía que de vez en cuando las piernas se le tensaban y eso solo debía significar algo. Danielle estaba cerca. Sí, era un poco extraño que ver a parte de su familia le produjera semejante reacción en el cuerpo, pero Ashley no tenía una familia como cualquiera, y hasta dentro de su mundo podía considerársele como normal sentir algo de tensión incluso antes que las partes llegaran a reunirse.

Entró a la cafetería cabizbaja, y solo alzó la mirada para sonreírle al recepcionista que le abrió la puerta de la oficina. Rápidamente buscó lugar entre los asientos de espera y se sentó cruzada de brazos con el morral sobre sus piernas evitando cualquier tipo de contacto visual con el resto de las personas. Todas sin excepción, incluso las del servicio, parecían sacadas de una novela teenager elitista y populista, de esas que buscan enamorar a las jóvenes con realidades infames e inexistentes. Era tan surreal que le abrumaba por completo, no podía creer que estuviera ad portas de un sitio espeluznantemente perfecto. Comienza a jugar con su cabello, ansiosa y no tiene idea por qué. Solo espera que Danielle aparezca con noticias positivas o en su defecto con mejor cara que la última vez que se habían visto. De eso ya exactamente una semana y de solo pensar en el tiempo que pasaba más ansiosa se volvía y es que la última visita estaba lejos de ser un caluroso encuentro fraternal. Jamás había entendedido a Danielle, ni sabía por qué se mantenía esa obsesión con moverse lejos de todos nosotros, aunque mirando su propia familia desde afuera podía compartir la apreciación. Los Hudson no eran precisamente el ejemplo de la familia inglesa perfecta, todo lo contrario, eran la cosa más disfuncional jamás vista en todo europa, bueno, tal vez exageraba, pero desde que se había permitido pensar las cosas por si sola que lo veía de esa forma. La vida no la había bendecido con una familia muy normal, pero hacía lo posible por que las cosas resultaran, bueno, hasta que la universidad tocó su puerta y pudo experimentar lo relajada, normal y saludable que parecía una vida lejos de su hogar y familiares. Pero suponía que cuando la familia gritaba por ayuda, lo mejor siempre sería tenderle la mano. Solo esperaba que Danielle lo entendiera, y al menos agradecía el intento que estaba haciendo con concertar una cita como esta.
De pronto, y muy a lo lejos reconoce la figura de su medio-hermana, era inconfundible. Su melena bien cuidada, y perfectamente arreglaba se meneaba muy a ritmo de todo su perfecto caminar, muy diferente de cómo lucía el patético y desarmado caminar de Ashley. Combinaba perfecto con toda la clase de este lugar en el que tan incómoda y minúscula la hacía sentir.

Como un resorte se levanta al verla, sosteniendo su morral – Danielle, por todos los cielos, que bueno que llegaste- Murmuró rápido algo nerviosa a penas la tuvo cerca- Me estoy volviendo loca en este lugar… - se pasa una mano por el cabello ligero y algo despeinado como habitualmente solía llevarlo. – No puedo pasar una sola semana más en un sitio como este, me siento de vacaciones mientras cada día que pasa papá… - toma aire, suspira y vuelve a cruzarse de brazos sin poder acabar la oración. – He estado mirando en algunos sitios, al parecer esta es la peor época del año para buscar trabajo en soportes informáticos… - comentó
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Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Nov 03, 2013 3:35 am

Había veces en las que ni Danielle misma se entendía. Ocasiones donde sabía debía tomar una actitud, correcta o no, pero algo en ella la hacía hacer algo diferente.
Eso había ocurrido cuando le dio a contestar el día que Ashley la llamó. Igual cuando se montó en el ferry para encontrarse con ella. Cuando entró en aquella cafetería. Sabía que no quería, que no debía, pero lo hacía. Aquello era igual...
La había echado, como si fuese una mierda. Nunca entendieron que lo único que quería era sentirse querida, con sus defectos y sus virtudes. No, sus virtudes nunca eran suficientes y sus defectos, imperdonables. Lo único que buscaba era un “estamos orgullosos de ti por quien eres” como les oía decírselo a Ashley. Y por eso, en vez de darle lo que quería, la dieron de lado y ella cumplió con su lado, cambiando números de teléfono, yéndose de la ciudad. Desapareciendo de sus vidas como le había gritado su padrastro. Y había caído en lo más hondo, tenía meses de su vida completamente borrosos, su adicción a las drogas depresoras fue creciendo, sobretodo a la morfina. Hubo un momento en donde encontrarse una vena donde clavar la aguja era demasiado complicado para su adormecido cerebro...
Pero finalmente tuvo que salir del pozo. Porque debía dinero, porque había gente a la que era mejor no conocer, detrás de ella... Y debía seguir viva. Y los sucesos se fueron desenvolviendo, como una corriente de agua que la llevaba, haciéndola comprender que debía flotar y dejarse llevar, no luchar contra a ello y entonces, la oportunidad de volver a bailar. Y de ganar un buen sueldo. Tuvo que volver a encauzar algo más su vida. Si, seguía siendo una adicta casi cinco años después, pero llevaba su adicción en el fino y frágil hilo que la separaba del desastre. Tenía trabajo, dinero, un sitio al que llamar casa y amigos. Su vida no era perfecta ¿Pero cual vida lo era? Y en ese último periodo de tiempo el extrañar a su familia había sido un mal menor, algo que siempre notaria sobre los hombros, pero llevadero. Volver a aceptarlos en su vida, solo la empujaba algo más la precipicio. Debía elegir, una vez más, entre ella y su cordura o los demás y había elegido, pensó con un suspiro mientras entraba a la oficina.
Llevaba una blusa de color azul marino, casi negro, que destacaba su piel ligeramente dorada y unos vaqueros negros ceñidos. Ella a su estilo, cuando debía ir a las zonas pijas del resort procuraba ir algo más arreglada que camisetas y zapatillas, por ello llevaba unas bailarinas negras, el bolso y las gafas de sol que se quitó una vez alejada de las grandes cristaleras. El sol era insoportable tras tantas horas trabajando de noche y sin dormir. Pero el agotamiento no se notaba en su cuerpo por la cocaína que había consumido. Pero no estaba lo suficientemente drogada para que fuese evidente... Perfecto equilibrio. El cabello suelto, en ligeras hondas doradas, sin mucho arreglo más que un cepillado y nada de maquillaje, pues el moratón de su cara había desaparecido.
Ella se veía una chica normal en un lugar pijo, pero estaba ya acostumbrada, pues a lo bueno siempre es fácil adaptarse. Sin embargo su hermana, sentada en aquel sillón, casi acurrucada, parecía sentirse como pez fuera del agua. Aterrada, como si el jarrón de diseño junto a ella de varios cientos de dolares fuese a atacarla. Y en cuanto abrió la boca su terror se hizo palpable, pero para una hermana, no es necesario palabras.
-Tranquila rubia, que no estás en Irak- le susurró, pues algunos de los transeúntes de la recepción las miraron.- Esto es un tanque de tiburones, si te notan nerviosa, te comen. Relájate. Actúa como yo- le pidió un imposible, casi en una súplica en la mirada, aunque el rostro era tranquilo y la sonrisa estaba elaborada y parecía amable.- Es temprano, vayamos a dar una vuelta y te cuento todo.
No le dio tiempo a decir si aceptaba o no, se giró, se puso las carísimas gafas de cristales oscuros y salió del perfecto edificio de diseño, caminando por una zona ajardinada. Necesitaban intimidad.
-No, la cosa para encontrar trabajo está complicada. No he logrado meterse en la seguridad del hotel aunque tus estudios sean de ingeniería informática. No terminaste la carrera- la informó mientras caminaba tranquila.- Y tranquila, no estarás aquí para estar de vacaciones. Hay una vacante, temporal, en el bar del ferry. Serás camarera. Es por tres meses, si lo haces bien, podrías lograr trabajo a largo plazo. Y con el sueldo de estos meses pagar tus gastos, los gastos médicos de papá y estudiar a distancia. Termina la carrera desde aquí- la instó sin cambiar si quiera su tono, despreocupado.- No te preocupes por las facturas pendientes del hospital. Ya las pagué yo, aunque mamá cree fuiste tú y seguirá siendo así. ¿Entendido?
Sabía que tarde o temprano Ashley contaría todo a su madre, como la niñita tonta que era y que Dan odiaba, pero por eso ella decidiría que sabría su hermana y qué no.
-Tenemos la firma del contrato en media hora. Y por cierto...- su tono se volvió seco, casi amenazante cuando se giró a encararla, bajándose las gafas para mirarla fijamente a los ojos.- No vuelvas a llamarme Danielle. En privado, Dan. En público intenta no llamarme por ningún nombre o en su defecto, Yllithia... Es el nombre que utilizo como bailarina y evita que los clientes pesados me den la lata.
La advertencia estaba clara por lo que automáticamente recobró su actitud tranquila, sin duda, era ligeramente bipolar. Se subió las gafas y siguió caminando tranquila, como una joven más de vacaciones, aunque la conversación sabía se pondría tensa por minutos.



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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Invitado el Dom Nov 03, 2013 4:14 am

Ni siquiera había abierto la boca y ya la detestaba, bueno, más bien, la envidiaba. Ella debía pertenecer a este sitio, y este sitio debía pertenecerle a ella. La imaginaba como una de las más grandes atracciones de esta isla, la razón de quizá cuanto hombre admirador. Siempre había imaginado a su hermana como una completa y total show woman, como Satine de Moulan Rouge, o Cher, en broadway, y si se mantenía viviendo entre esta gente debía ser así, no, debía ser mucho mejor. ¿Cómo alguien que compartía la misma parte de información genética podía llegar a ser tan jodidamente distinta?.

Luego de descargar todos sus nervios, Ashley suspiró y escuchó atenta lo que su hermana respondía. Sabía de antemano que decir todas sus preocupaciones de una sería algo patoso para Dan, pues ella jamás aceptaba que existía gente no tan fabulosa como ella, y si la menor de las rubias no encajaba debía hacerselo saber para dar la señal de que debía salir de ahí o seguiría siendo un manojo de nervios, aunque podría apostar que el 90% de esos nervios no tenían nada que ver con la isla, o el lujoso ferry o la oficina misma, si no que total y absolutamente con el encuentro con su hermana, pero eso como ella podría saberlo. Era mucho más conveniente que siguiera pensando que quería salir de allí.

Hizo una mueca de moderada molestia cuando su hermana mayor trató de calmarla y estaba a punto de replicarle que sabía dónde estaba, que no era idiota, y que si pudiera actuar como ella sin parecer o sentirse ridícula ya lo habría hecho hace años, pero se mordió el labio, bajó la mirada y permaneció en silencio, para seguir oyéndola, pero al parecer ella leyó su paralenguaje y decidió salir de allí a dar un paseo. Al parecer la rubia mayor tenía un plan.

Salieron del recinto caminando hacia un lugar exterior. Su hermana mayor le comentaba que para ella también el panorama estaba complicado, y de pronto sentía que perdía el tiempo caminando por ese lugar tan perfecto mientras su padre moría día tras día. Simplemente no podía seguir ahí un segundo más, sabía que no encontraría nada en informática, pero tal vez en puestos menores, de recepción, de secretaria, archivando casos en alguna base de datos, era buena en lo que hacía solo debían darle la oportunidad de probarlo. Estaba a punto de soltarle y decirle lo resignada que estaba, que volvería a casa y vendería algunas cosas, su bicicleta, laptop, celular, no sabía, algo debía ayudar, pero entonces tampoco le dejó hablar.

-Camarera? – murmuró sorprendida, pero sin interrumpirla, ella seguía hablando como si esa fuera una gran solución a la vida, de forma despreocupada – Terminar mi carrera a distancia, y pagar un lugar para dormir en un lugar como este, y encima ayudar a papá?, ¿Con un sueldo de camarera?, me estas tomando el pelo Danielle?! – Suspiró agobiada, claro que servía para apoyar a papá con algo, pero jamás en ninguno de los casos serviría para pagar la colegiatura de la universidad, a menos que consiga alguna beca. Pero Su hermana mayor parecía tenerlo todo calculado, y el problema que ahora parecía manifestar su hermana menor no parecía importarle tanto como que le llamase Danielle en público. – Yllithia?, qué clase de nombre es ese? – Ashley reclama, casi sonriéndose, sonaba bastante extraño y ridículo viniendo de ella. Como mujer de la noche – Qué nombre más guarro has elegido como pseudónimo artístico… por cierto, ¿Cuándo podré ver el show que protagonizas acá? – preguntó realmente curiosa, pues tenía muchos deseos de verla en acción –... y no me digas “cuando te puedas costear la entrada del espectáculo”, porque te aseguro que con un sueldo de camarera no me alcanzará. – Se cruzó de brazos – Que vamos, que no por ser pijolandia van a pagar mejor… Una camarera es camarera en todos lados del mundo… oh… no? – parecía que a medida que las palabras salían de su boca se arrepentía cada vez más de haberlas pronunciado. ¿Será acaso que en pijolandia todo el dinero era exagerado?, y si podían pagar millonadas por un jarrón, entonces, tal vez si pagaban millonadas por una camarera. Tal vez su hermana de verdad tenía todo fríamente calculado. - Danielle, es decir… Ylenia, Ylda, como era? – se confundió en seguida –da igual … Crees de verdad… que… podría ayudar a papá siendo camarera en esta isla? – su tono de voz sonaba preocupado, Ashley, era algo torpe, y sus habilidades sociales no eran las mejores pero si tenía alguna cosa buena esa era que se preocupaba de los suyos. El dinero jamás le había importado tanto como ahora, y si debía incluso hacer algo ilícito para ayudar a su padre lo haría sin pensarlo. Si su hermana le decía que ser camarera era la opción tangible e inmediata para pagar las quimioterapias de su padre, dejaría la vida en ese Recinto.


Última edición por Ashley D. Hudson el Dom Nov 03, 2013 4:16 am, editado 1 vez
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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Nov 03, 2013 4:15 am

La cosa no mejoraba y la paciencia de Dan, de siempre escasa, no estaba en sus cotas más altas. Cuando miraba a su hermana no veía a una chica de veintiún años, como ella había sido, necesitada de trabajo. Veía a una cría malcriada y bastante idiota. Porque ella estaba ahí, intentando ayudarla, haciendo un esfuerzo contra si misma para no mandarla a que se jodiese ella sola. Y sin embargo Ashley la miraba como si fuese la causante de las siete plagas.
¿Qué diablos había hecho siempre Danielle para caerle tan mal a su hermana? Cuando la repipi insufrible era ella. Físicamente podrían parecerse, pero el parecido terminaba en cabellos, ojos y piel. Ni si quiera sus miradas eran similares, pues mientras Ashley tenía la forma dulce de mirar de Isabelle, Danielle era capaz de atravesar con la mirada, siempre cargada de orgullo y rebeldía.
Pero el orgullo era algo que había que saber cuándo y dónde sacar, en aquella isla, era mejor cuidarse y sabía que metiendo allí a Ashley corría peligro de que terminase muerta por no saber donde estaba. Pero la niña tenía muchas cosas en la cabeza como para decirle según que cosas, por eso Dan se esforzaría en mantener para ella la visión del resort vacacional perfecto y de ensueño. No una tapadera de negocios como la prostitución, el tráfico de drogas y otros incluso peores...
Era lo mejor. Aunque supusiese mentir como una condenada y obligar a todos sus amigos, gente a la que quería de verdad, a mentir también. Pero siguió andando tranquila aunque sintiese una gran piedra sobre los hombros, relajada en apariencia, porque no le iba el papel de víctima. Siempre había preferido el de villana.
-Si, camarera. Necesitan una. Trabajar aquí no es moco de pavo, los sueldos son altísimos, tratas con la alta sociedad mundial, presidentes, empresarios, realeza... Las pruebas de selección y los requisitos son altos. He tenido que pedir muchos favores- más de los que nunca Ashley podría devolverle.- Por eso, demuestra que puedes estar a la altura para algo mejor.
La muy boba de Ashley había tenido siempre le gran defecto de creerse más lista que Danielle, algo que había propiciado sus padres, por eso ahora la hablaba como si fuese tonta y no supiese lo que decía. ¿De verdad se creía que, siendo camarera de un sitio donde la copa más barata eran veintidós dólares, te pagaban una mierda? Además, habiendo pagado ella todas las deudas y mandando un extra de varios miles a su madre, no necesitarían que Ashley mandase demasiado.
-Un nombre de la antigua Roma. No me toques las narices Ashley.- Pero aunque su voz denotaba molestia, una extraña sonrisa llenó su rostro, mortalmente divertida.
“Que nombre más guarro” había dicho. Nombre de puta, pensó ella en silenciosa respuesta.
-Si eres capaz de comportarte quizás te lleve antes de que empieces a trabajar. Te darán unos días para aclimatarte y mudarte. Y por tu alojamiento no te preocupes... Ya te buscaron solución los jefes, corre a cargo del resort... Vivirás conmigo y con Klaus.
No le había hablado nada de Klaus, así que poco a poco, desvelaría las mentiras que habían tramado ambos para mantener a Ash en esa nube blandita y mullida que evitaría se reventase contra el duro suelo. Contra la cruel y horrenda realidad. Quizás hubiese sido una buena venganza dejarla con el culo al aire, metafóricamente hablando, ahora que la menor estaba en una situación difícil. Pero Dan no haría algo así... al menos, por el momento.
Pero antes de nada, era mejor dejar claras las reglas y por eso, Dan se sentó en un lugar a la sombra, alejado de todos y espero a que su hermana hiciese lo mismo, antes de comenzar a hablar.
-Bien, antes de nada y no vayas a interrumpirme, te dejaré unas cuantas cositas claras: Primero de todo, no soy tan estúpida como pareces creer, el sueldo que te darán es más de lo que ganarías como informática en casa. Bastante más. Segundo, conseguirte este trabajo me ha costado favores, favores que jamás podrás compensar y si la cagas, me arrastras contigo. Así que reza todo lo que sepas para que eso no ocurra o haré que lo lamentes el resto de tu miserable existencia. Tercero, es una isla de lujo, si sabes como y te enseñaré, ganarás propinas de cientos de dólares... Respecto a tus estudios, puedo darte el dinero de la matricula, ya me lo podrás devolver si logras trabajo fijo. Cuarto, la gente que vive aquí paga millonadas, todos los espectáculos son gratis. Los servicios a pagar a parte son spa, cocina y alquileres. Ah y lavandería. Pero para los trabajadores son gratis dentro de un presupuesto que vendrá en tu contrato. Quinto, grábatelo en la cabeza. Yllithia. Y solo algunas personas saben que somos familia, las justas y necesarias. Así que ya sabes, nos conocemos del vernos por aquí, poco más.
Por suerte, poca gente sabía que ella tenía familia, menos conocían su apellido... Y además, rubias de ojos claros había a patadas en aquella isla. Eso y su fama de hablar con todos las libraba de muchas sospechas que ayudadas a que Ashley pasase gran parte de la semana en el ferry, lejos de ella, no crecerían.
-Ahora iremos a firmar el contrato, vendrás a casa y durante tus días libres intentaré ponerte al día. ¿Cómo andas de protocolo? ¿Has trabajado de camarera antes?- llevaba tantos años sin ver a su hermana, sin hablar con ella, que esas preguntas eran necesarias.- En cuanto a tu padre, tranquila. Si hace falta, yo pondré más dinero, mi sueldo da para mucho y al fin y al cabo, él pagó la casa donde viví hasta que me echó. Se lo debo ¿No?- y el cinismo era tan visible en su voz que se podía sentir como un cuchillo cortando el ambiente tranquilo que las rodeaba. Tanta tranquilidad y lujo las rodeaba mientras ellas, simplemente, se hundían en sentimientos pasados, por mucho tiempo dejados de lado.



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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Invitado el Dom Nov 03, 2013 4:17 am

Entrecerraba sus ojos incrédula. La realidad era que el tiempo transcurría con normalidad pero esa fracción de segundos fue un lapso larguísimo en el que paso a paso entendía que su hermanastra tenía un punto. Su rostro mutó desde la incredulidad a la completa sorpresa.

-Oh por Dios, si estás hablando en serio - musitó sorprendida mientras que Danielle lo confirmó explicándole que ser camarera en un sitio como ese no era cualquier cosa, que la verdad era que se necesitaba estar más que calificado y ahora Ashley miraba hacia los lados esperando que nadie la haya oído hablar de esa forma tan ignorante sobre el empleo que su hermana le ofrecía. – ¿Empresarios?, ¿Presidentes?, Realeza?!, Danielle! – exclamó acelerada mientras hablaba, pero al darse cuenta que exclamaba en voz alta nuevamente su nombre paró en seco, aclarándose la garganta – Yllithia. –se corrigió esperando no sacar de quicio a su hermana y agradeciendo que se encontraban alejadas de las demás personas. Su voz sonaba acelerada, estaba segura de que lo estropearía, y no necesitaba decir nada más para que su hermana mayor se diera cuenta de lo que pensaba. Se llevó una mano a la cabeza suspirando para luego posar ambas manos en la espalda y caminar en círculo. Estaba preocupada, no sería si sería capaz de atender correctamente a gente tan importante – sabías que elegí la ingeniería informática justamente para no tener que tratar con gente para hacerme valer como profesional, y quieres que le sirva el café al jodido rey?! – se dejó caer en una banca negando con la cabeza. Su hermana continuó explicándole el trabajo, y Ashley se apretaba los labios tratando de autoconvencerse. – Demonios, es una buena oportunidad… - reflexionó pensativa pasándose una mano por el cabello deseando haber nacido con la desenvoltura de Danielle, para aceptar el trabajo y actuar como si fuera la mejor en ello, pero era tan estúpida que ni siquiera podía actuar sin autosabotearse, era de esas personas que simplemente no podía mentir. – Esta bien, lo haré… - en realidad no había opción. Era la mejor forma de ayudar a papá nunca antes vista, de pronto agradecía haber encontrado a Danielle en este lugar, tal vez era el destino trabajar juntas para salvar a su padre, tal vez incluso esta sería una prueba que la vida les había puesto para incluso llevarse mejor, pero no quería pecar de ilusa aunque muchas veces ya lo había hecho.

- Me comportaré no te preocupes, haré lo mejor que pueda. – la idea de aclimatarse a la vida de la isla era simplemente necesario, pero no podía evitar sentir que perdía tiempo, aunque Danielle ya había corrido con los gastos principales y no podía estar más agradecida. Ashley miró a su hermana, ya más tranquila y convencida de lo que se veía venir, cuando ella le informó de pronto done viviría –Klaus? – preguntó curiosa sonriéndose de medio costado – tu… Novio?, no me habías contado que vivías con un chico... – sonrió entrecerrando los ojos como si le hubiese contado la más infantil de las travesuras– Creo que ni siquiera le habías contado a mama… - meditó reflexionando, cuando una loca idea le pasó por la mente – oh-por-dios!, no te habrás casado en secreto! – se llevó las manos a la boca sonriendo, era la idea más romántica que en la vida se le había ocurrido, simplemente no podía evitar sentir lástima por la distancia, pues le encantaban las bodas y estaba segura que a mamá también le hubiese gustado la idea, pero en seguida esa idea se desvaneció, pues conocía a su hermanastra y sabía que no era de las chicas que adoptaban compromisos, o bueno eso era lo que recordaba de ella – esta bien, no importa, solo dime que debo tener para quedar en ese empleo. Ya tendremos tiempo para que me presentes a tu novio o lo que sea que fuese el tal Klaus – no podía evitar sentir curiosidad por ese tema, pero lo mejor era focalizarse en lo necesario para aceptar el empleo, así que Danielle, algo cabreada comenzó a dejar las cosas claras, y partió por dejar claro que era una sola oportunidad y no podía desperdiciarla. – Esta bien, perdón. – negó con la cabeza interrumpiendo a pesar que Dan le dijo que no lo hiciera – se que mi llegada tan abrupta te ha causado molestias, y aunque no quieras que te devuelva la mano, en cuanto pueda, y salgamos de esta estaré encantada de devolverte la mano, incluso para compensar los molestos favores de los que hablas. – señaló. Realmente no le importaba mucho lo cómoda que podría llegar a vivir en un sitio como ese, solo le importaba reunir el dinero para volver a casa y retomar su vida tal cual la dejó. Sabía que continuar sus estudios desde un lugar como este jamás sería lo mismo que vivir en su universidad, con sus roomates, y sus maestros presenciales. Ese estilo de vida era su sueño desde pequeña. Era la independencia y la vida social que anheló siempre, y no podía dejar tampoco que esos años se le escapasen, pero la salud de su padre estaba primero. Debía actuar rápido.

- Tengo nociones de protocolo, creo alguna vez haber leído algo. Y en todo lo demás soy materia dispuesta, jamás he sido camarera antes, nunca lo he necesitado, pero no te preocupes, aprendo rápido, en serio, haré lo mejor que pueda. Solo llévame a ese sitio para firmar y luego veremos que podemos hacer. – Por primera vez en el día su voz sonaba determinada y firme, tal vez porque sabía que no había más opciones y estudiaría hasta chino mandarín si era necesario para ser la mejor en ese oficio, después de todo estudiar para ella jamás había sido un inconveniente.

- Gracias, eres una buena hija después de todo. En cuanto todo esto acabe me encargaré de hacerlo notar en casa. – Y dicho esto se levantó para estrecharla entre sus brazos y abrazarla, no era algo que acostumbrasen, menos que esperaba que pasara después del tiempo sin verse, pero la noticia del trabajo era la primera buena nueva que Ashley oía después del diagnóstico de su padre – Jamás terminaré por agradecer lo que has hecho, Dan. Me alegro de haberte encontrado. – dijo de nuevo, mencionándole por su nombre de forma emotiva y distraída. Pero de corazón.
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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Nov 03, 2013 4:17 am

Había momentos en los que Danielle perdía la paciencia y en ese instante, hacía verdaderos esfuerzos por no hacerlo, cerrando y abriendo las manos para intentar enfocar la molestia que la hacía sentir la expresión incrédula de su hermana. ¿Qué esperaba la cría? Ella se había tenido que buscar la vida sola, completamente sola, no como ella, siempre con el respaldo de alguien.
-¿Quieres dejar de gritar ese nombre o quieres que te tire al mar?- dijo planteándose seriamente la idea de dejar que los tiburones se encargasen de su hermana, aunque con lo insoportable que era, seguro indigestaba a los tiburones y los de green-peace se le tirarían encima. No hay que arrojar basura al mar.
Desde luego, su hermana seguía siendo una cría molesta, por ella no había pasado el tiempo, igual de ingenua, igual de lenta e igual de alterable. Menos mal que la que se drogaba era Dan y no Ashley, porque lo que le faltaba a esa rubia era ayuda química para alterarse. Pero por encima de todas las cosas, la mayor era tozuda y cabezota como una mula y si había decidido ayudarla, la ayudaría, aunque ahora quisiese decirle que se diese media vuelta a su puta casa, que había sido la suya. Por eso respiró hondo y cerró los ojos un momento, ocultos por las gafas de sol.
-Aquí tratamos con gente muy importante. No muchos pueden pagar su estancia aquí y los que pueden deben ser tratados a cuerpo de rey. La isla garantiza privacidad, discreción, entretenimiento y relax. Algo que gente como la que te he dicho valora mucho, ellos y los famosos. Los cantantes y actores sobretodo.
A diferencia evidente de Ashley, Danielle sabía o mejor dicho, había aprendido a disimular nerviosismo, molestia y rabia. Por eso, mientras su hermana menor exclamaba y daba vueltas en círculos, casi como para encontrar petróleo de haberlo, ella permanecía sentada, aparentemente relajada, con sus gafas y una expresión vacía. Las gafas ocultaban lo único que no sabía mentir, sus ojos, demasiado expresivos.
-Primero, dudo que te toque servir al rey, segundo dudo que café. El bar es de copas, el desayuno se pide a la cocina del ferry por teléfono y o lo sirven en terraza o en el camarote. Y sé que lo tuyo no es la gente, porque estás haciendo perder la paciencia a la persona que te está ayudando. Craso error. Consejo número uno: cállate.- Dijo cortante.- Hablas cuando te pregunten o debas preguntar, tu tono debe ser moderado, debes pensar tres veces lo que vas a decir, la primera cuando te hablan, otra antes de hablar y por si acaso, otra más. Y si, de momento, la mejor que tienes. Sácate el título universitario y podrás lograr un trabajo en seguridad o administración y créeme las comodidades económicas te harán vivir tranquila. Te darían una cabaña propia, el sueldo sería fijo, propinas aparte... Y cuando hablo de propinas te hablo de que yo, hace unas noches, logré casi tres mil quinientos dólares de propina... No son meras monedas normalmente, quien gasta cien dólares en un par de copas, te da al menos la mitad por servirlas. Y tu sueldo ahora no será de los más altos, pero yo por bailar a diario gano de base tres mil... Semanales. Te ayudaré, estos días practicaremos lo más básico. No te dejaré ponernos en ridículo a las dos...- suspiró.
De pronto se sentía tremendamente cansada, ni las drogas que llevaba ya en el cuerpo le hacían a sus ojos ya efecto, lo cual significaría que una vez se librase de su hermana se metería algo.
Y mientras ella pensaba en sus adicciones, en la necesidad de su cuerpo de algo extra para aguantar todo lo que se le venía encima, su hermana se entrometía en su vida de esa forma tan infantil de siempre, como cuando preguntaba de niña y Dan aprovechaba para traumatizarla. Como cuando con nueve años le explico con pelos y señales sobre sexo. Sonrió apenas, una sonrisa que podía ser de una tonta enamorada pero que no era más que la de alguien con una victoria asegurada.
-Si, digamos que algo así. No soy alguien de formalizar nada, deberías saberlo... Pero vivimos juntos desde hace más de dos años. Y no te había contado porque tampoco te has interesado por mi en los últimos años, tampoco es de extrañar ¿A quién le importa la drogadicta de la familia?- preguntó mordaz, antes de volver a su aparente neutralidad.- Ya sabes que no hablo con mamá desde hace años, no sé por qué debería llamarla para decirle con quien follo o con quien no, no le interesa.- Entonces la miró entrecerrando los ojos, ocultos por el cristal oscuro, antes de levantarse y darle una torta, no demasiado fuerte, en la zona de la nuca.- Claro y tengo seis hijos. ¿Tú eres tonta o te lo haces?
Suspiró exasperada, vivir los tres juntos iba a ser una prueba de muchos factores, sobretodo paciencia, algo de que Klaus tampoco estaba dotado en exceso. Lo que menos aguantaban los dos eran ese tipo de tonterías, eso los hacía buenos amigos... Y aún no entendía como el pobre, se había dejado liar para ayudarla, porque el sexo muy ocasional no implicaba hacerse pasar por pareja...
-El empleo es tuyo, solo debo llevarte a firmar el contrato. Lo podrás leer tranquilamente, aunque en esencia es tres meses de trabajo, un camarote propio en el barco, y de uno a tres días libres a la semana, según demandas del jefe con previo aviso de cuarenta y ocho horas. En esos días libres vivirás conmigo. Te darán una cuota de gastos que podrás utilizar en la isla, aparte de comidas. Uniforme. Firmarás un acuerdo de confidencialidad y el sueldo base debería ser rondando unos dos mil dólares. Dietas y propinas aparte. Lo que no sé es a cuánto te pagarán las horas extra, pero bueno. Tu horario en el ferry tampoco lo sé, imagino irá a cosa del jefe de turno, pero creo eran unas seis o siete horas diarias- le explicó a grandes rasgos lo que firmaría en un contrato de decenas de páginas antes de poner los ojos en blanco.- A Klaus no lo conocerás hasta esta tarde o mañana por la mañana. Aveces trabaja durante todo el día, tuvo un par de horas de descanso, pero ya debe haberse ido a trabajar- comentó tranquila.- Es vigilante de seguridad en el turno de noche normalmente, pero igual hace suplencias en el spa. Es masajista.
Miró entonces el reloj de su Iphone, el último de su clase... ¿El cinco, el seis? Se los había comprado todos, pero no le hacía mucho caso al modelo, si era el último, valía. Y debían ir ya para las oficinas si no querían llegar tarde, por lo que se puso de pie.
-Hora de ir yendo para allá. Y tranquila, no hago esto ni para sentirme mejor, ni para que me debas una. Porque no vas a poder pagarla nunca, solo hago esto porque a pesar de todo, quiero a mi madre. Será trabajo largo... En tus días antes del trabajo te enseñaremos lo mejor que podamos. Aquí todos hemos pasado por la fase de camareros... Aunque sea en una sustitución de un par de horas.
Y entonces llegó el incómodo momento del abrazo que hizo que Danielle se tensase como si le estuviesen a punto de arrancar las cuatro extremidades a tirones. No correspondió el abrazo y solo se dejó en un instante de desconcierto antes de apartarse de mala manera, como si fuese el contacto más repugnante de su vida. Aunque quizás solo fuese el más inesperado y extraño. Y no quería enfrentarse a ello.
-No quiero que en casa se sepa nada. Ni que sepan dónde estoy. Por mi, que piensen que estoy muerta, tampoco es como que les importe. Y mejor, no lleguemos tarde.



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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Invitado el Dom Nov 03, 2013 4:19 am

A veces Ashley sentía que merecía los malos tratos de su hermana, pues no conocía otra persona más exasperante y difícil que ella misma, y la verdad es que era algo que simplemente no podía cambiar por mucho que antes lo hubiese intentado, solo venía en el pack de “formas y usos de Ashley Hudson”. La forma es que la menor de las rubias lo evaluaba y se preocupaba por todo la convertía en una peculiar y particular molestia para aquellos que no se cuestionaban muchas cosas a la hora de actuar. Pero Ashley siempre contemplaba todas las posibles aristas e incluso las opiniones de todos a su alrededor y ese “todos” también incluía una recurrente plática con su conciencia, como si cargara todo el día con un pequeño angel y diablillo que le sugerían las cosas que debía decidir, pero hoy era un día diferente. Estaba un poco más sola que a costumbre, y probablemente sus inseguridades y su poco afortunado sentido común la llevarían a meterse en más de algún problema durante esta etapa de su vida que recién comenzaba.

-Ok, ok… lo intentaré –dijo con voz cansada y molesta de que su hermana le hablara en ese tono de voz, en realidad estaba avergonzada. Pensaba tantas cosas a la vez que la instrucción de llamar a su hermana por ese nombre era un detalle algo insignificante – Aunque debes admitir que es un poco extraño apodarte de esa forma, además ningún cliente tuyo se deberá alarmar si conocen tu nombre verdadero, es decir ¿Qué acaso cuando te contratan no toman tus datos? – no se imaginaba otra forma en como operaran los jefes de teatros, o los gerentes de compañías que requieren su show, pues no se imaginaba algún otro tipo de clientes. – Bueno, da igual… - agitó una mano en el aire dejando de lado ese tema tan absurdo para hablar de lo que de verdad le importaba el trabajo.

Danielle le explicó algunas cosas que debía conocer acerca del trabajo. De vez en cuando Ashley asentía – Vaya, eso es mucho mejor de lo que podía haber imaginado. Con una cama, baño y alimento habría dicho que si en seguida- comentó sorprendida pero no realmente sorprendida como cuando su hermana comenzó a explicarle el asunto de sus propinas – Tres mil quinientos dólares en propinas?! Eso es desquiciado! – exclamó al borde de la locura – no puede ser!, que ridículo mundo es este?! – se preguntó en voz alta- ¿Quién paga tanto por una copa?, joder, si los niños de escuelas africanas vendieran cócteles en ese club, se olvidarían de las limonadas y las limosnas para siempre -dijo casi sonriéndose por lo estúpido que sonaba– qué clases de personas son las que vienen a esta isla, digo… por que no mejor van a clubes normales a beber cosas normales y gastan su dinero en cosas que de verdad valgan la pena… - pensó en voz alta, sin pensar realmente todo lo que decía, y esto probablemente quebrantaba la regla número 1 que su hermana acababa de señalarse. En seguida de percató de esto y bajo la mirada – Pero no te preocupes, permaneceré en silencio, seré discreta, lo prometo. – cerró una cremallera invisible sobre sus labios - Aunque… no puedes prohibirme pensar en lo patéticos que son, es probable que les maldiga en mi mente, como… repetidas veces, pero, no te preocupes permaneceré en silencio, no te preocupes, en serio, no lo estropearé –volvio a confirmar sin pensar en que tal vez estaba hablando demasiado de nuevo. Se sonrió – tres mil quinientos dólares semanales, no puedo creerlo – murmuró ahora echándose a reír – es patético porque estuve estudiando una carrera sabes?, como la gente normal suele hacer… - explicó negando con la cabeza suevamente – y es probable que jamás gane lo que tu en una semana – y su hermana en la vida se había esforzado como lo hizo ella en la escuela, y luego con las pruebas de admisión a la universidad, y luego en la universidad, jamás, que injusto era el mundo!, Danielle se la pasaba tonteando con chicos, yendo de fiesta en fiesta, borracha, drogada, su vida era una fiesta continua, y envidiable, a menudo Ashley pensaba en que ese camino solo la llevaría en el futuro al fracaso. Pensaba que con el tiempo las drogas la harían verse de mayor edad, arruinarían su piel y cabello, se pondría gorda, y fea, probablemente estaría llena de hijos sin padre y ni siquiera tendría un trabajo digno, pero aquí la veía. Linda, segura, con un trabajo envidiable en aquello que siempre la hizo felíz, viviendo con un chico de forma estable, quien lo hubiese dicho. Al parecer ella siempre se salía con la suya. Qué envidia le daba, sin embargo no podía dejar de estar feliz por ella.

-Por qué no quieres que mamá o papá sepan donde estas, y qué haces. Pienso que podrías finalmente taparles la boca, como siempre has querido. Mírate, tu vida es envidiable y fabulosa. – Se hundió de hombros – yo solo digo, no estaría mal reunir a la familia otra vez, sobre todo en el estado de papá, ¿no te parece?
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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Danielle M. Hudson el Dom Nov 03, 2013 4:20 am

El problema de Ashley era el total opuesto al de Danielle. La primera se preocupaba en exceso por todo, le daba tantas vueltas a la madeja que terminaba completamente enredada. Dan, por su parte, se mostraba en exceso despreocupada, de forma que cuando se daba cuenta, la madeja se había soltado y se había quedado sin ella. Sin duda, eso hacía a sus padres, volverse medio locos intentando buscarles un equilibrio a ambas, algo que como era evidente, ni si quiera los años habían logrado.
-A mi me contrató la isla, como empresa. Bailo en números en el club, pero igual, los clientes pueden pedir números de baile privados en los reservados del club si tienen una fiesta o en sus habitaciones, solo tienen que llamar o buscar al encargado y él me dice dónde y a qué hora. Se les mete en la factura. Y ellos solo me conocen por el nombre falso, así no pueden darme el peñazo fuera de horas de trabajo. Entiende que no todos los hombres o mujeres que tienen dinero se pagan buenos psiquiatras- puso los ojos en blanco.- Yo bailo para quien pague, pero obviamente, no todos andan bien de la cabeza. Mis datos son solo de acceso a la empresa, nadie ajeno, o sea, huéspedes, tiene por qué saber ni mi nombre, ni mis teléfonos, ni nada parecido. Voy, bailo el número de horas que paguen y me vuelvo.
Eso era la verdad, ella trabajaba para una gran empresa, pero su labor en la empresa era un número de actuaciones diarias mínimo de dos y luego, los bailes privados para fiestas de algunos clientes. Así había sido durante su primera año y medio, dónde solo era bailarina, luego, a eso se sumaron sus trabajos como Scort.
-Esto es como un mundo aparte, mientras antes lo entiendas, antes encajarás. Aquí una persona gasta de media unos cinco mil dólares al día entre extras y gastos mínimos como son el alojamiento o la comida. Es cierto que aveces encontrarás gente normal en unas mini-vacaciones, pero son solo bonos limitados que saca el resort para darse fama. Normalmente, las cabañas más básicas son de empleados, yo y Klaus vivimos en una de coste medio porque vivimos juntos.- Explicó.- Pero por lo normal el tipo de clientes con los que tratarás tienen un poder adquisitivo muchísimo más alto del que podemos comprender. Los hay más derrochadores y menos, pero en general, prepárate para ver cantidades de dinero de mano en mano como si se tratasen de caramelos. Pero igual, el dinero pone a la gente por encima de ti, te tocará aguantar cosas poco agradables y que te traten como una criada, pero es el precio por trabajar aquí.
Entonces, al decir la propina que se había ganado por bailar y claro, algo más, Ashley rompió a gritos. Aunque era normal, eso era con suerte lo que sus padres en un buen mes, con ambos sueldos y horas extras, ganaban. Y debían invertirlo en colegios, gasolina, comida, luz, agua, gas, hipoteca y tantos y tantos gastos. Mientras Dan solo tenía un gasto: sus vicios, alcohol, drogas, tabaco... Poco más.
-¿Quieras bajar el tono? Hablar de dinero no está bien visto, deberías saberlo ya. Pero si, casi tres mil quinientos solo en propina. Debes contentar a cada cliente y siempre tener una sonrisa y decirles exactamente lo que quieren oír. Están aquí para olvidarse de sus rutinas. Logra que se vayan contentos y te ganarás propinas buenas... Quizás no miles de dólares, pero cientos si.
Lo malo de Dan era que no podía tratar con muchos clientes al día, pues sus horas era limitadas y mínimo tardaba dos horas por servicio. Ashley puede que no ganase tanto por cada propina, pero podía atender una diez veces el número total de clientes de su hermana, si se lo montaba bien, sacaría buena tajada en total.
-La clase de personas que vengan, no te interesan Ash. No debes meterte en sus motivos, ni en nada. Mientras menos sepas, mejor para ti. Tú limítate a lo tuyo... Tomar pedidos, servirlos, coger el dinero y limpiar la mesa... Hazme caso en eso. Piensa lo que quieras, no creo que sea peor de lo que pienso yo, pero eso, solo tú debes saber qué pasa por tu cabeza. Debes blindarte, no debe notarse lo que piensas bajo ningún concepto.
Danielle no era alguien que gustase de obedecer o hacer lo que le pidiesen, no le gustaba que la tratasen de menos, ni serlo. Pero había aprendido a controlar la fiera y mostrarse tranquila y sumisa. Complaciente. En todo lo que tratase del trato al cliente.
-No solo debes ver como clientes a los que atiendes. Todos los que ponen un pie en esta isla, en el ferry, están pagando nuestros sueldos y por ende, están por encima de ti y debes tratarlos como tal.- Suspiró, necesitaba que cumpliese aquello, que lo entendiese, por su bien.- Y no, tres mil fijos a la semana, con propinas normalmente me meto en cinco mil o seis mil. Depende si anda flojo o no. Pero prométeme que una vez termines tus estudios y pagues todo lo de tu padre, te largarás de la isla. Ahorra, peor luego vete y vive tu vida patética y corriente, con un sueldo normal y un trabajo normal- dijo casi en una orden.
Su padre iba a necesitar al menos un año o dos de quimio... Si vivía. Aunque los gastos no terminarían ahí, por Dan estaba bien que su hermana lograse un mejor trabajo y estuviese el tiempo necesario allí, pero una vez que esa etapa terminase, la quería fuera. Lejos, lejos de la mafia, los puteros, las drogas y toda la mierda de la isla. Aquella era su vida, una vida oscura y extraña, no la de su hermana.
Ella había sido quien había decidido ocultar todo a su hermana menor, crear esa fantasía bonita, donde todo estaba bien y no había hombres malos del saco. Pero lo hacía para proteger la mente de Ashley, siempre tan inocente. Pero el dinero aveces no compensaba las cosas que tenía que hacer y aveces se preguntaba como diablos había terminado tan metida en ese mundo. Porque las drogas no eran el problema, era ella.
-Porque ellos decidieron que tenerme en sus vidas era lo peor que podía haberles pasado y respeto su decisión. Respétala tú también. Además ¿Quién eres tú para hablar de lo que siempre he querido? Como si supieses algo, como si me conocieses... No te equivoques. Esto no es un nuevo comienzo entre nosotras, ni nada por el estilo, olvídalo. Somos dos desconocidas con el mismo apellido, nada más- habló con dureza y anduvo hacía las oficinas, mejor que firmase el contrato y dejase de lado sus malditas ideas de familias felices cenando juntas en navidad.
Eso no pasaría. No iría de la mano con Klaus a casa, besaría y abrazaría a sus padres. No escucharía el anticuado disco de villancicos de su padrastro y lo oiría cantar mientras decoraba la casa con Ashley, con aquellos ridículos sombreros de Santa mientras Isabelle y Danielle cocinaban. No se sentarían todos juntos y se darían regalos. No habría nada de eso y no lo habría nunca.



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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por Invitado el Dom Nov 03, 2013 4:20 am

Lo cierto es que antes de buscar a su hermana sentía mucha curiosidad acerca de cómo era que ella podría llevar su vida. Varias veces, mientras investigaba algunas bases de datos que pudo hackear gracias a sus estudios en informática, especuló que clase de vida llevaba. Imaginó que tal vez, y como no le gustaba estudiar, y le gustaba la vida fácil, tal vez sería bailarina en un table dance de mala muerte, incluso se preparó sicológicamente para ser recibida por un niño o dos que la llamasen tía. Sí, estaba preparada para lo peor, pero esta Danielle estaba lejos de cualquier cosa que hubiese imaginado. Si que eran diferentes, la mayor de las rubias se había salido con la suya otra vez.

-Oh, pensé que solo te dedicabas a bailar en grandes escenarios… -comentó Ashley algo distraída luego de que Danielle explicara el porqué debía apodarse con ese nombre extraño que para Ashley rozaba lo vulgar. Pensó que tal vez el trabajo de su hermana mayor no era tan ideal o fácil como parecía, pues dar espectáculos privados, siempre conllevaba con exponerse a cualquier clase de peligros o malos ratos, pero no enfatizó para nada en eso, solo se pasó una mano por el cabello notando como su hermana aprovechaba el vacío entre sus palabras para pasar al siguiente tema, el que las convocaba. Y no dejaba de picarle la curiosidad mientras describía cómo sería la vida de la más joven de las rubias ahora en la isla, no terminaba de gustarle eso de que habría gente que se sentiría por encima de ella. – Vale, lo pillo “Ylithia”- murmuró cansada y algo cabreada de la sola presencia de un lugar como este, haciendo bastante énfasis en el nombre artístico de su hermana, con una pizca de burla en su tono de voz final. - En serio, creo que me he dibujado la película bastante clara en mi cabeza. No lo arruinaré, lo prometo. – suspiró – solo llévame a ese sitio. Prometo ser un fantasma sin voz ni opinión, total y absolutamente abierto para que cualquier engreído pase por encima mio. – dijo cansada, aunque no hablaba en serio, estaba dispuesta, pero no sabía cuánto podría aguantar. Solo esperaba que el lugar no fuera tal cual lo pintaba Danielle, esperaba que exagerara para que lo tomara en serio y diera lo mejor de si, y eso era lo que haría, después de todo ella era la hermana responsable – solo llévame a firmar, ya quiero conocer a tu novio, para que cenemos los tres, en casa. La verdad es que no cocino muy bien, pero se me dan de maravilla las pizzas y macarrones con queso, bueno no puedes pedirle demasiado a una chica que ha vivido sola tres años. – dijo como si no hubiese escuchado nada de lo último que su hermana había dicho, y es que prefería ignorarla cuando se ponía así. Imaginaba que algún día entendería por fin que la familia era la familia, que no existía nada más importante, y que este momento, si serviría para juntarles como hermanas. Para ella si era una nueva oportunidad, y no porque Danielle se pusiera borde dejaría de verlo así – y?, vamos?
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Re: this could be worst - Danielle Hudson

Mensaje por шеф el Mar Nov 05, 2013 8:31 pm


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